12 junio, 2021

MANUEL RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, “MANOLETE”… “IV CALIFA”.

Nació en Córdoba el 4-7-1917.
“Manolete” vino al mundo en la casa número 2-A de la calle Conde Torres Cabrera. Hijo del torero del mismo nombre y apodo Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, y de Angustias Sánchez Martínez. No fue únicamente su progenitor torero, sino que tuvo otros familiares como su abuelo, modesto banderillero Manuel Rodríguez Luque, “Manolete”,

Nació en Córdoba el 4-7-1917.
“Manolete” vino al mundo en la casa número 2-A de la calle Conde Torres Cabrera. Hijo del torero del mismo nombre y apodo Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, y de Angustias Sánchez Martínez. No fue únicamente su progenitor torero, sino que tuvo otros familiares como su abuelo, modesto banderillero Manuel Rodríguez Luque, “Manolete”, su tío paterno llamado José Rodríguez Sánchez, “Bebé Chico”, y su tío abuelo José Dámaso Rodríguez, “Pepete”.
Se comenta: que en el sorteo de la mañana, “Islero” le tocó a Gitanillo de Tríana y a “Manolete” uno mucho más pequeño, pero el maestro le pidió que se lo cambiara a fin de acallar a algunos detractores que tenía. “Manolete” hizo con “Islero” una faena memorable, de puro ensueño que le garantizaba la salida por la puerta grande una vez más, tras colocarle una buena estocada, pero aquel “Miura” negro le empitonó al entrar a matar. Llevado de urgencia al hospital de Linares, se le practicaron varias transfusiones de sangre, alguna al parecer contaminada, procedente de una donación hecha por el gobierno noruego tras la explosión del polvorín de Cádiz en ese mismo año. “Manolete” murió a las cinco de la mañana del 29 de agosto de 1947. Tenía 30 años y entraba definitivamente en la leyenda. Fue enterrado al día siguiente en el panteón de la familia Sánchez de Puerta, familia cordobesa oriunda de La Rambla muy conocida en la capital, debido a la gran amistad que les unía, eran íntimos amigos. En su panteón familiar fue enterrado “Manolete” durante más de cuatro años, hasta el 15 de octubre de 1951, mientras se terminaba el Mausoleo del diestro, y tras finalizar Amadeo Ruiz Olmos, el Mausoleo, se procedió a trasladar sus restos a su emplazamiento definitivo en el Cementerio de Nuestra Señora de la Salud, de Córdoba.
La polémica del plasma: En marzo de 1997, el Dr. Fabián Garrido, hijo del que atendió a “Manolete”, declaró públicamente “que un médico de Madrid aplicó a “Manolete” un plasma seco de eficacia muy discutible sobre la base de las estadísticas que se utilizaba durante la II Guerra Mundial y que pudiera haber sido la causa de su muerte”.
Anécdotas:
*”Manolete no era, precisamente, una persona seria cuando se encontraba a gusto, con sus amigos y compañeros. Lo que ocurría es que tenía del toreo un concepto muy serio. Eso sí. En una ocasión en que paseaba por las calles de Córdoba, le detuvo una señora para preguntarle:
-“¡Oiga usted, Manolo!, ¿por qué está usted tan serio en la plaza, cuando torea?.
Manuel Rodríguez le respondió sencillamente: -“Señora, es que en esos momentos no estoy de bautizo”.
*En la corrida de presentación de “Manolete” en la plaza mexicana de “El Toreo”, el 9 de diciembre de 1945 obtuvo un gran triunfo a cambio de una grave cornada. Cuando se encontraba en el Sanatorio recibió la visita de un compañero azteca, que creyó oportuno animar al herido con estas palabras:
-“Yo creo, Manolo, que estás cosas le ocurren a usted por pararse tanto con los toros. Tenga en cuenta que a los toros no se les puede aguantar tan exageradamente como usted lo hace…”.
“Manolete”, con su seriedad característica, replicó sin pensarlo:
-“Lleva usted razón, colega. Pero es que yo gano lo que gano por aguantar a los toros como los aguanto. Y ustedes están donde están precisamente por todo lo contrario. Esa es la diferencia”.
*El 25 de julio de 1935, después de su segunda actuación en la plaza de Tetuán de las Victorias, “Manolete” se presentó en la de Córdoba, con picadores. Aquella tarde, otro de los espadas era el mallorquín Jaime Pericás. Éste, observando el carácter tímido del novel espada, quiso gastarle una broma:
-¡Oye chico!, ¿En esta plaza salen los picadores por delante?.
“Manolete” no supo que contestar. Hizo la señal de la cruz e inició el paseíllo.
Transcurrido algún tiempo, fue “Manolete” a torear a Palma de Mallorca. Ya era matador de toros de fama. Y de nuevo, en la puerta de cuadrillas, se encontró con Jaime Pericás, a quien devolvió la pelota:
-“¡Oiga Jaime! ¿Los picadores, como salen en esta plaza?. Sonrió Pericás y le dijo:
-“¿Buena memoria tiene usted, maestro!.
Mañana, Manuel Benítez, “V Califa”.

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