ROCKY MOODY, EL GRINGO TORERO QUE SE HIZO EN AGUASCALIENTES.

DEFINITIVAMENTE LA suerte es inesperada, hoy la encontré casi sin buscarla. A decir verdad tenia años indagando sobre la fotografía de un excelente amigo norteamericano, al cual conocí por los años cincuenta del siglo pasado, vino a Aguascalientes buscando hacerse torero, desde luego que su primacial idea era encontrar quien le enseñara lo básico de esta difícil profesión, hablo de Rocky Moody, un gringo muy parecido al actor Kirk Douglas, por esas cosas tan inesperadas desenterré hace unas horas algunos papeles y la grafica apareció.
DESDE LUEGO Rocky toreó en todas las ganaderías de la región, en cuanto festival se organizaba por esos años, de los estudiantes, para las candidatas a reina de la feria, en pueblos, en pachangas, algunas veces solo auxiliaba, otras banderilleaba, hacia un quite o, las menos, salía como espada, mataba una vaca, limpia o toreada, un novillo que generalmente eran de media casta, lo que fuera, lo que saliera era tomado con gusto, era bienvenido para su aprendizaje. Que por cierto llegó muy pronto, tan lo es así que…
INTELIGENTE PARA relacionase, independiente a que era un muchacho muy educado, valiente y nada escaso de valor, pronto se vio anunciado ya de manera formal, sobre todo por el norte de nuestro país, por las fronteras donde era bien visto por sus paisano que en masa acudían a verlo torear, pronto se hizo ídolo de los aficionados de Ciudad Juárez, Chihuahua, donde sumo varias tardes hasta que el 20 de julio de 1958, un novillo de Cuco Peña, le dio gravísima cornada cuando alternaba con Jorge Rosas, “El Tacuba”, y Raúl García, a consecuencia de la cuál le amputarían días después una pierna.
NO SE amargó la vida a pesar de la desgracia, vino de nueva cuenta a esta ciudad, ya con una prótesis, y trabajó por un tiempo en una conocida radiodifusora, tenia novia, guapísima por cierto, desde luego que omito su nombre, y el americano seguía con la intención de torear, de continuar en las guerra taurina a pesar de ser “un pirata torero”, decía y agregaba… “Las cornadas en la pata de palo ya no duelen”. Jamás volvió a vestirse de luces aunque si llegó a toreara becerras en algunas ganaderías, a manera de prueba física, la cual no superó y así como regresó inesperadamente ya mutilado, así se fue, nunca más volvimos a saber que fue de su vida. Algunos comentan que se hizo medico en la marina de su país, otros platican que murió recién retornó a su tierra, pero nunca vamos a olvidarlo por su don de persona sana, por su enorme afición y por su sobreponerse a la desgracia sin amarguras. A donde quiera que este le desamos lo mejor de lo mejor… Nos Vemos.

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