A LOS 30 AÑOS LA SECUNDARIA, A LOS 38 ABOGADO Y MATADOR DE TOROS A LOS 56… ¡VAYA AFICIÓN!.

HE RECIBIDO una carta de quien solo hace unos días ha tomado la alternativa en Chilpancingo, Guerrero, capital del estado donde vio la luz primera, Acapulco. Obviamente que se trata de José Luís Ramírez Torres, que desde luego se autonombra así, “El Acapulco”. Como él mismo lo dice, nos conocemos desde hace muchos años, por muy diversas circunstancias dejamos de vernos y ahora sé el porqué dejo de venir por estas tierras, fue debido a su preparación en las ambas situaciones que conoceremos.
EXISTEN ASPIRANTES a toreros ya viejos a los que llaman malamente “gitanos”, “bohemios”, “románticos”, ahora vemos que no solo ellos “aman” a la fiesta, que para amar a esta primero debe uno preocupase por su persona, salirle a la vida con argumentos, preparase y entonces si… “tomar al toro de la vida por los cuernos”. Caso concreto el de José Luís. José Luís recibió la alternativa a los 56 años de edad, muy criticado por esto, pero tengo una vacilación.
EN CASO de haber sido él la empresa es loable por donde lo veamos la catadura de lo que se lidió ese día, 3 gordos de Santoyo y cuatro semejantes de Huichapan, de lo que compró, llevó y mató, de no haber sido así el merito es semejante ya que pudo solicitar, por su edad y probable falta de sitio, un encierro con menos percha. Las figuras jóvenes lo hacen diariamente. Alguien con la leche cortada, de la mala, le preguntó que si tomaba la borla como un capricho de ego, sé les contestó que sabía perfectamente seria un matador sin firmar cien tardes al año, pero que daría la vida consiguiendo al menos cuatro de ellas en doce meses.
VEMOS PUES a lo recibido.
Pedro Julio:
Soy “El Acapulco”, si, José Luís Ramírez, aquel novillero acapulqueño que en enero de 1972, llegó todavía con la herida abierta a San Luís Potosí, en busca de una mejor preparación, ya que en mi debut en Acapulco, el día 19 de noviembre de 1972, por estar “muy verde” un novillo me pegó una cornada.
Como tú sabes, en la capital “tunera” conocí al entonces novillero Paco Santoyo, quien me permitió vivir en su ganadería y fue que tuve la oportunidad de conocerte y torear juntos, así como compartir tú pan y tú mesa. Luego me regrese a Acapulco y mediados de los “setentas” me apodero José Antonio Morales y Pedro Inestal, “Porteño”, este último, quien fuera corresponsal del Esto en Acapulco, y que por la gran afición y entrega que vieron en mí decidieron ayudarme, conjuntamente con el gran empresario y amigo Jacobo Haboba, a quien después de torear once novilladas en este bello puerto, en el año de 1976, me consiguieron la oportunidad de ir a torear en Francia y España, en donde me presente el 15 de agosto de 1976 y tres de septiembre respectivamente, pero que desafortunadamente confiaron en una persona para acompañarme por aquellas tierras europeas, Rafael González Terroba, “Chavola”, que solamente con conocer su segundo apellido, Terroba, era suficiente para saber lo que desde luego me ocurrió y que el diario Esto, oportunamente, dio a conocer a la opinión pública taurina nacional.
Aquel trago amargo no impidió que siguiera toreando, pues todavía en los años 77, 78 y 79, alcance a torear con grandes toreros y figuras como lo son: Jorge Gutiérrez, los hermanos Guillermo y Manuel Capetillo; así como también con los hijos de Lorenzo Garza y otros con igual prestigio pero que en este momento se me escapan de la mente.
En esos años y después de haber toreado alrededor de veinticinco novilladas y haber triunfado en la Plaza de Toros “La Aurora” de Ciudad Netzahualcóyotl, el 5 de marzo del 78, corte la única oreja de la tarde, por estar cerrada la plaza México en ese tiempo. Después me apodero, acentuó y confirmo mis conocimientos de la técnica taurina el maestro Fermín Rivera, quien en ese entonces apoderaba también a ese gran torero “Curro” Leal, con quien edifique una gran amistad ya que éramos compañeros de “casa”, pero que, independientemente de la cuestión taurina, nos identifico ese gran “don de gente” que tiene, pues sin perjuicio de la gran calidad de torero, él y su familia son grandes seres humanos.
