1 agosto, 2021

A UN GRAN TORO DE SAN ISIDRO… ¡FAENA CUMBRE DE EL PAYO EN TEOCALTICHE, CORTANDO OREJAS Y RABO!.

Muy interesante por sus variados matices resulto la tradicional corrida de feria en Teocaltiche, en una tarde que podrá, en lo futuro, ser el vértice del inicio de una nueva época del toreo mexicano, tarde, donde tres jóvenes escolapios en formación, pero con un esperanzador provenir, y tarde que marcara ese nuevo derrotero que tanto requiere la fiesta en México

Muy interesante por sus variados matices resulto la tradicional corrida de feria en Teocaltiche, en una tarde que podrá, en lo futuro, ser el vértice del inicio de una nueva época del toreo mexicano, tarde, donde tres jóvenes escolapios en formación, pero con un esperanzador provenir, y tarde que marcara ese nuevo derrotero que tanto requiere la fiesta en México, cuando alternaron de estreno, los primeros matadores de toros producto del proyecto Tauromagia, Octavio García El Payo, Mario Aguilar y Arturo Saldívar, donde el abogado Julio Esponda y socios le han aportado recursos, tesón, afición y cariño.
Y decimos que puede ser el vértice, porque el agarrón que se dieron guapamente ayer en Teocaltiche, nos auguran muchas tardes con este mismo cartel, y otros confrontándose con toreros igualmente jóvenes y con igualdad de condiciones como Juan Pablo Sánchez, Joselito Adame y Angelino de Arriaga, quienes de continuar poniendo el listón tan alto, pondrán en serios aprietos a otros toreros con mayor bagaje taurino.
La tarde de ayer fue un verdadero toma y daca entre estilistas y fajadores, que lucharon incansablemente en el platillo del coso El Renacimiento, saliendo victoriosos los tres, mas en razón al corte de apéndices, fue El Payo quien se llevo los máximos trofeos del su segundo enemigo de nombre Barbitas, a cuyos despojos los premiaron con vuelta al ruedo.
Se lidiaron siete astados de San Isidro, de correcta presentación, diverso juego y bravura, de la ganadería triunfadora de la corrida de las Calaveras, uno de ellos como fin de fiesta por haberse descepado durante las labores de entorilamiento, de los cuales sobresalió el cuarto por sus excelentes condiciones, su bravura, su extraordinario buen fondo, y calidad al embestir, no quedándose muy atrás, el primero y segundo de la tarde, ejemplares de estupenda bondad y estilo, siendo los menos potables del encierro el lote de Mario Aguilar. Cabe destacar que todos acudieron con poderío y codicia a los montados, atacando de firme y apretando los riñones.
El coso chapulín registro casi el lleno en sombra y un poco más de media entrada en sol, contra el lleno esperado, en una muestra inequívoca de la carencia de poder adquisitivo en que nos tiene inmerso el gobierno.
A Octavio le toco el lote mejor de un encierro, y si con su primero se recreo al torear con inmaculada naturalidad, con un sitio impresionante, y con tal reposo y lentitud, asombrosos, deleitándose en cada pase, dejando tras de si un suave aroma, después de sus lánguidos y tersos trazos, utilizando la pierna de salida como eje entre cada muletazo, denotando en su rostro la tranquilidad y serenidad propia del dominio absoluto, sin arrebatos mas bien con abandono, ante un publico delirante y entregado. Dejo una entera muy tendida tardando en doblar la res, la que despeno con el verduguillo al primer golpe. Termino por saludar en los tercios.
Con el otro armo la escandalera, al cuajar una faena cumbre, la que previamente brindo a José Sánchez, padre los hermanos Ricardo y Luís Fernando y abuelo de Juan Pablo Sánchez, y de plano, fue un brindis de la buena suerte, no solo para el torero, sino para todos, porque cuanta belleza y mimo ha tenido la faena del Payo, que se gusto mucho al torear con delicadeza en el trazo, con temple, con largueza, pero sobre todo con cuanta hondura, hondura que solo vierte el corazón del artista inspirado, que toco las fibras mas finas y emotivas de su yo interno, pero también de la mayoría de la plaza, una plaza en un solo