1 agosto, 2021

CARTA DE “PEPE CARO”, BUEN AMIGO, PERSONAL Y DE ESTE PORTAL.

Pedro Julio:
Estimado y viejo amigo –viejo por los años de conocernos, lo cual no implica que esté haciendo referencia a la lustrosa y blanquecina evidencia de tu edad, largo tiempo que, conforme el refrán –más sabe el diablo por viejo que por diablo- te concede el relativo privilegio de gozar de sabiduría, no hay para qué darle vueltas al asunto. ¡Al grano! O como dicen los taurinos; ¡al toro que es una mona!.

Estimado y viejo amigo –viejo por los años de conocernos, lo cual no implica que esté haciendo referencia a la lustrosa y blanquecina evidencia de tu edad, largo tiempo que, conforme el refrán –más sabe el diablo por viejo que por diablo- te concede el relativo privilegio de gozar de sabiduría, no hay para qué darle vueltas al asunto. ¡Al grano! O como dicen los taurinos; ¡al toro que es una mona!.
No es, el espíritu de estas líneas, un gesto de alabanza gratuita, o cosa parecida; tómalo más bien como un detalle de agradecimiento de mi parte toda vez que los datos fidedignos del pasado (historia) que sueles publicar, muy ocultos para quienes no tenemos ni tiempo ni recursos para investigar, son enriquecedores. Soy de la idea de que siendo el toreo “historia”, conocerla resulta indispensable para quienes pretendemos comprender -o medio entender- la intimidad de tan controvertida manifestación que, al paso de los años se ha convertido en cultura. En lo personal me siento incómodo fuera de la historia taurina, amén de sentir una rara obsesión por orientarme en el tiempo humano del toreo; me deleita renovar aquello que la historia ha producido y me contraría condenarlo al desperdicio. La historia del toreo no tiene caducidad. Y aunque no lo creas, las narraciones históricas combaten por perdurar equilibrándose entre la profundidad y la permanencia. ¿Cuál finalmente es el aporte de la historia del toreo? Demostrar que las ideas que generan los hechos y su temporalidad no caducan ni dejan de servir, y que su utilidad está en directa proporción de la mirada azarosa de quien los observa.
“Ponerse al tanto” es un ejercicio que, cual aditivo en el aceite, propicia que la maquinaria intelectual funcione con eficacia y precisión. En el argot, lo sabes, se dice que mamar de la historia es quitarse un poco lo “chalao” que llevamos dentro. Me conmueven los documentos (datos, cifras, referencias, etc.) por su inmediatez y accesibilidad. De ahí que, obedeciendo al impulso que generan los tuyos, me sienta movido a agradecerlos.
En fin, lo mejor será que interpretes mi saludo como un aliento motivador para que sigas aportando “cultura histórica” a los lectores. Recuerdo haber escuchado por ahí que la historia del toreo, por lo que tiene de esencial del hombre, no es reductible a la simple utilidad convencional de las circunstancias.
Recibe un fuerte abrazo agradeciéndote de antemano la oportunidad que me das de poder saludar a tu “cara” suma de lectores.
José Armando Berumen Ruiz de Chávez… “José Caro”.
P.D.
¿Existen antecedentes históricos de un movimiento tan intenso, y tan globalizado, como el que hoy se agiganta, tendiente a la intentona de hacer desaparecer el toreo so pretexto de defender los derechos de los animales? Ojalá y tengas una respuesta a la mano.
CONTESTACIÓN AL ESTIMADO PEPE.
Pepe, gracias por tus motivantes líneas, es cierto que no solo de pan vivimos, también verídico es que el dinero es pura vanidad, me nutre mas tener amigos como tú, sentarnos a platicar de nuestros mutuos gustos, pelearnos al defender nuestros puntos de vista, recordar viejos tiempos. Desde luego y por supuesto que soy mas viejo, y me siento honrado de haber tenido la suerte de que en Encarnación de Díaz fuera yo quien te dejara la primer becerra que toreaste en tu vida, eras un jovencito. ¿Qué ni tu ni yo logramos hacernos toreros?. ¿Y cual es el problema?… ¡Ninguno!. Ambos dos sabemos que son muchos los llamados y raros los escogidos, y creo eso lo tenemos muy claro y lo aceptamos sin mayores complicaciones y/o problemas mentales.
