24 julio, 2021

ARTURO RIONDA, CINCUENTA AÑOS ENTRE LOS TENDIDOS Y EL REDONDEL… JEFE DE CALLEJÓN DE LA LUZ.

La fiesta brava es una fértil madre que produce personajes mil; su mundo se extiende antes, después y durante las funciones taurómacas en la que esos personajes mágicos adquieren títulos de trascendencia. Los hay muchos que son anónimos para la mayoría pero que sin ellos difícilmente se podría desarrollar exitosamente una corrida.

La fiesta brava es una fértil madre que produce personajes mil; su mundo se extiende antes, después y durante las funciones taurómacas en la que esos personajes mágicos adquieren títulos de trascendencia. Los hay muchos que son anónimos para la mayoría pero que sin ellos difícilmente se podría desarrollar exitosamente una corrida. Uno de esos es el jefe de callejón, envidiado sitio que además es una especie de aparador para explotar el ego y aumentar la vanidad de muchos.
Durante una tarde sabatina en León de los Aldama, Guanajuato esta plumilla se encontró con Arturo Rionda, hombre de toros, aficionado sin remedio, añoso en el cargo y natural como él solo.
En campos de espontaneidad habló de su cara como aficionado y como autoridad de tan difícil sitio que tienen casi todos los cosos actuales del planeta.
-SMC.- Arturo Rionda… Cincuenta años de ver toros, y además muy cerca, en el punto intermedio donde está lo más importante, el público, los escaños y el ruedo, donde se gana la vida o la muerte; ¿Por qué la fiesta de los toros?.
-AR.- Desde época de mi padre, que fue muy aficionado a los toros, amigo de Rodolfo Gaona, nos inculcó a mis hermanos y a mí la afición a la fiesta de toros. Veo toros desde 1942 en el Toreo de la Condesa y tengo cincuentas años de ser jefe de callejón en León.
-SMC.- ¿Cómo llegas a ese puesto tan complejo?.
-AR.- No es ninguna dulzura ser el jefe de callejón, se tienen problemas y bastante serios; gracias a mi compadre Rafael Obregón Urtaza, de los constructores de la plaza La Luz, que se edificó por la unión de los tres hermanos, Rafael, Paco y Jesús, cuando se construyó les preguntaron de personajes para que cubrieran los puestos representativos de la autoridad y Rafael me mencionó a mí como posible jefe de callejón y la presidencia municipal me nombró jefe en 1961, el 15 de septiembre; los carteles de inauguración estaban compuestos por Córdoba, Silveti, Felipe Rosas, Capetillo y otro que no recuerdo. Fueron dos corridas, 15 y 16 de septiembre y de entonces a la fecha las autoridades de León me han confirmado como jefe.
-SMC.- ¿Dónde radica la mayor complicación de ser jefe de callejón?.
-AR.- El puesto es envidiado, pero no se porque lo quieran ya que es bastante complicado; tengo la remembranza de la corrida inaugural. Todo lo que fue el primer toro me la pasé en una puerta falsa que hay entre lo que es el callejón y los tendidos, evitando que un charro entrara, que recuerdo mucho su sombrero, ya que quería entrar al callejón porque ya no había lugares en los tendidos. Como tu sabes, siempre hay gente que se siente capaz de estar en el callejón, pero no, ahí debe estar gente que se sepa mover, que no interfiera en la lidia, que no provoquen que a los matadores se les distraiga el toro, y por esas distracciones hasta sufrir un percance; si el toro se avisa con una de las personas que está en el callejón puede provocar un serio daño, incluso entre los mismos miembros de las cuadrillas hay quien a veces pierde ese sentido y se mueven en el callejón como si estuvieran en el corral de su casa, y eso no puede ser.
-SMC.- Para los lectores que no tengan amplio conocimiento de la fiesta, la pregunta resultará interesante: ¿Qué significado tiene un callejón, para que sirve y que deben observar todos los que están ahí?.
