DOMINGO ORTEGA… GEOMETRÍA DEL TOREO… “O MANDAS TÚ O MANDA EL TORO”.

“CONSIDERO CULPABLES a los aficionados, porque no han sido consecuentes en sus convicciones, probablemente porque han sido partidarios de las personalidades de los toreros, pero nunca, o casi nunca, conscientes de las buenas normas de practicar el arte; de no haber sido así, con los malos ratos que han pasado y el dinero que a muchos les costó esta afición posiblemente no hubiesen abandonado las normas del bien hacer el toreo”… Palabras de don Domingo López Ortega. Taurinamente conocido sin su primer apellido, nacido en Borox, Toledo, el 25 de febrero de 1908 y muere en Madrid el 8 de mayo de 1988. Lo anterior lo he tomado de una muy larga conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid el 29 de marzo de 1950 por ese inmenso torero, son 20 hojas tamaño carta y la pueden encontrar completa en www.noticierotaurino.com.
CONOCÍ A don Domingo por medio de una vieja película, “Tarde de Toros”, a pesar de la inexperiencia de mi juventud de inmediato intuí que veía a un maestro y desde entonces “devoro” toda la lectura que habla de él, hoy, por supuesto, me he dado un banquete y continúo tratando de aprende de toros. A continuación algunos de sus conceptos taurinos vertidos gracias a su inmensa sabiduría.
GEOMETRÍA DEL toreo… “El toro coge por error del torero” es uno de los teoremas de la Biblia orteguiana. “El toro no ha de coger nunca”, confirma el maestro. “En la lidia sólo hay dos verdades: o mandas tú o manda el toro”. Esto quizá explique la convicción popular de que Ortega a un toro malo lo hacía bueno. “Sí, decían eso. Y significa que el buen torero corrige los defectos del toro. Si puntea el engaño, en cuanto le hagas creer que puede cogerlo -pero sin permitir que lo alcance-, irá más largo, para atraparlo, y acabará por no tirar derrotes. Para el punteo, la regla fundamental es dar y alargar, ¿comprende?”.
LE PREGUNTAN. Cuando les andaba a los toros, echándoles la muleta abajo, ¿notaba que se le entregaban?. “Sí, echándoles la muleta abajo, se entregan. Pero ¿qué es eso de que yo les andaba?. Hay que distinguir, joven”. Y el maestro, por ahí el bastón, olvida la cadera lastimada, se pone de pie, y torea. “Se trata”, explica, mientras carga la suerte, “de que la muleta, en vez de quedarla aquí, la quedo allí. Y el toro se obliga, y vuelve, y entonces yo estoy parado. Claro que luego me vengo allá”. Hace la geometría del toreo con tal pureza que es un gozo. Igualito que en el festival homenaje a “El Gallo”, cuando estaba de espectador, acompañado de Gregorio Corrochano y Thomas, y el público pidió que bajara a matar el sobrero. Bajó, y toreó de locura. Quedando la muleta donde se debía, el novillo surcaba arabescos en torno, sin rozarle el traje de franela gris, que tras la monumental faena estaba tan impoluto como cuando lo mudó. Y el público daba saltos de entusiasmo, gritaba, “¡Maestro, Maestro!”.
A LOS cánones del toreo -parar, templar y mandar-, Domingo Ortega añadió “cargando la suerte”. Y dice por qué: “Sin cargar la suerte, el toro entra y sale por donde quiere; y no, ha de ser por donde quiera el torero. Hoy, los muchachos, como no cargan la suerte, dejan al toro tan fresco después de 50 pases; ¡y eso no es torear!. El toro, después de cargarle la suerte en 8 o 10 muletazos, ha de acabar hecho una birria. El toreo es también temple, que está en la palma de la mano. Que la quiera coger y no pueda. El diestro que se deja tropezar los engaños no torea de verdad, por muy en tipo que se ponga y aplauda el público”. A juicio de Ortega, el mejor fue “Curro” Puya. Y entre los de la posguerra, Antonio Bienvenida: “Este muchacho tenía un gran sentido del toreo”.
LEYENDO ESTO, y tratando de asimilar lo vertido por don Domingo, parece muy fácil torear, dan ganas de tener 50 años menos y soñar con la fama, lastima, me queda claro que la inmadurez nos hace cometer muchos errores en nuestra vida, pocos son aquellos los que intuyen reglas desde sus inicios y aun así el camino es largo, quienes salvan, o interpretan a tiempo estos secretos, que son pocos, muy pocos, se les llama y/o conoce como… ¡¡¡FIGURAS DEL TOREO!!!.
Y PARA terminar… Tal y como se los habíamos adelantado, el cartel de Las Calaveras, en nuestra Monumental, es con Fabián Barba, Joselito Adame quien ya viene volando de regreso de España, y Mario Aguilar. Los toreros de Aguascalientes dan la cara y bien que podría armarse uno mas con los muchachos de la tierra que faltan. Joselito pasara unos días en el Distrito Federal y con plena seguridad se entrevistara con el jefe de la plaza México, desde luego en vías de dialogar sobre su posible contratación para la temporada que ya se avecina en ese coso… Nos Vemos.

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