EN ISRAEL CANTAN A SILVERIO PÉREZ… SU CARISMA LOS HACE INMORTALES.

APENAS AYER decía que la suerte no existe en los ruedos, hoy lo sigo creyendo. Pero los ruedos son una cosa, el escudriñar, rascar, hurgar o husmear es otra muy diferente, esto lo acabo de hacer en varios viejos documentos cibernéticos y me ha dado un resultado muy positivo… ¡tener suerte!. Efectivamente, la he tenido y he encontrado lo siguiente.
TODOS CONOCEMOS el pasodoble que don Agustín Lara dedicó a Silverio Pérez, el de… “Carmelo que esta en el cielo…”. Que también dice… “Tormento de las mujeres…”. Hoy descubrí que el “Monarca del trincherazo” tiene una rumba flamenca… ¡en Israel!. Rescato, por cuestiones de idioma, solo un… “Silverio facundo, torero macho”, más que suficiente para asegurar que se trata del torero nativo de Texcoco. Independiente a que mi hallazgo sea suerte, o chiripazo, me vuelve a quedar muy claro que la personalidad de don Silverio traspasó fronteras de países y de épocas, que los ídolos no se dan en macetas ni de ahí obtienen el carisma que los hace inmortales. En www.noticierotaurino.com pueden encontrar y escuchar la mencionada distinción a una figura como lo fue quien después de si paso por los ruedos fue un político muy querido en su terruño del que fue alcalde por tres periodos.
AYER SE festejó a la Virgen de Guadalupe, hubo peregrinaciones de todos y por todos lados, sin embargo… Antaño jamás faltó una representación de toreros, ahora una tradición más de las ya pérdidas al entorno que nos ocupa. Hacen ya varias décadas que en esos contingentes nunca faltaban espadas de todos los niveles, figuras del toreo, matadores, novilleros, maletillas e infinidad de personajes ligados con la fiesta. Hoy nada de nada, si bien camina lo espiritual no pasa mas allá de ciertas oraciones muy de prisas y carreras al abandonar la habitación donde se vistieron, luego al llegar a la plaza y, si bien los dejamos, aquí acaba la anterior piadosa y fervorosa religiosidad que era tan relacionada con los espadas. Desde luego que en los capotes de paseo siempre presumen una imagen consagrada.
VIENDO, MÁS no escuchando, la transmisión televisiva de la sexta corrida de la temporada en la plaza México, he notado que también Arturo Saldívar, al igual que Octavio García, su compañero de casa de apoderamiento, “Tauromagia”, usa en el bordado de su ropa un águila imperial que sobresale de los calados tradicionales. Simple observación y falta por constatar la ropa de otro “tauromagico”, Mario Aguilar. OTRA DE las cosas notadas… El toro con el que confirmó alternativa Arturo, se llamó “Peregrino”, de Javier Garfias. Y “Peregrino” fue un burel de San Mateo que se pretendía lidiar la misma tarde de la inauguración del coso mas grande del mundo, el 5 de febrero de 1946, por Manuel Rodríguez, “Manolete”, pero al, dicen, no gustarle al torero español, forzó las cosas para que este regresara a los corrales y pasar a la historia como la primera res en recorrer el mismo camino por donde minutos antes había salido.
ARTURO FUE el triunfador indiscutible de la tarde, Castella indultó uno de regalo, caso que dará mucho de que hablar, noble sí, bravo no… Nos Vemos.

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