18 junio, 2021

SE RECUERDA A MANOLO DOS SANTOS.

Hoy indica el dios Cronos que Manolo Dos Santos, “El Lobo Portugués” ratificó su título de profesional de los ruedos en la capital de Iberia. Aquella ya lejana tarde apadrinó la protocolaria diligencia Pepin Martín Vásquez, quien ante la persona torera de Agustín Parra, “Parrita”, le sesionó para que lidiara y diera muerte a estoque al primer toro de la función de nombre “Rosuelo”, procedente que fue de los pastos ricos de Cobaleda.

Hoy indica el dios Cronos que Manolo Dos Santos, “El Lobo Portugués” ratificó su título de profesional de los ruedos en la capital de Iberia. Aquella ya lejana tarde apadrinó la protocolaria diligencia Pepin Martín Vásquez, quien ante la persona torera de Agustín Parra, “Parrita”, le sesionó para que lidiara y diera muerte a estoque al primer toro de la función de nombre “Rosuelo”, procedente que fue de los pastos ricos de Cobaleda.
Manolo es tal vez el torero de a pie más importante que ha dado el pueblo lusitano; con un estilo recio, de facultades físicas y un valor probado quiso adherir su nombre en la fiesta mundial y por su puesto lo logró. Además de ser reconocido en su país y en el de España, con México mantuvo un vínculo importante, logrando actuar no solo en el Toreo de la Condesa si no por la circunstancia histórica que le correspondió vivir, hasta en la Plaza México partió el paseíllo dando actuaciones preponderantes.
Nacido en Golega el año de 1925, abraza la carrera taurina y una vez que incursionó como novillero, precipitadamente toma una alternativa el 14 de diciembre de 1947 en el coso de la capital mexicana, ahí llevó de padrino al maestro “Armillita” y de testigo a Carlos Arruza; la res para el efecto fue de Pastejé y fue nombrada “Vanidoso”, burel que le hiere gravemente el muslo derecho.
De retorno en España abdica al doctorado y suma luego 24 novilladas, tras las cuales nuevamente se apersona para ascender al escalafón mayor; ahora el coso escogido para la ceremonia fue el de Sevilla, en cuyo tercio dorado le concedió la graduación Manuel Jiménez, “Chicuelo”, ante la presencia de Manuel Álvarez, “El Andaluz”, con el toro “Verdón” de la casa ganadera de Villamarta.
Su confirmación en México fue en el coso de la “Ciudad de los Deportes” el 8 de enero de 1950 teniendo como padrino de lujo a Silverio Pérez y de testigo a Manuel Capetillo; el toro para la consecuencia fue “Perdiguero”, y no variando nuevamente del criadero de Pastejé, como cuando su primera alternativa en el viejo Toreo. Para honrar el acontecimiento, Dos Santos remite a este toro sin orejas al desolladero.
Luego de aquella tarde de sangre propuesta primero como asenso al papiro de los matadores de toros en el coso de la Condesa, el buen diestro extranjero vino a México hasta en 10 campañas, manteniendo en todas un cartel de nivel muy bueno.
Lamentablemente vio el final de sus días el 18 de febrero de 1973 cuando en la capital de su país, Lisboa, sufre un accidente de tránsito.
Vuele con esta hoja un recuerdo al diestro de alta talla que dio luz a la fiesta brava de Portugal.

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