5 agosto, 2021

LOS PUYAZOS DE SERGIO.

¡Basta!. Es una expresión verbal que alguien hace sonar cuando algo le ha enfadado, colmado, llenado su espacio de paciente y molestado en superlativo rango. Y esta palabra fue calibradamente la que gritó la afición del país al ver la befa, sin micro de discreción, que de ella han hecho las empresas, seguramente en colusión con “ganaderos” y con las llamadas “figuras” de la Plaza México, Monterrey y ahora, lamentablemente, hasta Guadalajara

¡Basta!. Es una expresión verbal que alguien hace sonar cuando algo le ha enfadado, colmado, llenado su espacio de paciente y molestado en superlativo rango. Y esta palabra fue calibradamente la que gritó la afición del país al ver la befa, sin micro de discreción, que de ella han hecho las empresas, seguramente en colusión con “ganaderos” y con las llamadas “figuras” de la Plaza México, Monterrey y ahora, lamentablemente, hasta Guadalajara, coso que por medio de esta misma columna he pregonado, es la de mayor categoría en el país.
Solamente el infinito –entiéndase Dios- no tiene limitantes; el resto de los mortales, y todo lo que nos concierne, por su puesto que los tiene como parte de su propia naturaleza. Y esos límites del extremo inferior, ahora léanse taurómacos, en esta tercia de funciones, que a la hora de aparecer ante los ojos del amable lector la columnilla ya habrán pasado, han sido atentados con tres encierros que avergonzarían al más humilde criador de borregos. ¿Cómo se atrevieron a vender semejantes ungulados para plazas, ahora teóricamente, de primera?.
No es garantía que quien posee grandes caudales económicos tenga en equivalente proporción caudales morales.
Los empresarios o quienes están cerca, muy cerca de ellos, mantienen en el formato de sus negocios la “máxima” de que la fiesta está “sostenida” por el público y no por los aficionados; y con esta idea toman licencia para inclinarse a los pies de, sobre todo, los espadas extranjeros acomodándoles, no importe los abusos que para ello se tengan que practicar, toros apócrifos y ante ellos y su, por anexionadura, mansedumbre “triunfen” sin esfuerzo cortando auriculares que dada la cantidad solo se pueden medir por kilos.
Entendiéndose que el público aquí enlistado es ignorante y no habrá de él reclamos lo suficientemente sólidos como para preocuparse en proponer productos de calidad probada, y sí el beneficio económico de sus entradas.
Pero… ¿Qué nombre tiene el hecho de aprovecharse de la ignorancia de alguien para lucrar con ella?.
Y… ¿Qué nombre tiene el hacer los mismo, pero con las masas?.
Veamos una historia repetida; hace siglos espejos por oro, ayer, hoy mismo novillitos abotagados con biológicos por dinero, mucho si alguien preguntara cantidades. ¿Cuál fue el sentido de nuestra cacaraqueada Independencia a 200 años de supuestamente haberla concretado?…
Lo de Guadalajara no tiene justificante, menos aún llevando el cartel los nombres que lleva, es decir, de ninguna figura. Xajay calló, decayó y entró en el círculo de la mediocridad que quieren comerciar con cara de plenitud. El encierro este de ayer en el Nuevo Progreso más que otro defecto tuvo fealdad en las hechuras, escasa percha, vacío en la cabalidad. Remate ausente.
Lo de la México… será complejo adjetivarlo. Tiene atrás un gran conocimiento, manejo y aprovechamiento de la psicología del multuicéfalo. Como siempre, a pesar de los rotundas pruebas de fraude, seguro estoy que el sin vergüenza de Chiva volverá el año que entra, pero, que digo, esta misma campaña con otro encierro de borregos y al volver la vista atrás… se verá que no habrá sucedido nada. La ley se reconoce, ahora piénsese en la taurina, pero no se cumple. Y todavía al acabar el paseíllo los de la Porra Libre pusieron en sus manos el trofeo Manolo Martínez… amansamiento anímico, chantaje llegado a pedir de boca para con él ahogar las pocas protestas, que nunca llegan a percutir de manera directa y real, que se pudieron escuchar en los tendidos.
Lo de Monterrey es otro caso paralelo. El encierro de novillotes no le va a alguien que se precie de tenerse como caballero. Una pena, más lo siento por Juan Pablo, por ser buen muchacho, o por lo menos eso creo, y tener sanas y extraordinarias condiciones para ser un torero más que importante. Merece más y mejor; no el esmirriado rango que se le ha dado en la capital mexicana de la industria al proponerle semejante sexteto de animales que en presencia no corresponden a un joven que atrás, recién, fresco aún, trae una serie española con categoría sin dudas.
En esta laguna de decadencias Teocaltiche tiene la barca de salvamento, el punto de balance. Sí, Teocaltiche ha dado forma a logística de su corrida tradicional de feria según el entendimiento empresarial del galeno Alejandro López. El encierro de San Isidro, si bien, auscultado de forma científica quizás tenga edad menor –quede al calce sumamente remarcado el quizás-, ofrece mucho más equilibrio en relación con categoría de plaza-trapío. La mayoría de los ejemplares, cinco, dan a presumir bien armada percha; sus cajas torácicas están en proporción; es notorio que en sus pesebres no abusaron de los granos y además en lámina general son bellos, es decir, son dueños de los mínimos estándares de la raza de lidia, a juzgar como dicen los códigos de la materia zootécnica. Pecado con escaso o ningún perdón es el que se cometió en México, Guadalajara y Monterrey. Indigestados por lo chico de los encierritos estos, lo menos que pudieron haber hecho, para poner tapa ojos al asunto, fue vender reses de buena lámina, de finura en su conformación…. Sin embargo ni eso… ni eso.

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