ANÉCDOTAS… PARTE MEDICO DE MIEDO… LÓPEZ MATEOS Y MANUEL CAPETILLO.

SUCEDIÓ EN Segovia, la Reina no gustaba de las fiestas de toros debido a la suerte de varas. Era el verano de 1908 cuando se organizó en esa localidad una novillada sin picadores, y decidieron Sus Majestades, que se encontraban veraneando en la Granja, acudir a la fiesta.
EL ESPECTÁCULO que presenciaron fue todo un cúmulo de desastres. Los novilleros principiantes se agobiaron con la presencia de los Reyes y, por que no decirlo, con la dureza de las reses sin el castigo de las puyas. Empezaron a caer heridos y el parte médico que se envió a la presidencia decía: “Tengo el honor de participar a usted que en esta enfermería hay seis toreros heridos y tres por herir. Esos tres, excelentísimo señor, no tienen otra lesión que “un miedo insuperable”. A final de cuentas la novillada hubo de suspenderse. Una más, esta muy trágica.
ACTUANDO MANUEL Vares García, “Valerito”, en la feria de Sevilla el 23 de abril de 1922, encontró a un público hostil por no haber estado afortunado anteriormente y, para congraciarse, se perfiló y entro a matar con arrojo al toro “Bombito” de la ganadería de Guadalest. Fue cogido y herido de muchísima importancia.
Trasladado a su casa sevillana, en la calle Gerona donde estaba su domicilio, recibió la visita del valenciano Manuel Granero quien para darle ánimos le dijo: – Alíviate, que tenemos que torear pronto en Madrid. Dándose cuenta “Valerito” de la suma gravedad de su estado, le contestó: – No Manuel, no volveremos a torear juntos en ningún sitio, ni tampoco nos volveremos a ver. Intentando quitar tensión a ese momento, le replicó Granero.
-NO DIGAS esas cosas porque a lo mejor me muero yo antes que tú. EL 7 de mayo de ese año se celebró en Madrid la confirmación de alternativa de Marcial Lalanda en compañía de Juan Luís de la Rosa y de Manuel Granero. El quinto de la tarde, de la ganadería de Veragua y de nombre “Pocapena”, prendió al torero nativo de Valencia y, bajo el estribo de la barrera, le corneó horriblemente penetrando el asta por un ojo destrozándole el cráneo. “Valerito” falleció el 15 de mayo.
AMBOS RECUERDOS los recopiló una persona que solo se firma como “Víctor”. No por esto dejan de ser interesantes y parte de la rica historia que se da alrededor de la fiesta, en esta suelen suceder casos, y cosas, que van de lo chusco a lo fatídico, amargo y penoso. Ahora una muy simpática.
ADOLFO LÓPEZ Mateos tomaría posesión como presidente de nuestra republica en solo unas semanas, inclusive se desconocía quienes serían los que ocuparan las diferentes secretarías en su mandato, él se declaraba abiertamente partidario de Manuel Capetillo y es por eso que solicitó al torero de Guadalajara matara un toro a puerta cerrada puesto que por su próxima alta investidura le seria difícil asistir con regularidad a los cosos. Por supuesto que el bien llamado “Mejor Muletero del Mundo” aceptó de inmediato y la fecha se fijó, la plaza seria la más grande del mundo. Cuando se encontraban ya en ella Capetillo notó que en el callejón había muchos conocidos políticos que no debían de estar en ese lugar por su propia seguridad, por lo mismo tenían subir a las gradas y así se lo hizo ver el matador a don Adolfo, él le dio varios nombres para avisarles subieran al tendido y don Manuel les fue avisando uno a uno, los demás quedaban corriendo los riesgos normales en caso de que el astado visitara ese espacio. Acto seguido Capetillo habló con el futuro mandatario avisándole que la lidia comenzaría en solo segundos, quienes estaban cerca alcanzaron a escuchar que el tapatío agregaba… “Gracias licenciado por adelantarme quienes serán miembros de su gabinete”.
EFECTIVAMENTE DÍAS después se conocía que todos aquellos a los que se solicitó subieran al tendido, ocupaban importantes puestos en diferentes secretarias federales, Manuel Capetillo lo había intuido y así fue… Nos Vemos.

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