29 julio, 2021

ES BONITO EL COLONIAL ZACATECAS… LA PRIMER RESEÑA TAURINA DE LA HISTORIA FUE EN 1793.

SEGUIMOS AQUÍ, aquí en Zacatecas, el frio a aminorado un poco dentro de la habitación, en la calle pica recibir los rayos del astro rey pero es temporada y no hay más que aguantarnos, quitarnos y/o ponernos algo acorde a donde andamos. Es invierno, es temporada de fiestas, por todos lados vemos vehículos cargando regalos que permanecerán escondidos por unos días, niños con sus caritas llenas de esperanza en recibir regalos en días venideros, rostros inocentes que ni imaginan el feo futuro que les están dejando sus peores enemigos, nosotros los adultos que no hacemos nada por mejorarles su porvenir.

SEGUIMOS AQUÍ, aquí en Zacatecas, el frio a aminorado un poco dentro de la habitación, en la calle pica recibir los rayos del astro rey pero es temporada y no hay más que aguantarnos, quitarnos y/o ponernos algo acorde a donde andamos. Es invierno, es temporada de fiestas, por todos lados vemos vehículos cargando regalos que permanecerán escondidos por unos días, niños con sus caritas llenas de esperanza en recibir regalos en días venideros, rostros inocentes que ni imaginan el feo futuro que les están dejando sus peores enemigos, nosotros los adultos que no hacemos nada por mejorarles su porvenir. No todo fueron reflexiones, también saludamos a varios conocidos taurinos y esto es algo de los resultados escuchados a ellos.
LA PASADA corrida del día 20 de noviembre en la Monumental de esa ciudad, fue organizada por “alguien” no local y, volvió a aflorar la falta de asesores municipales, el total desamparo en que dejan a la máxima autoridad en esa oficina, a Arnoldo Rodríguez, ya que el mencionado empresario llegó con todo, todo se entiende que hasta con el juez de plaza y esto es una total falta de respeto para todos, presidente, afición y taurinos locales. En Zacatecas hay personas capacitadas para ocupar el puesto. Inclusive conocí que…
A ESTE señor empresario se le ocurrió la peregrina, e idiota, idea de ofrecer a un respetable profesionista, y excelente aficionado, la extra súper fabulosa cantidad de mil pesos, sí, diez billetes de cien o 20 de cincuenta, dan lo mismo, como “sueldo” y presidiera la corrida, solo qué… Debería de repartirlos entre su asesor, su cambiador de suertes y con el jefe de callejón. ¡Vaya corrientada tan corriente!. Desde luego que jamás se aceptó la extra súper oferta, máxime que para estos casos se necesita un nombramiento oficial, salido de la oficina del señor alcalde, y este nunca fue extendido, ni para el intruso ocupador por una tarde del palco que vela por los intereses de todos los participantes en un festejo. ¡Lo dicho Comendador!. A otro tema, es mejor.
CORRÍA EL año 1793, 20 de junio, cuando un aficionado sentado en el tendido madrileño tomaba notas del festejo, notas que al terminar dirigió al periódico por si era de interés su publicación. Tres días después de la corrida, 20 de junio, todo Madrid pudo leer lo acontecido en un festejo que anunciaba seis toros por la mañana y otras diez por la tarde. El texto estaba firmado con seudónimo, “Un Curioso”, y decía así: “Primer toro fue de don José Gijón; entró a 7 varas y 8 banderillas. Lo mató Pedro Romero a la primera estocada. Segundo, fue de Colmenar, de don Manuel Santos, entró ligeramente a una vara y a 6 banderillas de fuego. Lo mató José Romero de la primera estocada. El tercero, de Alcázar de San Juan, de don Francisco de Paula Marañón, entró a 14 varas y 6 banderillas. Lo mató Antonio Romero a la primera estocada. El cuarto, de Colmenar Viejo, entró ligeramente a una vara y a seis banderillas de fuego. Lo mató Pedro Romero a la primera estocada. El quinto, de Gijón, entró a 10 varas y 15 banderillas; lo mató José Romero a la primera estocada. Se renovaron los picadores, entrando Pedro Ortega y Bartolomé Carmona…”.
CONTINÚA EL texto hasta completar todo el encierro. Así fue escrita la primera crónica taurina de la historia en la que no se hace mención al uso de la capa, ya que por aquel entonces era raro que los matadores se lucieran con ella, y tampoco de la muleta, puesto que sólo servía para disponer al toro para la muerte. Sí se reseña la utilización de banderillas de fuego, algo que era imprescindible colocar en aquellos toros que habían tomado pocas varas.
NO NOS queda la menor de las dudas, un curioso se convirtió en un héroe anónimo del periodismo taurino, un curioso que nos dejo el bonito legado de conocer la historia… Nos Vemos.

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