24 julio, 2021

¿DUERMO O LEO?… OPTO POR LOS LIBROS.

TENGO ANTE mí dos buenas opciones para pasar un excelente fin de semana y estas son, una pastilla para dormir y varios libros. Opto por esto último. Averiguo lo siguiente.

TENGO ANTE mí dos buenas opciones para pasar un excelente fin de semana y estas son, una pastilla para dormir y varios libros. Opto por esto último. Averiguo lo siguiente.
BERNARDO GAVIÑO Y RUEDA: Nace un 20 de agosto de 1813 en Puerto Real, Cádiz, España, desde 1835 actúa en plazas de la provincia mexicana y lo hace por más de cincuenta años. Antes estuvo en Montevideo, Uruguay, pasó luego a Cuba y finalmente a México. Contratado por el licenciado Enrique Moreno, Gaviño fue el 31 de enero de 1886 a Texcoco a torear a la edad de 73 años buscando aliviar su precaria economía, eran toros de Ayala y los programas decían alternaría con Francisco Gómez, “Chiclanero”, y José de la Luz Gaviria. El tercero de la tarde, “Chicharrón”, tomó ocho puyazos, con mucho poder matando a dos caballos, le infiere una cornada y el parte medico expedido por el doctor Osorio dice lo siguiente.
“BERNARDO GAVIÑO tiene una herida de bordes irregulares contusos, de cuatro centímetros de extensión, situada en la margen derecha del ano hacia la parte posterior. Interesa en algunos puntos la piel y tejido celular y en otros la mucosa y dicho tejido. En la parte posterior la herida penetra en la fosa isquio-rectal a la altura de diez centímetros, perforando el recto con abertura superior de un centímetro y medio de diámetro. Tiene en la parte izquierda y anterior de ano otra herida de dos centímetros y medio de extensión, que interesa que interesa la piel y la mucosa hasta el tejido celular. Al nivel de los trocanteres, sobre todo en el izquierdo grandes esquimosis como de veinte centímetros de diámetro”.
CREO NO es necesario saber de medicina para comprender que la cornada fue de las llamadas “de caballo”, grande y grave. Imaginamos al viejo torero español retorciéndose de dolores, solo, en la vil miseria e intuyendo que su vida se extinguía en ese cuartucho habilitado como enfermería, sin anestésicos que mitigaran los dolores, sin antibióticos y muy posiblemente sin compañía alguna, después de 48 horas de soledad, a Gaviño se le traslado al lugar donde vivía, en la capital de la republica, hoy en día Texcoco queda a un paso de la ciudad de México gracias a la comodidad de autopistas, en aquellos años deben de haberse hecho interminables horas en ese trayecto por espantosas polvorientas incomodas veredas, o tardados ferrocarriles. Héroes que fueron fuertes pilares, hoy sostenes, indiscutibles de la fiesta, ni duda queda. Pero hay más todavía.
GAVIÑO SOPORTÓ en casa nueve días, la infección de la herida le llevó a una dilatada muerte, la misma que fue su alivio. Once días de sufrimiento, muere la mañana del 11 de febrero. Dice su acta de defunción… “En nombre de la Republica de México, y como Juez del Estado Civil de este lugar, hago saber a los que la presente vieren, y certifico ser cierto que en el libro 274, del Registro Civil que es a mi cargo, a la foja 58 se encuentra asentada una Acta del tenor siguiente; 279.-Doscientos setenta y nueve.-GAVIÑO BERNARDO.-En la Ciudad de México, á las 11 horas de la mañana del día 12 doce de febrero de 1886 mil ochocientos ochenta y seis ante mi Enrique Valle, Juez del Registro Civil, compareció el Ciudadano Felipe Godínez, de México, casado, comerciante, vive en la calle Mariscala número 3 tres y dijo: que anoche á las 9 nueve y treinta en el callejón de Trasquillo número 5 cinco y ½ medio bajos, falleció de gangrena del recto el señor BERNARDO GAVIÑO, de Puerto Real, España, de 73 setenta y tres años, torero viudo ignora de quien; hijo del finado José Gaviño y María de las Nieves de Rueda. Se dio boleta para 3ª tercera clase en el panteón de Dolores. Son testigos los Ciudadanos Salvador Sandoval y Severino Enríquez de las generales del compareciente, con él viven. Leída la presente la ratificaron y firmó quien supo.-E. Valle. F. Godínez.- Rubricas”.
EN EL callejón de Trasquillo número 5 ½, bajos, vivían, “Rebujina”, “El Cuquito”, Fontela y Candelas, toreros compañeros del fallecido. He terminado temprano de escribir, algo cansado, eso sí, reventado al no tener quien me dicte lo que copio y siento me llama algo que tengo a mi alcance y que ya se imaginan de que se trata, efectivamente, es la pastilla y me da pena ignorarla, causa lastima verla tan sola por lo que me dispongo a ingerirla para que no se sienta mal y relegada, por lo mismo me despido y me entrego por completo a las ordenes de Morfeo, por lo mismo… Nos Vemos.

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