Me preguntas lo siguiente. ¿Existen antecedentes históricos de un movimiento tan intenso, y tan globalizado, como el que hoy se agiganta, tendiente a la intentona de hacer desaparecer el toreo so pretexto de defender los derechos de los animales?. Te contesto a continuación.
Honestamente creo que ese mal siempre ha existido, antes disimulado o maquillado con otras formas, el salvavidas antiguo fue que había toreros tan excelentes que de golpe y porrazo paraban todo movimiento en contra de la fiesta, los empresarios estaban a punto de perder fortunas y fuentes de trabajo, lo evitaban dando toros con seriedad, los toreros le salían a corridas bravas, hoy en día la cosa es muy diferente. Hoy si hay riesgos fuertes de que esto se hunda.
Para empezar creo no tenemos empresas, ganaderos de esos que daban mil vueltas a sus potreros montados a caballo, hoy lo hacen raramente y trepados en cuatrimotos, la esencia a cambiado por completo, antes había maletillas, los mal llamados “vagos”, hoy hay júniores, antes había vacadas, novenarios, hoy las escuelas han proliferado y le han quitado lo sabroso de la preparación, y de pilón no sale un muchacho que interese. Antes existían toreros de la talla de Armillita, de Garza, de Arruza, de Silverio, que sin ser alumno de academia alguna, hizo creer que el inventó la escuela mexicana, ¿hoy?.
Hoy ni remotamente vamos a comparar a un Eulalio o a un Rafael con don Fermín, o cualesquiera de los otros mencionados, de hacerlo palabra que me excomulgan, me cuelgan y me pueden mandar al destierro en un lejano desierto.
Hoy creo firmemente que el deducir impuestos con las plazas vacías les es más negocio que ver los cosos a reventar. Tú y yo vivimos esas épocas, la plaza México de bote en bote y “El Toreo de Cuatro Caminos” a reventar, y era el mismo día y a la misma hora. ¿Se nota alguna diferencia con lo actual?.
Agradezco la sanidad de tu escrito, me levanta el animo y me fortalece para seguir indagando esos datos a los que te refieres, los históricos, los de antaño, los viejitos, en mí hay “blanquecina evidencia de la edad”. Solo me permito agregar que le doy gracias a Dios de mis canas, gracias porque si te tardas un poco mas en escribirme, estas desaparecen… ¡Ya me estoy quedando calvo!. Es la edad, no hay pretextos, lo que se ve no se pregunta. Por ultimo.
Quiero reiterarte mi amistad y repito, la sanidad que devela en ti no hay celos, envidias ni amarguras como los de otros “amigos”, mutuos por cierto, un abrazo mi querido Pepe, se que tu también perteneces al selectisimo grupo de los loquitos que no están de acuerdo con las formas actuales de llevar la fiesta, seña inequívoca de que entras a la vejes, de haber tenido la dicha de vivir épocas de toreros con vergüenza, de ganaderos, así simple y llanamente, de reses bravas, de empresarios con cabeza, con ideales taurinos, de apoderados verdaderos, no de simple organizadores de agenda, y sobre todo de escribir lo que notas, sin maquillaje, sin mentiras, con amor a algo que vivimos intensamente y que vemos ahora, como antiguamente, esta en crisis. Antes teníamos toreros salvavidas, hoy los flotadores están pinchados y se pueden ir a acabar de buscar los restos del Titánic.
Espero esto sea una contestación, es mi forma de ver el desgarriate actual.
Afectuosamente…
Pedro Julio Jiménez Villaseñor.

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