NEGUIB SIMÓN, EL YUCATECO LIBANÉS QUE CONSTRUYO SUEÑOS.

NEGUIB SIMÓN, fundó la compañía fabricante de focos “La Lux”. En México no se hacían peines y él instaló la primera industria productora de estos artículos, los “Pirámide”, también las hojas de rasurar “Ala”. Fue en 1922 secretario particular del gobernador de Yucatán, don Felipe Carrillo Puerto, fundador del Partido Socialista del Sureste y Mártir del Proletariado Nacional, fue tesorero y procurador de Justicia de Yucatán, así como diputado y senador, ante este empuje de creación es muy natural que su inquietud lo llevara a planear proyectos mas altos, mas complicados. Por todo esto es que siendo propietario de las ladrilleras, La Guadalupana, instaladas en los terrenos del rancho San Carlos, vislumbra crear una ciudad deportiva en donde habría una plaza de toros, un estadio para juegos de fútbol, alberca con medidas olímpicas, canchas de tenis y de frontón, un cine con capacidad hasta de seis mil asientos, restaurantes, bares, estacionamientos y una fosa para clavados.
AL CONOCER el ambicioso proyecto, Maximino Ávila Camacho, hermano del entonces Presidente de la Republica, don Manuel, solicitó ser parte del negocio y fue el mismo mandatario quien le puso un alto ya que pretendía el coso llevará su nombre, independiente a otros beneficios económicos para su persona. La muerte del hermano del mandatario acabó con las ridículas pretensiones y fue cuando la sugerencia del mismo Presidente se tomó para llamar a la plaza como ahora se le conoce, “MONUMENTAL PLAZA MÉXICO”, el sueño de un hombre visionario y emprendedor que nunca vio terminado su proyecto gracias a las envidias y trabas que se le pusieron en ese tiempo.
POR SU administración han pasado muchas regencias, unas fugaces, otras intrascendentes y grises pero nadie podrá negar que con el optometrista Alfonso Gaona de Lara viviera su época de oro.
ALGUNOS DATOS de la plaza de toros México: Cartel inaugural: 5 de febrero de 1946. Luís Castro “El Soldado”, Manuel Rodríguez, “Manolete” y Luís Procuna, con toros de “San Mateo”. Los toros: 1o. “Jardinero”, No.33, Cárdeno oscuro caribello. 2o. “Fresnillo”, No.14, negro. 3o. “Gaviota”, No.55, negro, “Manolete” le corta una oreja. 4o. “Gallito”, No.14, Negro, Procuna le corta una oreja. 5o. “Monterillo”, No.13. 6o. “Limonero”, No.82, Negro capacho. Primer capotazo: “El Chato” Guzmán. Primer puyazo: José Noriega, “El Cubano”. Primer par de banderillas: “El Chato” Guzmán. Primer muletazo: Un ayudado por alto de “El Soldado”. Juez de plaza: Carlos Zamora. Asesor: Rosendo Bejar. Dimensiones: Superficie: 1452 m². Diámetro del ruedo: 43.0 m Altura: desde el ruedo, 35.9 m. Hundimiento del ruedo al nivel del suelo: 20.0 m. Localidades: Barreras: 2270. Primer tendido: 3274. Segundo tendido: 12792 Palcos: 833. Balcones: 105 Lumbreras: 1279. General: 20709 Total: 41262 Lleno completo: 45 a 48 mil aficionados tomando en cuenta que hay asistentes se sientan en pasillos y escaleras.
MODESTO C. Rolland fue el ingeniero encargado y responsable de la majestuosa obra que se llevó a cabo en 180 días, participando para ello en tres turnos al día más de 10 mil trabajadores. Se requirieron para la cimbra 6 millones de pies de madera y 3500 carpinteros. 1500 toneladas de cemento, 6 mil toneladas de grava y otros materiales fueron procesados en varias plantas revolvedoras para alcanzar un total de 100 mil toneladas vaciadas de concreto. Se colocaron 22 mil asientos independientes y fueron necesarios 600 hombres y 21 días para retirar la madera de los 20 mil metros cuadrados de superficie. Una vez concluida la construcción y aun cuando se consideraba innecesario, se realizó una prueba de carga para esta estructura. Mil hombres, colocaron en todos los lugares, 120 mil sacos de arena con un peso de 50 kilos cada uno, esto es 750 kilogramos por metro cuadrado, dos y media veces el peso calculado con la plaza llena durante 10 días, comprobando con esto la seguridad arquitectónica de esta magna obra.
EL MONUMENTAL coso solo ha tenido dos propietarios, su constructor, Neguib Simón, y el señor Moisés Cossio. En la actualidad son los sucesores del último quien rentan la plaza a personas que tienen al frente a Rafael Herrerías. Las esculturas que adornan la barda que cuida las instalaciones taurinas fueron obra del escultor español, valenciano, Alfredo Just. Los datos en este escrito fueron tomados de varios libros, revistas y de la plaza México… Nos Vemos.

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