23 octubre, 2021

LA HISTORIA SIEMPRE TIENDE A REPETIRSE.

Se dice que no hay quinto malo. Y así, se cumplió una vez más aquel famoso refrán, pues la quinta corrida de la Temporada Grande en la Plaza México resultó triunfal más por la enorme participación de Miguel Ángel Perera que por los regalos, tanto de toros, como de orejas. Tarde con ganado apenas presentable y de desigual juego, sositos casi todos y nobles algunos.

Se dice que no hay quinto malo. Y así, se cumplió una vez más aquel famoso refrán, pues la quinta corrida de la Temporada Grande en la Plaza México resultó triunfal más por la enorme participación de Miguel Ángel Perera que por los regalos, tanto de toros, como de orejas. Tarde con ganado apenas presentable y de desigual juego, sositos casi todos y nobles algunos.
El Dejà Vu del “Zotoluco”.
Dicen por ahí que la historia siempre tiende a repetirse. Y como tal, vimos al mismito “Zotoluco” que pasó lista en la primera de la temporada. Tal cual, como si hubiéramos visto una grabación, “Zotoluco” repitió su actuación de su presentación en esta temporada, cumpliendo apenitas con sus dos, en aquella ocasión con los de San José y ésta vez con los de Campo Real. Y como en la primera, también regaló uno más, que también le salió enrazado y con dejos de bravura, que bien o mal, le cortó una oreja baratita, igualito que en la primera.
“Zotoluco” le puede a casi todos los toros. Lo malo es que les puede muy feo. Ha dejado de lado todo sentido estético en sus faenas, retorciendo en demasía su ya de por sí descompuesta columna vertebral. Sigue sin ajustarse y toreando con el piquito de la muleta, así como no queriendo la cosa. No deja los pies lo suficientemente quietos y recorre muchos metros entre pase y pase. Pero fuera de eso, de que les puede, les puede.
Miguel Ángel Perera: Un torero con palabra de hombre.
Miguel Ángel Perera es un torero con palabra de hombre y cumplió su promesa de puerta grande que esperábamos desde su anterior presentación.
Perera demuestra tarde con tarde que tiene argumentos sólidos y de sobra para convertirse en una máxima figura del toreo. Detuvo el tiempo una vez más con ésos naturales y derechazos en redondo con los que garantiza un idilio largo y sensible con la afición de ésta plaza. Nos ahoga el olé en la garganta, pero siempre es porque parece que ésos naturales no se van a terminar nunca.
Sus faenas se basan siempre en el poderío que atesora en su muleta, un valor dramático y extremo que acompaña con cadencia y ritmo sinfónico. Está acoplado por completo a la embestida del toro americano y por supuesto, esperemos que ya se acomode en los carteles de triunfadores de la temporada.
El Payo, su temperamento y sus ganas de ser torero.
Payo se entrega, pero no domina. Tiene algo, pero se le escapa de las manos porque no tiene un poderío suficiente en la muleta cuando le salen toros demasiado complicados como aquél primero.
Sin embargo, pocas cosas son tan indiscutibles como su pasión y su entrega a la profesión. Va a salir adelante porque tiene con qué, pero tendrá que educar su temperamento porque así como a veces te puede sacar a flote, no siempre te deja pensar con claridad. Y no hará falta decir que tener una visión clara en la cara del toro es fundamental para poder actuar y resolver con responsabilidad y solvencia.

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