26 septiembre, 2021

SANDRA MOSCOSO: DECIMA MUJER DOCTORADA EN TAUROMAQUIA EN LA HISTORIA.

El domingo 19 de septiembre en la pequeña pantalla del ordenador, en un festejo televisado por Canal Sur de Andalucía, vi convertirse en matadora de toros a la torera jerezana Sandra Moscoso en el ruedo de la Plaza de Toros del bello pueblo blanco gaditano de Ubrique.

El domingo 19 de septiembre en la pequeña pantalla del ordenador, en un festejo televisado por Canal Sur de Andalucía, vi convertirse en matadora de toros a la torera jerezana Sandra Moscoso en el ruedo de la Plaza de Toros del bello pueblo blanco gaditano de Ubrique.
Era una alternativa anunciada sin bombos ni platillos, pues Sandra ha llegado a doctorarse, como varios novilleros lo hacen anualmente, sin haber logrado completar una carrera novilleril notable. Sin embargo, a diferencia de esos obscuros novilleros que se doctoran para entrar en el limbo taurino del olvido, la alternativa de Sandra tiene una importancia especial, pues sea cual fuera lo que logre en el escalafón superior en el futuro, su doctorado ha hecho historia por haber sido solamente la décima mujer que ha llegado a ser matadora de toros.
Tenía pocos conocimientos de la carrera de Sandra por lo que busqué información en el Internet para completar esta muy breve semblanza de la joven torera.
Nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) el 25 de marzo del 1985 en un hogar de una familia acomodada. Su afición comenzó por haberse criado en un mundo taurino, pues sus padres, durante la niñez de Sandra, fueron propietarios una ganadería brava, que luego vendieron, lo que le dio a la chica oportunidades de asistir a las faenas camperas y a relacionarse con la gente del toro. Su afición creció motivándola a inscribirse cuándo tenia 16 años en la Escuela Municipal de Tauromaquia de Jerez, comenzando pronto a torear en el campo y en novilladas sin caballos. Hizo su debut en una novillada picada en Sanlúcar de Barrameda el 25 de marzo del 2006, y hasta la alternativa ha toreado poco, como una treintena de novilladas, teniendo lugar la mayoría de sus actuaciones y triunfos en plazas del sur de Andalucía. Debutó en Madrid el 8 de julio del 2007 y en Sevilla el 9 de septiembre del mismo año, sin que sus actuaciones fueran brillantes. Este año, antes de doctorarse, solamente había toreado una novillada. Por otro lado, Sandra ha combinado su carrera taurina con los estudios académicos en el campo empresarial. Además ha aplicado sus conocimientos comerciales para iniciar y dirigir un negocio de embutidos.
El 19 de septiembre, ante un público festivo y partidista, que casi llenaba los tendidos, Sandra Moscoso hizo para doctorarse el paseíllo en el ruedo de la Plaza de Toros de Ubrique, entre el maestro cordobés Finito de Córdoba, el padrino de la ceremonia, y el ciclón jerezano Juan José Padilla que actuaba como testigo.
Se lidió un encierro de Rosario Osborne Domecq, cuyo toros estaban bien presentados para una plaza de tercera, y en conjunto fueron manejables, sobresaliendo por la bravura el cuarto y el sexto, y presentando dificultades el que salió en segundo lugar.
El festejo fue entretenido pues, aparte de los engañosos resultados del gran número de trofeos concedidos que fueron de nueve orejas y dos rabos en total, se vieron cosas buenas.
Sandra recibió a “Serpentino”, el bien armado toro de su alternativa, un animal noble, aunque embestía a media altura, con unas airosas verónicas. Después de la emotiva ceremonia, la nueva doctora, algo nerviosa, completó una voluntariosa faena, con altos y bajos, sin completamente aprovechar las condiciones del noble animal, y al matar de tres pinchazos y una estocada baja, fue generosamente premiada con una oreja. Mejor actuación tuvo con el sexto toro, un astado noble y bravo, al que había que poderle, y la toricantana, con firmeza y valor, le pudo para luego completarle una meritoria faena. Resaltaron unas series de pases largos y templados con ambas manos, más unos pases de adornos, como molinetes y cambios de manos. Mató de pinchazo y una estocada echándose encima del animal. Dio una vuelta al ruedo apretando con ganas una oreja en cada mano.
Por otro lado, Finito estuvo en maestro en su primero, el único animal que presentó dificultades, toreándolo sin entrega, y al fallar repetidamente con los aceros, oyó silencio. Estuvo más decidido con el noble cuarto, completándole una faena, que aunque le faltó contundencia, estuvo rociada por pinceladas de elegante y clásico toreo. Mató de una estocada trasera, concediéndole una doble dosis de orejas. Juan José Padilla fue el máximo triunfador, al torear de capote y muleta, de pie y de rodillas, con total entrega. Combinó momentos de toreo de clase y pausado con el más florido y variado dirigido a la galería. En los tercios de banderillas puso al público en pie, y como con la espada fue un cañón, le cayeron del cielo cuatro orejas y dos rabos. Con tantos trofeos los dos maduros maestros y la nueva matadora se merecieron dejar el coso ubriqueño saliendo en hombros por la Puerta Grande.
El futuro en los ruedos para la décima mujer matadora es un enigma, pues habiéndose alternativado sin haber logrado tener temporadas arrolladoras como novillera, ahora tendrá que comenzar desde cero, como tantos otros aspirantes a figuras. Además, como ellos, encontrará muchos escollos en su camino, y aun más por su condición femenina, en un campo dominado por hombres y en el cual, a pesar de los avances sociales, aun existe resistencia a aceptar como iguales a toreros del sexo opuesto.
Y si hubiera duda de tal situación discriminatoria que se lo pregunten a Mari Paz Vega, quien tiene más aceptación como torera en América que en su propia tierra, o a la ya retirada Cristina Sánchez, quien ha sido la matadora que más éxito ha conseguido de todas las toreras.
Ahora bien, Sandra no te desanimes y sigue en la lucha, pues ya al menos has conseguido lo que pocos hombres o mujeres han logrado, el triunfar en la corrida de toros de tu alternativa, alternando con grandes toreros. ¡Suerte, matadora Sandra Moscoso!.

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