29 julio, 2021

ARRASTRE LENTO… ¿HASTA DONDE RESULTA EJEMPLAR LA ACTITUD DE LOS NUEVOS TOREROS DE AGUASCALIENTES?.

No se puede decir que lo era puesto que aún lo es: la profesión del toreo es cosa dura, violenta, cruel, desgarradora. Al medio se le conoce como una selva salvaje, áspera, turbia, a veces oscura, a veces brillante. Y en esa jungla, espesa de tormentos, a veces la recta vía se extravía.

No se puede decir que lo era puesto que aún lo es: la profesión del toreo es cosa dura, violenta, cruel, desgarradora. Al medio se le conoce como una selva salvaje, áspera, turbia, a veces oscura, a veces brillante. Y en esa jungla, espesa de tormentos, a veces la recta vía se extravía. Tan amarga es que, ¡cuántos en la vida han encontrado ahí tan sólo la muerte!.
Quienes han transitado por las sinuosas brechas que serpentean en ella -profesión y selva- les faltó tiempo para sumar los saldos de renunciación y abandono, ecos de los lamentos en grito, esqueletos de espíritus dolientes. La angustia de una noche inquieta, entre los pavores de la turbación, es indescriptible.
Por eso es que, cual elogio y reconocimiento, a los que transitaron triunfantes sin temer las pintadas huellas de las bestias, se les reconoce como verdaderos reyes de la selva: como auténticos leones. Leones que con su aliento hicieron temblar el aire; a otros se les identificaba como lobos. Lobos cuya flacura estaba repleta… de un sin fin de apetitos devoradores…
…de ahí que, cuando salía el toro, sin condimentos, frituras ni sazón, se lo comían a mordidas. Y de sus ardientes ojos era la bravura la que turbaba, excitándolo hasta el delirio, a la concurrencia que, iluminada por la gloria del torero león, le consagró con gran afecto en su memoria para nunca olvidarlo. ¿Quién que los vio podrá olvidar a Antonio Velázquez, Joselito Huerta, Rafael Rodríguez, verdaderos leones entre los leones?.
(Abro paréntesis para considera a un león moderno de proporciones incalculables: don José Tomás). Lo curioso del caso es que, en el proceso de cambio del mundo taurino se ha llegado a cultivar la aspiración de un toreo muy próximo a la exquisita perfección moderna. Ahora los leones, por estética, tienen que ir a una peluquería para que les hagan lucir la melena. Y a quitarles las manchas de sangre de sus ternos, esa que tanto horroriza a los puritanos que adoran mascotas, pero mandan a sus hijos a la guerra.
En fin, lo cierto es que la actitud guerrera, porque finalmente están triunfando en una batalla sostenida con brío a brazo partido, de Arturo Saldívar, Juan Pablo Sánchez, Arturo Macías, y otros guerreros –hablo con fines específicos de los toreros de Aguascalientes- que bien pudieron haberse perdido entre la selva, es digna de admirarse.
Y cómo no reconocer a estos toreros que si bien se encontraron inmersos en una selva saturada de pavores, los cuales sortearon con el pecho zozobrante, hoy ven la luz gloriosa encima de una selva fragorosa.
Ahora que, si bien los toreros mencionados viven con su pebetero personal, siempre en llamas ardientes, llenos de esperanza, su andar por la selva –que la guerra no ha terminado: es más, hasta pudiera decirse que apenas empieza- debe ser cauteloso, pues, donde menos se espera, salta el engendro malo de la perfidia ¡el diablo con piel de cordero!.
26 DE OCTUBRE DEL 2010.

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