25 septiembre, 2021

TERCERA NOVILLADA EN MÉXICO… HACEN YA 22 AÑOS QUE MURIÓ “MARTINCHO”.

ERNESTO CUEVAS… En 1927 se fundó esta ganadería, con 15 vacas de Ajuluapan, 35 de Zacatepec y un semental de San Mateo. En 1931 agregó 55 vacas y 2 sementales de esta última. Debutó el 1º de agosto de 1937, en el Toreo de la Condesa, seis novillos para Lalo Solórzano, Paco Hidalgo y Gregorio García.

ERNESTO CUEVAS… En 1927 se fundó esta ganadería, con 15 vacas de Ajuluapan, 35 de Zacatepec y un semental de San Mateo. En 1931 agregó 55 vacas y 2 sementales de esta última. Debutó el 1º de agosto de 1937, en el Toreo de la Condesa, seis novillos para Lalo Solórzano, Paco Hidalgo y Gregorio García. Meses posteriores agregó 6 vacas de Sánchez Fabrés y un semental de Graciliano Pérez-Tabernero. Su primera corrida la envió a esa misma plaza el 7 de enero de 1940, ocho toros para Conchita Cintrón, Pepe Ortiz, Fermín Rivera y Ricardo Torres.
ESTO ES el simiente de lo que se habrá de lidiar el próximo domingo en la plaza México, pero pocos recuerdan que de esa dehesa fue el primer toro indultado en el coso más grande del mundo. Se llamó “Muñeco” de 445 kilos, numero 145 y… aunque ustedes no lo crean, fue pasaportado de un estoconazo por su matador, Procuna, al no escuchar que a la res se le perdonaba la vida, la fecha fue el 15 de abril de 1951. Para la tercera tarde dominical de novilladas en el embudo de Insurgentes, esta anunciada esta dehesa, la estoquearan, Alejandro Corona, Fernando Cantú y Roberto Morales.
Y YA entrados en recuerdos…
HOY SUMAN ya 22 años que dejó este mundo Antonio Escudero, más y mejor conocido como “Martincho”, el ágil de mente para salir de situaciones embarazosas cuando las cosas no le rodaban del todo bien al hacer empresa por esos pueblos perdidos, sobre todo del estado de Jalisco. Va una de sus “escapatorias”.
SE DICE que debía el hotel y las comidas del lugar donde había organizado un novenario, nueve días de alimentar y hospedar a los toreros no es poca cosa, sin inmutarse se encaminó a una de las cantinas de ese lugar y de inmediato trabó platica con quien le notó trazas de contar con efectivo y estar más briago que los demás, después de varios tragos y sabrosa platica con la que enmaraño a su nuevo amigo, le apostó a que él hacia “bailar” a un cocono, a un guajolote, a un pavo, que amarrado se encontraba en una de las esquinas de la cantinucha. De inmediato el envite se acordó entre ambos y a oídos de todos los presentes, en donde desde luego y por supuesto que la gran mayoría de los supuestos testigos eran los muchachos que actuaran en los mencionados festejos, aclaró “Martincho” muy seriamente, que no había necesidad de exhibir el dinero, el trato era entre caballeros y sabia ninguno faltaría a pagar en caso de perder. Trato resuelto, trato constituido, trato cerrado, era entre dos caballeros, dos hombres de palabra.
ANTONIO, AL entrar al lugar, vio que a la puerta se encontraba humilde señora que vendía atole y lo mantenía caliente con carbón, sentando la olla en una destartalada lámina que le servia de sostén, solicitando los correspondientes permisos a los propietarios, del animalito y de la lamina que hacia las veces de comal, procedió simple y llanamente a parar al coconito sobre el pedazo de delgado metal y este de inmediato comenzó a dar brincos para todos lados, simulaba estar bailando efectivamente, sin ritmo alguno desde luego, pero imagino que de haber podido hablar le hubiera mentado la madre a ese nuevo, taurino, y habilidoso Hernán Cortes que de esa ardiente manera y con la aceptación de los presentes, logró ganarse el dinero suficiente para salir de atolladero… y a toda prisa del pueblo.
HOMBRE SIMPATIQUÍSIMO lo fue Antonio, subalterno, empresario y apoderado, ya tendremos espacio y tiempo para volver a recordar sus andanzas, vivencias que de escribirse se llevarían enormes cantidades de papel, por lo pronto deseamos que en su nueva casa nadie le apueste a que hace bailar a un ángel invalido… ¡Se las gana!… Nos Vemos.

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