LA ANÉCDOTA, EL PETARDOTE DE AMPARO RIVELLES CON MANUEL BENÍTEZ, “EL CORDOBÉS”.

VIAJABA LA guapa actriz española Amparo Rivelles de Londres a Madrid, era media tarde, harían escala, si mal no lo recuerdo, en una población francesa. Ella hablaba muy bien el ingles y desde luego que a bordo del avión iban bastantes personas nativas de ese país donde reina doña Isabel. Vecinas de asiento lo eran dos señoras entradas en años, en su idioma natal comentaban que emocionadas iban por primera ocasión a España en donde se hartarían de conocer toreros en todos lados, en la calle, en los hoteles, en los bares, en los museos y que, imaginaban seria fácil reconocerlos por “sus floridos y llamativos uniformes”. Desde luego que se referían a la ropa de torear, a los multicolores trajes de luces.
ESA ELEGANTE morenota madrileña, que siempre me gustó a pesar de la diferencia de edades, doña Amparo, cuyo verdadero nombre era el de Virgen de los Desamparados Rivelles Ladrón de Guevara, amablemente se comedio a explicarles que “los toreadores” jamás usaban esa indumentaria en la calle, solo en las plazas donde actuaban, y desde luego que en el traslado del hotel a los cosos.
LAS INGLESAS quedaron agradecidísimas con la explicación, por la misma no iban a sufrir el desengaño de no cumplir sus gustos de encontrarse con los de luces a media banqueta, ya habría oportunidad de asistir a varias corridas y ver a sus ídolos. Pero lo inesperado llega cuando menos lo esperamos, o deseamos, al aterrizar la nave en donde se hacia la escala y los viajeros debían de tener un receso, bajaron por esas cuestiones técnicas aéreas y fue donde a doña Amparo, las de mis amores, sintió que el mundo se acababa. Al entrar a la sala donde permanecerían unos minutos solamente, grande fue su sorpresa al encontrarse al polémico espada de Palma del Río acompañado de toda su cuadrilla y… ¡¡¡vestidos de luces!!!.
CLARO QUE la explicación nosotros la debemos de entender a la perfección, a Manuel Benítez le urgía llegar a otro coso de programación nocturna, eran los tiempos que él toreaba a diario y en esa ocasión ya había actuado en esa ciudad, mas noche lo haría en otro lugar y de eso se generaban sus prisas, tenía que trasladase en avión para llegar a buen tiempo al segundo festejo. “Mi novia” quedó mal ante las turistas que quedaban pasmadas ante la sorpresa de ver a “los toreadores” de cerca, y vestidos “con sus coloridos uniformes”. ¡Suele suceder!.
A LAS cinco de la tarde del venidero domingo, Oliver Godoy, Gerardo Adame y Carlos Rodríguez con 6 de Marcos Garfias en Guadalajara. La tercia es con los triunfadores de las pasadas novilladas en esa ciudad.
QUEDE MUY formalmente de dar a conocer hoy el nombre del banderillero de la fotografía publicada hace dos días. Pues bien, les contare que al parecer es la única ocasión en que a este inmenso torero se le vio banderillear, el ángulo de la grafica se presta mucho a dificultar, e identificar, al ejecutante pero no es otro que Manuel Rodríguez Sánchez, “Manolete”… Nos Vemos.

Deja un comentario