26 octubre, 2021

BARCELONA SÍ, ¿MÉXICO PORQUE NO?… “TIENE TRES MESES DE MUERTO PERO NO SE LO DICEN TODAVÍA”.

ME DUELE decirlo, en México no tienen absolutamente nada que envidiarle, “los antitaurinos” nacionales, a los miembros del Parlamento catalán, nada en lo mas mínimo. Aquí estamos peores y si la fiesta no ha tronado es simple y sencillamente por lo desorganizados que somos, palabra que siento por flojera evidente no se ha acabado con lo taurino.

ME DUELE decirlo, en México no tienen absolutamente nada que envidiarle, “los antitaurinos” nacionales, a los miembros del Parlamento catalán, nada en lo mas mínimo. Aquí estamos peores y si la fiesta no ha tronado es simple y sencillamente por lo desorganizados que somos, palabra que siento por flojera evidente no se ha acabado con lo taurino. Estamos como aquello de que le decían a un amigo que veían muy traqueteado… “Tiene tres meses de muerto pero no se lo quieren decir todavía”.
ALLÁ TIENEN sus razones, aquí también, veamos tranquilamente la situación nuestra.
MÉXICO CUENTA con algo así como 400 ganaderías, solo se lidian, mejor dicho, se “permite” programar a menos que los dedos que tenemos en las manos, exactamente las que dan comodidad a los toreros y quitan la emoción que debe de producirse en los tendidos. “En activo” hay más de cien matadores de toros y solo torean, mejor dicho, solo se “permite” programar a menos que los dedos que tenemos en una sola mano. “Figuras en nuestra fiesta” las contamos con menos dedos y, aun anunciándolos juntos, no son capaces ya de meter un cuarto de entrada en un coso de regular aforo… aun digan por ahí ciertas reseñas que las mencionadas entradas fueron excelentes para disimular que ya poco interesan ciertos toreros, manejados por ciertos publi-apoderados, a los que por cierto todo lo que dicen no es cierto. Que por cierto…
ESO DE las solo diez dehesas no es porque las otras estén vetadas por multas o faltas a las leyes, simple y sencillamente se prefieren porque ofrecen andar con toda comodidad en el ruedo a las supuestas figuras que encabezan el escalafón, no es por otra cosa. Además…
APODERADOS QUE “retiran” a toreros por solo horas espantando al pagano con el petate del muerto. Empresas con “cancelitis”, que cancelan festejos, o los posponen a diestra y siniestra, desorientando no solo al sano y nuevo aficionado, a todo mundo sacan de sus casillas, programando fantasmalmente carteles internacionales en tierras ídem, léase Las Vegas, y ganándose como los niños de kinder estrellas en el suelo mas opacas que un cristal esmerilado, de esos que cuestan muchos, pero muchos dólares. Y logrando, eso sí, el cachondeo internacional para el taurino mexicano… que no todos están tan “chaletowers” como quienes presumen son los salvadores de la fiesta.
ANTIGUAMENTE, YA lo he mencionado en algunas otras ocasiones, concretamente a finales de la llamada “Época de Oro del Toreo Mexicano”, y principios de la nueva hornada de toreros nacionales, entre los años cuarenta a los sesenta, aproximadamente, el toro que se lidiaba en cosos de este país era muy chico y nadie se desgarraba las vestiduras por el tamaño, pocos reparaban en los kilos ya que lo que sobresalía era la bravura, la honestidad de sus lidiadores, y la hoy desaparecida cultura en la materia de aquellos que asistían a las gradas, nada de que los matadores solicitaran música sin ton ni son, eran ellos los que marcaban el ritmo en sus quehaceres, por cierto seguidamente heroicos, al grado de que en la actualidad recordamos haber leído nombres como… “Tanguito”, “Rosalito”, “Tapabocas”, “Nacarillo”, “Cuadrillero”, “Poeta”, “Pluma Roja”, “Soy de Seda”, “Chasquito”, “Montero”, “Cominito”, “Gitano”, “Andrajoso”, “Naufrago”, “Cantaclaro”, “Pie de Plata”, “Pispireto”, “Barba Roja”, “Lebrijano”, “Pardito” y muchos más, de sangres diferentes pero a final de cuentas con sangre brava.
TOROS CHICOS, sí, efectivamente, totalmente de acuerdo, pero recordemos que a los mismos les pegaban dos, tres y hasta cuatro puyazos, y en aquellos años las puyas de los montados no tenían el “tope”, cruceta, que hoy permite no mas de unos cuanto centímetros penetren en el lomo de la res, independiente a que existían picadores de la talla del llamado “Güero” Guadalupe que sabían hacer su quehacer a la perfección. Hoy los matan… ¡Pero de cansancio en sus intentos por llevarlos al caballo!… Queremos ver toros bravos, no animales con elefantiasis que no asustan a nadie, solo le dan gusto al dedo de los fotógrafos, de esto no pasa.
ME DECIA un empresario hace solo unos pocos días, mismas palabras que otro de sus colegas mencionaba hace ya varios años, en los primeros meses de mis ahora ya seis años de escribir en Página 24 Aguascalientes y Página 24 Zacatecas, sobre dos “figuras” de sus respectivos años… “Caros, malos y no meten a la plaza ni a sus parientes”. Muy cierto, próximamente ni los miembros de sus respectivas cuadrillas querrán asistir. Insisto, las entradas hablan por si solas. ¿Males necesarios?… ¿Empresas tercas en no producir novilleros?… ¿Comprometidas con otros menesteres ajenos a lo taurino?. Pues así lo parece, vamos de mal en peor, “lo peor” es que salvación todavía la hay y pocos, o casi nadie, hace algo por salvarnos de un barcelonaso, toros bravos y novilleros son los que hacen falta, de su administración ya hablaremos algún día… ¿Toros sin sangre?… Para eso aquí hay mucho de eso… Nos Vemos.

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