24 julio, 2021

INDIFERENCIA CULTURAL ANTE EL ANIVERSARIO DE LA PLAZA MONUMENTAL DE AGUASCALIENTES.

ARRASTRE LENTO…¡Cuánto han cambiado las cosas!.
El “juego de toros”, pese a lo tosco y primitivo que debió haber resultado en el México ya colonizado, por sus ingredientes emocionales que contenía fue cultivando a legiones de adictos que lo hicieron suyo al grado de incorporarse formalmente en el apartado de la diversión pública.

ARRASTRE LENTO…¡Cuánto han cambiado las cosas!.
El “juego de toros”, pese a lo tosco y primitivo que debió haber resultado en el México ya colonizado, por sus ingredientes emocionales que contenía fue cultivando a legiones de adictos que lo hicieron suyo al grado de incorporarse formalmente en el apartado de la diversión pública. Se hicieron necesarios espacios para su realización. De ayer a hoy, ¡cuánto han cambiado las cosas!.
¿Cómo serían aquellas primeras plazas improvisadas? Supongo que fueron incómodos tablones las primeras estructuras sobre los que se sentaban los asistentes que, a la intemperie, a merced del sol, el polvo y la lluvia, festejaban la nutrida sucesión de emociones. Me quiero imaginar la enfebrecida exaltación de ánimos ante la puntualidad dramática del primitivo “juego de toros”. Los maderos crujientes y los públicos encendidos.
¿Cómo fue el primer escenario especializado en funciones taurinas en Aguascalientes? De antaño a hogaño, ¡cuánto han cambiado las cosas! Dicen los narradores de aquellas épocas que eran verdaderas corrientes humanas las que se arremolinaban en torno a los sitios que, cambiando gradualmente su fisonomía y funcionamiento, se fueron caracterizando por su especialidad como recintos únicos en arquitectura y estilos. Fue en aquellos escenarios en los que los vistosos ropajes de los toreadores deslumbraron a la multitud sorprendida con los valientes que, llegando a dominar lo básico y rudimentario en cuestión del oficio, cautivaron con su destreza, galanura y temeridad, seres que inspiraban un irresistible interés, y cuyos lances producían un extraño vértigo en el ánimo de la apasionada e irracional concurrencia.
¿Cómo fue el primer escenario especializado en funciones taurinas en Aguascalientes? De antaño a hogaño, ¿cuánto han cambiado las cosas! También dicen los historiadores que en aquellas primeras escenas del “juego de toros”, pese a ser el espectáculo de mayor atractivo, se revolucionaba el odio de los impugnadores pues aquello les parecía un hecho pérfido, nefando, visceral, inútil, cruel, sanguinario, bárbaro y reprobable tanto para la moral como la para la civilización ilustrada.
Cabe suponer entonces la dimensión e intensidad del enojo que causaba entre los que lo repudiaban. Pareciera inconcebible que, al paso de los años, ante la solicitud social en Aguascalientes se haya construido en 1896 la plaza San Marcos, asombro de la época, y en 1974 una de los cosos más funcionales y distinguidos –arquitectónicamente- de México. ¿Cómo fue el primer escenario especializado en funciones taurinas en Aguascalientes? De antaño a hogaño, ¡cuánto han cambiado las cosas!.
Lo cierto es que pese a las hirientes, enconadas y sistematizadas protestas el “juego de toros” quedó enraizado en el sensible espíritu del pueblo mexicano, y muy concretamente en el de Aguascalientes. ¿Porqué olvidar entonces el dato histórico ninguneando el acontecimiento ocurrido el 23 de noviembre de 1974?.
¡Cuánto ha cambiado las cosas de antaño a hogaño!.

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