29 julio, 2021

MI MANOLETE.

En el confuso trajín de la memoria
estás hecho de nobleza, majestad y un gran silencio.
Sólo te v en La Salud, tu cementerio,
vestido de mármol afilado,

En el confuso trajín de la memoria
estás hecho de nobleza, majestad y un gran silencio.
Sólo te v en La Salud, tu cementerio,
vestido de mármol afilado,
torero, senequista y legendario.
Pero te oigo en la voz de mi familia
manoletista siempre,
que dejaba de comer para ir a verte.
Te veo en carteles y boletos heredados,
en las fotos de mil y uno naturales
y estocadas como augurios de Casandra.
Eres el que sonríe desde la imagen mexicana
cantando con Silverio, El Ciclón y Armilla el Grande.
También te oigo tararear Las Golondrinas
como un himno contra las pinceladas del olvido,
cuando sonó la hora de la verdad, la de Linares.
Te adivino en un diálogo final
quizá descabellado:
-Si me matas bien, te dijo Islero, te daré paz y tendrás gloria
-Gracias amigo, estoy cansado, contestaste montando la espada ahí en la cuna
Y te sueño joven y fantasma,
como un niño precoz resucitado.
Toreando feliz, cada noche, de salón,
junto al Cristo secular de los Faroles,
sin cuidarte de tu sombra de gigante.
Gastón Ramírez Cuevas. 14 de octubre del 2010. Ciudad de México.

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