29 julio, 2021

¿Y SI DE AMOR, AL TOREO, SE TRATA…?

ARRASTRE LENTO… La verdad es que cuesta trabajo ver -mirar- en las cosas diarias aspectos novedosos: la rutina las oculta. Como oculta esa realidad en el toreo: la vemos todos los días, pero es hasta que alguien la descubre que le prestamos atención como novedad:

ARRASTRE LENTO… La verdad es que cuesta trabajo ver -mirar- en las cosas diarias aspectos novedosos: la rutina las oculta. Como oculta esa realidad en el toreo: la vemos todos los días, pero es hasta que alguien la descubre que le prestamos atención como novedad: la juventud en el toreo es la resurrección de un muerto que aún no fallece: en ella vuelven a la vida los sueños e ideales toreros que, aunque lánguidos y tranquilos como un cadáver virtual, no termina por tomar el sereno reposo de la indiferencia.
Lo vimos en Teocaltiche -no lo vio el que no quiso verlo-; quedó demostrado, con la actitud de los jóvenes, que mientras haya espíritus valientes, alegres, nobles y generosos, podremos ver –mirar- y entender que la ley de la fecundidad taurina se rige por la esencia del sacrificio y la entrega a plenitud, y que con la presencia de ellos el toreo no morirá. No morirá… ¡Porque aman el toreo!.
¡Entonces de amor se trata!.
También es realidad que a los aficionados les gusta emocionarse con la briosa disposición de la juventud que, haciéndose carne palpitante, y dotada del espíritu altanero de los grandes conquistadores, garantiza la floración perpetua del toreo. Así es de clara la realidad: son los jóvenes los que tienen la maravillosa oportunidad de echar la semilla del ejemplo en los surcos humanos de la Fiesta. ¡Porque aman el toreo!.
¿Y si de amor se trata…?.
Aunque algunos aficionados se deleitan y hasta se conmueven admirando el brioso gesto de amor al toreo de los jóvenes que viven el milagro de su destino floreciente, pocos son los que saben apreciar las ráfagas amorosas que expulsan de su corazón.
¿Y si de amor se trata…?.
Pareciera que solamente a los aficionados que miran la realidad con una visión limpia, sencilla y sin afectaciones pasionales les es posible conmoverse con las maneras con las cuales la juventud embriagada en la belleza salvaje del riesgo ama el toreo. Decía mi abuela que sólo los que aman podrán entender a los amantes; si lo traduzco entenderé que solamente los que aman el toreo podrán comprender a los protagonistas –toro y torero- de la Fiesta.
¿Y si de amor se trata…?.
Quien ama al toreo podrá entender la hombrada de la juventud torera que con toda la generosidad de su alma acepta los sacrificios que le impone la alta dignidad a la que han sido llamados quienes están autorizados a identificarse como testimonios útiles y provechosos para mover y despertar a otros corazones jóvenes -a cuántos jóvenes movió el amor que le profesa El Juli al toreo- que, lejos de habitar en las carrocerías quejumbrosas y oxidadas de los viejos, están capacitados para sentir amor y pasión por el toreo.
¿Y si de amor se trata…?.
Puesto que la edad y la veteranía pulen y perfeccionan las cualidades, sea un deseo amoroso de un viejo como yo abrazar con cariño proteccionista cualquier manifestación tan maravillosa como la vida, pero sobre todo a la magia celestial y milagrosa del toreo.

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