17 septiembre, 2021

LOS PUYAZOS DE SERGIO.

Mientras que un canal manipulador e imbécil, parte del monopolio televisivo de la patria, produce para un pueblo idiotizado, cápsulas dramatizadas de los tira patadas de la selección de balón pie que ganó a Francia, no siendo mas que atletas como hay miles en todo el mundo, y que el mismo Emiliano Zapata, superhéroe real, envidiaría, los novilleros mexicanos se ahogan en su propia intrascendencia.

Mientras que un canal manipulador e imbécil, parte del monopolio televisivo de la patria, produce para un pueblo idiotizado, cápsulas dramatizadas de los tira patadas de la selección de balón pie que ganó a Francia, no siendo mas que atletas como hay miles en todo el mundo, y que el mismo Emiliano Zapata, superhéroe real, envidiaría, los novilleros mexicanos se ahogan en su propia intrascendencia.
Las carencias anímicas de los chamacos que “aspiran” a las glorias toreras son lastimosas, melancólicas, desesperantes, soporíferas, pesadas de digerir y mucho menos fáciles de soportar.
Si alguien tiene el deseo de observar y analizar en exhibición pública el perfil actual de la juventud con que México cuenta, solo acuda a un festejo menor a la “Señora de Insurgentes”, por ser la que en estos meses está ofreciendo su campaña tradicional- y bien que verá explicado el tono de ese México joven.
Lo mismo que reprobará el amable lector en el ruedo lo reprobará en las secundarias, bachilleratos y universidades principalmente. Jóvenes conformistas que satisfacen sus aspiraciones con ser pasados con seis; jóvenes descuidados que lo mismo les da solo memorizar para un examen que aprender y asimilar para la vida; jóvenes desatentos con su propia imagen que agraden la vista de los adultos con muestras de desaseo; jóvenes mediocres que apuradamente cumplen con la mínima cantidad exigida de asistencias en cada clase; jóvenes descontrolados que se besan y manosean en público convirtiendo algo tan íntimo y hermoso en algo denigrante y grotesco; jóvenes que penetran a los planteles educativos con la noviecita tomada de la mano ignorantes de la sabia sentencia que dice “novia de estudiante jamás esposa de profesionista”; jóvenes que no comprenden que para triunfar en la vida se necesita de preparación; jóvenes gritones que no se preocupan por acrecentar su propia cultura y sí por desfogar su temperamento escuchando a altos decibeles música no digna de un buscador de un título de licenciatura u otro rango similar; jóvenes que buscan justificarse lanzando la culpa de su cinco al profesor; jóvenes extraviados, aburridos en cada clase porque no se encuentran a sí mismos; jóvenes faltos de valor que forzados van a las aulas en cumplimiento de un deseo de sus propios padres y no se atreven a elegir ni tomar sus decisiones particulares; jóvenes secos, huecos, vanales.
La mayoría de los novilleros no entienden que el toreo es una profesión que exige demasiado y no un cuento que tiene enjambre de elementos de engaño que puede incluso camandulear a su misma persona.
El toreo es un ejercicio físico-espiritual que reclama entrega absoluta y religiosa. Hoy no existe el romanticismo de correr la legua; hoy el toreo está marcado como una profesión de alta nota académica.
Ilusos hay que hacen caso a sus impulsos y dan inicio a una carrera taurina por donde se debe terminar: con disipaciones, arrogancia, vicios profesionales, alegrías, indisciplinas y hasta mujer e hijos…
El enorme hueco que cada tarde se está viendo en la Plaza México es proporcional al mismo vacío que tiene de sí mismo el “novillero mexicano”; lamentablemente no existe hoy un joven con el necesario temperamento para que anime en algo el rubro menor. Pudiese ser que en España, afortunadamente para ellos, están preparándose los que en algo alegrarían los festejos novilleriles, sin embargo nadie se preocupa por contratarles para que encendieran la hoguera de las taurinas almas.
Las “empresas” también padecen su dolor en esta grave infección. En apenas tres fechas se han visto en la Plaza México carteles en mucho absurdos. ¡Mira que poner a un hombre de 35 años cuando se tienen cien jovencillos con palpables posibilidades!.
Existe entre los aficionados un porcentaje muy alto de hombres pensantes y éstos han descifrado las intenciones de quienes manejan la fiesta; es claro, quieren acabar con ella. El patrón lo están desarrollando estupendamente y no pueden disimularlo.
Acaba de pasar sobre mi flanco siniestro un grupo de manifestantes anti-taurinos; realmente no me preocupan, son enemigos superficiales y externos. La fiesta brava en sus entrañas es en donde tiene a los letales desamigados.

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