24 julio, 2021

¿DÓNDE ESTÁ LA ESTRELLA QUE CON LUMINOSA TRAYECTORIA RECTILÍNEA MARQUE RUMBOS EJEMPLARES A LA FIESTA DE TOROS EN MÉXICO?.

ARRASTRE LENTO… Así como en la actualidad me gusta platicar con mi compadre, de niño me gustaba platicar, mejor dicho escuchar, a una tía, hermana de mi madre, que, habiéndole robado la ternura al cielo, se la dio a los sueños.

ARRASTRE LENTO… Así como en la actualidad me gusta platicar con mi compadre, de niño me gustaba platicar, mejor dicho escuchar, a una tía, hermana de mi madre, que, habiéndole robado la ternura al cielo, se la dio a los sueños. Qué tierna voz aquella, qué tierna hermosura, hermosura de vieja, de la anciana aquella, qué tiernos sueños aquellos.
Escuchándola, en generoso embeleso imaginaba sin parar al grado de echarme a dormir conservando lo que entre espasmos de luz y conciencia se metía a mi corazón por la vía de los oídos. Con cuánto deleite escuchaba lo que decía de la estrella de Belén y los Reyes Magos: entre cánticos de arrullo somnoliento la dulce viejecita me hacía viajar en la imaginación junto a la caravana de los míticos Reyes que, guiados por la luz de la estrella que les iluminó el sendero, y sobre camellos de rítmico andar, con turbantes de seda, como flotando en el aire, con el oro, el incienso y la mirra en ofrenda, llegaron hasta el pesebre para adorar a aquel que bajó a la tierra para que la humanidad subiera. Amodorrado me imaginaba en la caravana que rendiría pleitesía a Aquel que nació pequeño para que la humanidad fuera grande, a Aquel que si lloró fue para secar las futuras lágrimas de la humanidad. ¡Qué cosas no imaginaba yo escuchando a mi tía la tierna viejecita!.
Ayer, que el sueño no llegó puntual a su cita diaria, tuve tiempo para vagabundear, atado al lecho, en el reino de la imaginación. Y soñé despierto que los Reyes Magos venían para adorar al torero que súbitamente se presentaría en los ruedos con la misión de crear en el medio un concepto nuevo, diferente, en directa oposición al régimen contra el que se deberían de revelar los taurinos modernos.
Soñé que los Reyes Magos reaparecían en México para adorar al torero revolucionario –El Pana quiso pero no pudo- que con empuje vital y creador, fuera no solamente un elemento de insubordinación destructiva, sino que implantara un nuevo ideario que pudiera satisfacer las exigencias de una Fiesta que se desgañita en estériles lamentos. ¿Podría ser Juan Pablo Sánchez?.
A ese revolucionario lo imaginé caminado sobre su propio pie imponiendo tan vigorosa actitud y templanza que, como ejemplo, sirviera de modelo para dar la tan esperada satisfacción al toreo mexicano que, pese a los miles de esfuerzos, no logra poner en el firmamento la estrella guía que ilumine a nuestra Fiesta.
Antes de entrar al profundo sueño, y teniendo presente a tierna viejecita de mi tía, recordé que la Fiesta de toros en México ha vivido lapsos y bloques ondulatorios, y que no es la primera vez que da señales de haber deteriorado los vínculos con el mundo que lo rodea, ni es la primera vez que en México el toreo parece fugarse con siniestros desplantes de abandono.

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