En fin, Pedro Julio, ¿qué paso con “El Acapulco”?, pues que en el año de 1979, estando en el rancho “La Alianza”, del papá del también figura del toreo “Curro” Rivera, en donde viví por dos años al amparo y la cátedra del maestro Fermín, y de su gran esposa la señora Ángeles Agüero de Rivera, lugar en donde me encontraba preparándome para presentarme en la plaza “México”, desafortunadamente el toro “Payaso” de Torrecilla, indultado por el hijo del maestro Rivera, en la Plaza México, allá por los años 72 o 73, que padreaba en esa ganadería, realizando labores de campo, me derribó del caballo entre las nopaleras embistiéndome y dejándome por muerto, evidentemente no morí, pero me lesiono tres vértebras dorsales que me retiraron por un año de los toros, esto ocurrió el día 28 de agosto de 1979.
A finales del siguiente año volví a torear en Acapulco, es decir, en 1980, si no mal recuerdo fue un cinco de octubre, aunque fui el triunfador de la tarde cortando la única oreja de ese festejo, no me sentí en condiciones y decidí alejarme indefinidamente de los ruedos.
Mira Pedro Julio, no todos los percances en los ruedos o en los toros en general son negativos, siempre tienen un lado positivo, pues ahora, a la distancia, veo que esto me dio la oportunidad de hacerme abogado; ¡sí!, al dejar de torear, tuve que trabajar y terminar mis estudios académicos, ¡imagínate!, a los treinta años andaba terminando mi secundaria que había dejado inconclusa y hacer la preparatoria, para ingresar luego a la Universidad a los 33 y haberme graduado como Licenciado en Derecho a los 38 años en el año 92, pero también obtuve la gran oportunidad de hacer una familia de la cual pude estar al tanto, si hubiera seguido toreando habría tenido que descuidarla por estar constantemente viajando, ahora, mis hijos ya son profesionistas, estudiaron y viven en Querétaro ejerciendo sus respectivas profesiones: Licenciada en diseño gráfico mi “becerrita” y arquitecto mi “becerrito”.
¿Pero qué crees?, para graduarme de Licenciado en Derecho, o mejor dicho, para la fiesta de graduación, tuve que reunir fondos y lo hice toreando una novillada en un lienzo charro de este puerto, lo que me llevo a ser contratado nuevamente en “Caletilla” toreando desde el 92 hasta el año 1994, cuando ya tenía dos años ejerciendo funciones como Delegado de Migración de la Secretaría de Gobernación Federal, en el Aeropuerto Internacional de Acapulco, después de haberlo sido en Zihuatanejo, dedicándome posteriormente a litigar por mi cuenta.
Ya con despacho propio, entre los años 94 a 99, fui asesor jurídico y abogado externo de una importante firma mueblera cuyas siglas se identifican con las letras “S” y “R” en donde obtuve mucha experiencia en las materias jurídicas de mercantil, penal, amparos, civil y laboral, lo que a la postre, me dio la oportunidad de ser contratado por el municipio de Acapulco de Juárez, a donde llegue como Sub Director de Mercados, luego subí a Jefe Jurídico de la Coordinación de Servicios Públicos Municipales, asesorando 8 direcciones; posteriormente llegue a ser Director de Mercados Municipales, en dos administraciones, dándome una beca el H. Ayuntamiento para estudiar cuatro diplomados que tengo, uno en Derecho Municipal, otro en Desarrollo Humano, uno más en Habilidades Estratégicas y Directivas y el ultimo en Planeación, de seis meses cada uno; actualmente y desde hace ya cinco años soy Director de Asuntos Jurídicos en El Gobierno del Estado de Guerrero.