grito consagratorio, embelezada por ese toreo perfumado del Payo que una vez y otra engarzo en el pétalo de un clavel rojo atemperando la indómita bravura y calidad del cárdeno aquel, que una y otra vez iba en busca del engaño, para fundirse toro y torero en bellas esculturas vivientes del toreo. Que gran faena, y que gran toro y que torero, ahora en la tesitura de filigrana propia de un orfebre queretano erguido como uno de los seres privilegiados de esta locura tan hermosa llamada el toreo. Al final se le concedieron las orejas y el rabo de un toro de excepción, que bien merecía continuar viviendo para procrear crías que vengan a engrandecer a esta gran vacada acalitana.
Por ahora y en esta tarde, Mario Aguilar no contó con el auxilio de las musas y fortuna para que cayera en sus manos el barro dúctil y seductor de un toro bravo, su primero, un tanto rebrincado y reparado de la vista, miro siempre por lo alto de los engaños, saliendo algunas veces con la testa por encima del palillo. Su segundo, cuya lidia y muerte brindo en un buen detalle a sus dos alternantes, obligado estaba a pisar el acelerador a fondo, porque no había que dejarse ganar la pelea, en buena lid, mas como el toro desarrollara cierta violencia, un Mario acicateado, resolvió jugarse el físico situándose en terrenos prohibidos, y al menor descuido cuando se quedo un instante en la cara, el toro se lo echo a los lomos, propinándole un doloroso varetazo en el flanco izquierdo, lo que no menguo la actitud de entrega y decisión del torero, que una y otra vez se puso en el sitio, pegándose un bizarro arrimón. El toro termino agarrándose al piso. Pincho varias veces.
Por su parte el novel doctor en tauromaquia en su segunda tarde en tal condición, quien por cierto ha dejando un gran ambiente en España, gracias a una campaña muy intensa y plagada de triunfos, Arturo Saldívar, con una gran actitud, con enormes deseos de encumbrarse hasta el pináculo mas elevado, con su primero, otro gran astado de San Isidro, a base de series cortas de redondos con la mano diestra, estando muy reunido e imprimiéndole mimo y longitud a los pases, hilvanando muchas series bien rematadas, hasta cuajar una faena maciza, con estructura, con buen gusto, que el publico le reconoció en todo instante. Cortó una oreja.
Ya cuando el negro manto de una tarde fresca tenia como toldo el coso El Renacimiento, salto a la arena el que se suponía seria el ultimo toro de la corrida, y en efecto lo fue, pero de lo ordinario de la lidia, y teniendo el albero un pésimo alumbrado, encandilador que produce muchas sombras, en mas de una ocasión el toro se “toco” con su propia sombra, claro, sin que ello fuere la causa de su sosería y falto de chispa a la hora de ir a los engaños. Ante este ejemplar Arturo se prodigo deseando trazar una gran faena, pero sus deseos se estrellaron ante la falta de colaboración del socio, al que luego de una estocada entera con tendencia, despenándole al tercer golpe, siendo ampliamente ovacionado.
Al final, el toro que se despitorro, lo lidio y liquido el novillero Alejandro López, hijo del empresario y excelente alergólogo Alejandro López Delgado, y de verdad que no hizo mal las cosas, cabe hacer la aclaración que es la primera vez que le vemos torear, y frente a el tuvo un toro echo y derecho, con mucho kilos sobre los lomos, al que toreo valiente con el capote, sobre todo en un quite muy ajustado por chicuelinas y después, ya con la muleta, cuajando series muy importantes sobre la mano izquierda, llevando templadamente a la res hasta muy atrás de la cadera, disfrutando su quehacer, y como el publico le jaleara los pases, el novillero se fue confiando hasta terminar toreándole con redondos bien ejecutados sobre ambas manos. A la hora de ejecutar la suerte suprema se fue tras el acero atacando en rectitud, tirando a al res al primer viaje, otorgándole simbólicamente, las orejas del buen ejemplar de San Isidro, que de nuevo se alza con otro triunfo importante.

Deja un comentario