29 julio, 2021

LOS PUYAZOS DE SERGIO.

Como un grupo de energías que se confabulan para otorgar credibilidad a las entidades y su extensión hacia el futuro, así son las compuertas nuevas en el toreo, las que se levantan y dan vértice para que pasen los refrescos que darán actualidad de grandeza a su parte medular.

Como un grupo de energías que se confabulan para otorgar credibilidad a las entidades y su extensión hacia el futuro, así son las compuertas nuevas en el toreo, las que se levantan y dan vértice para que pasen los refrescos que darán actualidad de grandeza a su parte medular.
El sitio y momento en el que fue revelada la nueva, ascendente escalonada estructural de su enorme edificio, fue el círculo arenoso del “Renacimiento”, añoso coso de Teocaltiche, la tarde del once, según calendario que nos rige, de este mes que se recorre. Ahí, con una tercia de juventud, potencia anímica y artística en estilos encontrados, la madre tauromaquia mexicana quiso, en sus caprichos, que se transluciera su nueva generación. Aquello resultó la aparición clara que los aficionados, sobre todo del centro de la república, vieron con todos sus ojos, y a partir de ahí se iniciara una serie de calientes e interminables comentarios e incluso hasta ¿en uso de? fantasiosa armare carteles que pudieran llevarse a toda la patria y revolucionar la tan degradada fiesta taurómaca nacional.
Sí, en Teocaltiche fueron Octavio García, “El Payo”, Mario Aguilar y el local Arturo Saldívar, que estrenó su borla como matador profesional de toros. Y fueron tres modos distintos, opuestos en entendimiento y modos pero tan paralelos en frescura.
Ya es un hecho, el catalogo de coletudos de que deberán echar mano las empresas en los venideros años, está planteado, impreso. Es la oportunidad que generosamente ofrece la madre tauromaquia mexicana para no solo acrecentar su cuerpo y sustancia, si no el de hasta retornar a los viejos tiempos en que los diestros mestizos, aztecas e ibéricos daban luz a la fiesta incluso en la misma tierra de los conquistadores.
No solo son los nombres de los jóvenes grabados en esta cuartilla, atrás o adelante se ven los de otros que, igual, con frescura y gusto nuevos van reforzando esa ya acotada estructura de la fiesta brava nacional. Tan honda es la mística dimensión del espectáculo taurómaco que incluso, según ha dejado pasar el tiempo, existe en el enlistado de los matadores, varios títulos que bien pudieran ejercer de primeros espadas en este racimo de renuevos, y que aún, si las administraciones de las plazas y ellos mismos, son absolutamente rescatables.
Sumado: es momento ya de un radical cambio en los basamentos de los carteles; tal lo manifiesta la afición, que harta e indigesta está de los mismos nombres y… más… sus vicios malditos. Hoy mismo se requiere que los empresarios cabales, verdaderos y honestos, con objeto legítimo de ganar dinero pero antecedido ese deseo por la escala de valores taurinos, den vida a ferias atractivas, variadas, refrescadas con esos jóvenes pujantes, bravos y artistas. Esto quiere decir… ¡muera el “Club de Tobi!.
Los aficionados manejan nombres, además de los ya plasmados en esta hoja, varios, y sin la intención de omitir a ninguno, acaso el pecado sea cometido con inocencia el amable lector refuerce con su intervención el lunar literario accidental, se escuchan de sus labios Joselito Adame, técnico, variado, centrado y con aspiraciones a continuar en España; Juan Pablo Sánchez, de buen estilo, sabroso, enjundioso; Juan Chávez, clásico, de arte, algo medroso pero sin embargo mucho puede proponer con su tauromaquia; y antes, como primeros espadas “acosados” a dar más de sí como toreros por esta juvenil planilla, Fabián Barba, Fermín Spinola… etcétera.
Suena armonioso todo esto. Pero el peligro es manifiesto, sigue siendo, y ésta ha dado su palabra rotunda y a los aficionados ha dejado múltiples ocasiones solo con la ilusión y el… pudo haber sido pero…
El peligro. ¿Dónde se encuentra, ese de ver esta generación frustrada?, pues en que todos pueden ser víctimas inocentes del preferencialismo insulso de las “empresas”. Y esto de las empresas merece análisis especial, vasto, sustancioso y sin piedad. Ahí en las oficinas de los cosos es donde todas las ilusiones encuentran muro sólido en el que se estrellan. Por hoy únicamente dejo un par de preguntas. ¿La México todavía es la que da y quita?. Y, ¿en ETM existe la apertura a la variedad de matadores y ganaderías?…

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