15 junio, 2021

LOS PUYAZOS DE SERGIO.

ATOMIZARON EL MUSEO TAURINO DOMECQ… Era un torbellino sin mucho rumbo, solo con la certeza del sitio en donde empezó, se trataba de la Feria Nacional de San Marcos con todas sus consecuencias positivas y negativas. Ese momento de alegría fue un distractor formidable sobre todo para los aldeanos de la capital de las tibias aguas.

ATOMIZARON EL MUSEO TAURINO DOMECQ… Era un torbellino sin mucho rumbo, solo con la certeza del sitio en donde empezó, se trataba de la Feria Nacional de San Marcos con todas sus consecuencias positivas y negativas. Ese momento de alegría fue un distractor formidable sobre todo para los aldeanos de la capital de las tibias aguas. Fue entonces que este abril pasado se organizó, sin que muchos lo supieran, una subasta en la que se ofertaron todos y cada uno de los artículos del, ya desaparecido como consecuencia lógica, Museo Taurino Domecq, orgullo que fuera para la fiesta brava aguascalentense.
Este lugar, justamente la Cava Domecq levantada en original estilo sobre encajes de la zona de feria, fortaleza que fue donde se resguardó una serie de artículos de invaluable precio para la historia de la fiesta no solo local ni nacional si no mundial, se quedó vacía y lo que ella contenía está hoy reducido a calidad de recuerdo.
El espectáculo taurino no inicia con el paseíllo ni termina con el arrastre del último toro de una tarde ardiente y fresca de sol y sombra, la fiesta tiene fronteras que nadie conoce aún. Sobre la plataforma de cada una de sus grandes letras que componen el enunciado se fecunda, nace, vive y se reproducen hechos de agudeza, sentimiento, trabajo, entrega y expresiones.
Un museo es en donde se van coleccionando piezas concretas de materia que son pruebas y testimonio de acontecimientos que de otra manera sería difícil de entender o creer para el humano.
Lamentablemente la fiesta brava se ha quedado huérfana de ese museo específicamente taurino que por años se mantuvo gracias a la firma de una casa vitivinícola que demasiado hizo por la cultura de los toros y la charrería, atrás de la cual en México bullía el nombre de Don Antonio Ariza Cañadillas.
Esa hogar delicioso, impresionante, que inspiraba un reverencial respeto y admiración se ha quedado vacío, jamás ya en sus muros vetustos suspenderán artículos fabulosos que por años y años se detenían milagrosamente para explotación del ego de la fiesta.
Estoy seguro que un mundo aportaron en cultura. Por sus pretensiosas piezas se crearon aficionados a los toros y otros, como en el caso del que la notilla firma, acrecentaron su admiración y respeto por el espectáculo taurino.
Los artículos que le dieron vida, ahora bien pocos saben de su paradero. Unos volaron allá, otros más acá y el resto al país que la mayoría ignoramos. Fueron a dar a diversas manos y serán extraños testimonios que solo podrán ser vistos y algunas veces admirados por los íntimos de los que hoy son sus particulares dueños.
En una casa reconocida que se dedica a subastar arte, fueron exhibidos a los mejores postores. A los aficionados concientes de este tesoro que fuera para la gente en general, le queda por ahí un lujoso catalogo en el cual se detallan cada una de las piezas y el precio primero de lanzamiento. Todo se editó a colores.
Cabezas importantísimas, como la de “Platino” de Coaxamalucan al que cortó el rabo “Manolete” en el Toreo de la Condesa, gráficas, oleos de artistas como Llopis, Flores, Navarrete y Rincón Gallardo, escudos, muletas, estoques, la tiara que se le ciñó a Gaona y mil cosas más tendrán vida solamente cuando los que las conocieron las recuerden.
Bien merece un vasto reportaje este museo que ha desaparecido y que moralmente era propiedad de la afición y del pueblo de Aguascalientes. De cualquier manera valla desde este diario el pésame a todos aquellos amantes del arte que de sus entrañas pare la fiesta de los toros ya que realmente ha muerto algo muy querido para ellos.

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