Tú dirás, ¿por qué me cuenta todo eso este individuo?. Pues porque todavía quiero ser torero, quizá pienses que estoy loco por tener lo que tengo y hacer lo que hago, ¿y quién que ande de torero o lo haya sido no lo está?, pero tú debes saber que cuando se ama algo, jamás se deja y yo amo la fiesta brava; yo soy de los que viven para los toros y no de los toros.
Hace siete años, tenía 49 años, me fui caminando desde Acapulco hasta el Distrito Federal, para pedirle una oportunidad de torear en la plaza México al doctor Herrerías; salí de Acapulco el día 29 de Agosto del 2003, y llegue a la Plaza México el día 7 de septiembre de esa anualidad, hice nueve días caminando, es decir, recorría cincuenta kilómetros diarios.
En esa ocasión me recibió el C. P. Juan Castañeda, aceptando mi propuesta pero condicionándome la inclusión en un cartel de la siguiente temporada, la de 2004, al hecho de que toreara por lo menos tres novilladas antes del serial del coso de Insurgentes, lo que realice con todo éxito, pero resulta que, en el mes de abril del 2004, precisamente el día 7, por andarle pegando faroles de rodillas a los camiones urbanos de pasajeros en la Costera, es broma, uno me atropelló, arrastrándome por tres metros y fracturándome el pie derecho, lo que me privo de regresar a la plaza México listo para presentarme.
En septiembre del 2005, ya recuperado de la lesión, toreé un festival en Tequesquitengo, Morelos, con los matadores Alejandro Otero y Luís Procuna, lidiando un encierro de Arroyo Zarco, en 480 kilos de promedio, luego he toreado por lo menos dos o tres novillos al año en diferentes plazas. De diciembre 22 del 2007, a la fecha he estado tentando en la ganadería de Antonio Guzmán, en Tequisquiapan, Querétaro, con “El Capea” e Ismael Rodríguez; lo anterior, después de ser operado de la rodilla derecha para donarle tendones a mi hija que es futbolista y que jugando ese apasionante deporte se le rompió el ligamento cruzado anterior y meniscos, siendo esto el 10 de agosto del 2007; luego en agosto, ya en el 2008, el día 2, para ser exacto, tente 2 becerras para mí solo en esa misma ganadería; posteriormente, el 16 de septiembre maté un novillo de Marcos Garfias en Villa de Reyes, San Luís Potosí, y en seguida, el día 20, el matador y ganadero Paco Santoyo, me echó dos becerras en su rancho de Ojuelos Jalisco.
Así, el día 1 de noviembre, estuve tentando en Huichapan, en la ganadería de don Pepe López Lugo y el día 13 fui a torear a San Diego de la Unión, Guanajuato, un novillo de Guanamé, en donde di la única vuelta al ruedo no sin antes torear otras becerras a manera de preparación en el Rancho del Charro del Distrito Federal, banderilleándole un toro a puerta cerrada al matador Fernando Ochoa.
Finalmente y para concluir el año 2008, el día 25 de diciembre, fui el triunfador en Villa de Reyes, San Luís Potosí, al cortar la única oreja de la tarde; mi ultima actuación fue en Nuevo Laredo el día 21 de junio de este año, después de torear tres novilladas incluida la de triunfadores. Tú te preguntaras: ¿Y, todo lo anterior, para que y porque me lo cuenta?, simplemente porque… ¡quería torear en la plaza México antes de tomar la alternativa! ¡Amo la fiesta brava y soy, he sido y seguiré siendo torero y quiero ser matador de toros y, pésele a quien le pese, YA SOY MATADOR DE TOROS!.
Pedro Julio, en la vida he aprendido que, todo lo que se inicia se tiene que concluir y tenía pendiente de cerrar el ciclo de esta bella profesión de torero, lo demás ya lo sabes, con la ayuda de muchos amigos, por fin, después de 40 años se cumplió mi objetivo… !Tomar la alternativa¡.
AQUÍ TERMINA la misiva de este maduro hombre, de ideas ídem, y que gracias a su tenacidad ha visto realizado su sueño, ahora a lidiar a los de escritorio, aquí sí que va a sudar la gota gorda, simple y sencillamente le deseamos lo mejor, es buen amigo, es un hombre tenaz, merece mejor suerte… Nos Vemos.

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