24 julio, 2021

EL DELICADO MOMENTO DE LA FIESTA DE LOS TOROS.

Los toreros, acompañados de un ganadero experto en temas jurídicos, van a ser recibidos el día 28 de septiembre por la Ministra de Cultura. Es una reunión solicitada hace algún tiempo y que ha despertado algunas expectativas. Resulta que la reunión es para solicitarle el paso de la Fiesta de los toros a Cultura, amparados en el decreto que en 1978 creó la concesión de las Medallas de Oro de las Bellas Artes, que en algunas ocasiones se conceden a toreros

Los toreros, acompañados de un ganadero experto en temas jurídicos, van a ser recibidos el día 28 de septiembre por la Ministra de Cultura. Es una reunión solicitada hace algún tiempo y que ha despertado algunas expectativas. Resulta que la reunión es para solicitarle el paso de la Fiesta de los toros a Cultura, amparados en el decreto que en 1978 creó la concesión de las Medallas de Oro de las Bellas Artes, que en algunas ocasiones se conceden a toreros.
Al conocer los motivos del encuentro he sentido una profunda decepción. Y no es porque me parezca mal que los toreros se movilicen para ponerse en contacto con distintos representantes de la administración; no, me parece incluso que es un paso muy pequeño; me parece mal porque pensaba, iluso de mí, que la intención era hablar con la ministra para solicitarle, como representante del Gobierno, un apoyo firme y decidido para la Fiesta.
Si los toreros piensan, lo mismo que muchos honestos aficionados, que la solución de los problemas del toreo es pasar a Cultura, están muy equivocados. Es necesario insistir sobre la escasa relevancia que tiene estar en uno u otro ministerio si las cosas no cambian de forma radical.
Además, Interior tiene que seguir estando presente en muchos de los procedimientos que ocurren antes, durante y después de la corrida, pero especialmente antes, porque estoy firmemente convencido que si no hay una tutela en forma de vigilancia, la Fiesta se vería abocada a una situación de descontrol que podría condicionar gravemente su futuro. En otras palabras, no tengo ningún motivo para creer que los profesionales del toreo, en el caso de poder controlar el desarrollo de las corridas, estén capacitados para ofrecer una Fiesta íntegra, justa y honesta, porque hasta ahora, incluso bajo la vigilancia de Interior, todas las tardes se comprueban sobre los ruedos auténticas barbaridades en forma de toros impresentables, pitones machacados y muchas otras actitudes que suponen un lastre muy grave para las corridas.
El momento actual necesita algunos gestos claros. Es urgente acudir a la vía legislativa para intentar abolir la prohibición de Cataluña. Es preciso presentar recursos de inconstitucionalidad, lo que sea, pero hay que hacer algo. Todos los estamentos de la Fiesta deben presentarse unidos en este momento. La Mesa del Toro, entidad nacida con buena voluntad, no sirve porque se ha potenciado en ella la figura de los ganaderos en detrimento de otros estamentos. Estos ganaderos intentan buscar ingresos por la vía de desarrollar el turismo en las visitas a las dehesas. La financiación de la Mesa ha sido un fracaso. La falta de unidad es tal que hay dos agrupaciones de matadores de toros con ideas enfrentadas. Y de agrupaciones de empresarios, más de lo mismo.
Además de la vía jurídica y de la unidad, la Fiesta debe reconsiderar muchas cosas. Los precios de las entradas deben bajar de forma drástica; los pliegos de los arrendamientos de las plazas no pueden pedir esas cantidades de dinero tan desproporcionadas, que luego los empresarios quieren recuperar con la taquilla; los toreros, las figuras con mayor detalle, deben bajar sus ingresos. Todo ello para lograr que las plazas se llenen de nuevo.
Pero, por encima de todo, hay que dignificar el espectáculo que se ofrece. Y para ello hay que ofrecer una corrida de verdad, con toda la pureza y la verdad del enfrentamiento de un toro íntegro, encastado y bravo, si es posible, con matadores valientes, expertos o artistas. Creía que la reunión con Cultura era para decirle la ministra que el toreo estaba dispuesto a dar un paso adelante para erradicar el fraude; no es así. Se quiere estar en Cultura. Cuando no hay nada que temer da lo mismo dónde te sitúen. El blindaje de la Fiesta contra los políticos ridículos se puede conseguir tanto en Interior como en Cultura. Lo que pasa es que el trasvase huele a huída para tapar las corruptelas.
Es urgente que haya unión, que haya un buen trabajo jurídico y que se consiga mucha dignidad, así como una reconsideración sobre los aspectos económicos que están lastrando la asistencia de público a las plazas. Me temo que esta reunión del 28 es un brindis al sol. Al tiempo.

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