28 julio, 2021

ARRASTRE LENTO… ¿HAY COMICIDAD EXPLICITA EN LOS VOCABLOS MULTIUSUALES EN EL TOREO?.

Pocas expresiones –de uso corriente- son tan pródigas en simbolismo y significado como la palabra madre. Los mexicanos vivimos en un mar de madres. Cuando alguien se asombra, generalmente arrastrado por la inercia del pintoresco vocabulario coloquial, brota de su ronco pecho la expresión ¡en la madre!.

Pocas expresiones –de uso corriente- son tan pródigas en simbolismo y significado como la palabra madre. Los mexicanos vivimos en un mar de madres. Cuando alguien se asombra, generalmente arrastrado por la inercia del pintoresco vocabulario coloquial, brota de su ronco pecho la expresión ¡en la madre!. Cuando alguien se enoja con su propia existencia estima que la vida ¡vale madre! Las rivalidades generan la inquietud de ponerle ¡en su madre! al de enfrente. La ambigüedad del vocablo ciertamente es sorprendente y multiusual.
En ocasiones la connotación –y la inflexión- desgarra la dignidad pues asume el papel de ofensa burlona. Aunque también hay celebraciones festejadas con ruidosos cánticos: ¡que a toda madre! Lo cierto es que en nuestro medio madres van y madres vienen. ¿Cuál es la mayor degradación para el ser humano?: ser un hijo de su ¡…ta madre!.
Por aquello de que la madre está en la lista del mayor grado de santidad, ¡pobre de aquel que le falte!. Por el contrario, cuando nominalmente la madre le da categoría a los acontecimientos, estos parecen estar bendecidos. Así de rica es la madre.
¿Y en el toreo qué hay con la madre? En el mundo idílico las cosas han cambiado, sobre todo en los matices románticos que dieron vida a como norma e inspiración a verdaderas hazañas y proezas de los toreros. Sentimentalmente hay acciones conmovedoras: ayer los toreros se arrimaban como locos para comprarle una pequeña casita a la madre que, llenita de pena y sufrimiento, apenas si tenía ojos para remendar ropa ajena: hoy, olvidando que un día fue receptora, la madre es un sujeto que aporta,.. y es la que invierte sus ahorritos para que su niño sea torero. De cualquier manera se sabe que antaño la madre fue, que hogaño la madre es, y que en un futuro seguirá la madre siendo el motor sentimental de grandes historias toreras.
¿Pero qué es lo que, según las versiones populares, le está dando en la madre al toreo moderno?.
Hay circunstancias que inciden en el fenómeno que, según el rigor perceptivo y analítico de los ortodoxos, influyen para degradar el regio simbolismo de la Fiesta y el toreo. Entre ellos podríamos mencionar dentro de un contexto cultural a la digresión y a la distorsión de los valores.
Ejemplos hay muchos: en el medio hay una excesiva acumulación de adjetivos laudatorios que justifican los brotes de la locura estéril que aplaude la corrosiva influencia a través de una indiscreta manipulación ejercida en bloques de bombardeo intermitente y hace real lo que es fantasía o ilusión sin convicción.
Cierto es que la Fiesta ya no es la misma que aquella que se vivió en la época de las cavernas, pero tampoco tendría que subsistir,… sin el espíritu original. Pero sobre todo, ¡sin la madre que lo parió!.

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