25 septiembre, 2021

HOY HACE 42 AÑOS. POR VEZ PRIMERA SE TRANSMITE UNA CORRIDA EN TELEVISIÓN A COLORES.

El tiempo es medido con hojas de calendarios, relojes, números y otras viejas e inusuales pero interesantes técnicas. Hoy indica el señor Cronos que de entre los varios acontecimientos taurinos señalados con el índice de su diestra vertidos hoy hace ya 42 años, resalta el que se dio en el ruedo de la plaza de toros Santa María de Querétaro.

El tiempo es medido con hojas de calendarios, relojes, números y otras viejas e inusuales pero interesantes técnicas. Hoy indica el señor Cronos que de entre los varios acontecimientos taurinos señalados con el índice de su diestra vertidos hoy hace ya 42 años, resalta el que se dio en el ruedo de la plaza de toros Santa María de Querétaro.
Aquella tarde por vez primera sería transmitida una corrida de toros en pantallas a colores, aportación tecnológica bajo el ingenio de un mexicano, Jorge González Camarena.
Para halagar la ocasión Manolo Martínez “El Milagro de Monterrey” se encerró con seis bovinos quemados con la efigie ganadera de San Miguel de Mimiahuápam y desarrolló su artístico y suficiente toreo para como final de la función y “dentro” de las pantallas chicas de miles de receptores de la república mexicana levantar en sus manos cinco orejas y un par de rabos.
Para esta ocasión la televisión de la patria tenía en su currículum una vasta experiencia. No era ajeno el trabajo de producción, realización y transmisión pues sobre todo en la Plaza México don Pepe Alameda y el formidable equipo que traía en sus espaldas llevaban muchas horas de emisiones en vivo de los acontecimientos taurinos que en ese glorioso ruedo sucedían domingo a domingo. Se trataba de los tiempos en que solo se sabía de la televisión abierta y de imágenes platinas. Único concepto con cabida en las mentes de los mexicanos.
Maravillados miles de personas siguieron la señal mágica de aquel enfrentamiento del mandón del toreo ante los bovinos de Mimiahuápam. Por vez primera entraba la idea del color del terno y el brillo deslumbrante del oro de sus bordados en el ánimo de los televidentes. Otra dimensión tomaba la fiesta en la pantalla pequeña.
A partir de esa tarde mucho de la fuerza polícroma de los matices visibles de las corridas de toros quedaban generosamente descubiertos para los aficionados a la fiesta brava.
Bendita televisión taurina que a muchas personas cautivó para siempre y las hizo solo suyas exclusivamente.
Un sencillo reconocimiento vuele desde esta hojilla a todos y cada uno de los que hace 42 años hicieron realidad la primera transmisión a colores de una corrida de toros.

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