-AR.- El callejón es también una salvaguarda para los matadores; cuando el torero se ve en un serio aprieto brinca al callejón y hasta salva la vida. Los que están en el callejón deben ser personas que están asistiendo a los toreros como son el mozo de estoques, el apoderado etcétera. En suma, se necesita orden.
-SMC.- ¿Qué perfil debe cubrir el jefe de callejón?.
-AR Una persona que posea el valor suficiente para que a gentes que se crean con derecho de estar en el callejón, sacarlas por las buenas… o por las malas.
-SMC.- ¿Recuerdas algún accidente que se haya producido a causa de un error?.
-AR.- En la Luz se ha tenido mucha limpieza en el orden; afortunadamente hemos sabido controlar las autoridades y yo las situaciones. Sin embargo puedo contar que un día “El Chato” Carmona, encargado de la cuadra de caballos de pica, llegó algo tarde a la corrida, y al estar distraído platicando con una persona, justo con don Rafael Obregón, un toro brincó y le pegó una cornada bastante seria. Creo, sin estar del todo seguro, que “El Chato” a causa de esa cornada, tiempo después falleció.
-SMC.- Antes de jefe fuiste, eres aficionado, cuenta alguna anécdota.
AR.- Una ocasión, estando en el callejón, andaba una persona, no quiero decir su nombre, le pedí cortésmente que se retirara; y éste señor me saca una placa del gobierno del estado, “autorizándose” solo estar en el callejón. Yo por no tener problemas con él le pido a un policía que lo saque. Lo sacaron y me sentenció: “A la salida nos vemos”; y sí, a la salida nos vimos pero… ya no me dijo nada. Pero hay una sensacional de María Félix; fue en una corrida del 20 de enero en que actuaban Paco Camino, “El Cordobés”, Jaime Rangel y… no recuerdo al otro alternante. El cartel causó bastante expectación y la plaza estaba a reventar. María Félix seguía al “Cordobés” por todos los ruedos y llegó seguida de todo su séquito y se fue hasta su barrera de primera fila que ya le tenían especial. Ya ubicada en su barrera, uno de sol alzó un vaso de cerveza y le dio un sorbo, no sin antes gritarle a “La Doña”: ¡Salud, María!. Y luego le pidió al público que le pasaran el vaso hasta donde estaba la Félix; sorprendentemente el vaso llegó a las manos de ella y con toda cortesía hizo como que le dio un sorbo a la cerveza; fue entonces que gritó otro de sol: ¡No me la emborraches desgraciado… si en su juicio no la aguanto…!. Fue ahí en donde toda la plaza detonó en risas y algarabía… e igual María Félix… se agachó muerta de risa.
-SMC.- De todos los diestros que has visto pasar por La Luz, como aficionado ¿Cuáles te han gustado más?.
-AR.- El torero es un arte y puede ser que lo que a mi me gusta a ti no… y viceversa; pero a mi me satisfacen los toreros de finuras, más que los temerarios. Así puedo nombrar a Paco Camino, David Silveti, Enrique Ponce y… algunos otros.
-SMC.- El mensaje a la afición de Aguascalientes.
-AR.- Felicitaciones por la plaza de toros que tienen; ojalá que León tuviera una plaza como la de Aguascalientes, con señorío, sabor; la de León no cuenta con esas características porque realmente nunca fue terminada. Los señores Obregón nunca acabaron el revestimiento de la plaza. Fue levantada quizás en un lugar equivocado, o más bien los equivocaron a ellos; pensaron que ahí se iban a hacer las instalaciones de la feria y no fue así. Ellos hicieron con mucho cariño y amor a la fiesta su plaza de toros, la cual va a cumplir cincuenta años; fue inaugurada en 1961 y desde entonces yo he fungido como jefe de callejón de ella, cosa que me enorgullece en grado máximo, ya que son puestos honoríficos; la presidencia nunca nos da un centavo por representarlos en esa plaza; lo hacemos por amor a la fiesta brava.

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