29 julio, 2021

EN EL TOREO MEXICANO NO HA EXISTIDO PROFETA QUE ANUNCIE, DENUNCIE Y NO RENUNCIE.

ARRASTRE LENTO… La historia de las sociedades y culturas, narrada por oradores y escritores de prosa veraz, fluida y exacta, ha destacado la presencia turbulenta de épocas de crisis, algunas de ellas violentas y mortales. También ha revelado la presencia de etapas en las que la tónica dominante fue la ruptura de valores y tradiciones.

ARRASTRE LENTO… La historia de las sociedades y culturas, narrada por oradores y escritores de prosa veraz, fluida y exacta, ha destacado la presencia turbulenta de épocas de crisis, algunas de ellas violentas y mortales. También ha revelado la presencia de etapas en las que la tónica dominante fue la ruptura de valores y tradiciones. Y no ha omitido los ciclos de transición. Unas se realizaron en el ámbito de los criterios y las ideas, y otras en el de los hechos. .
Circunstancias y hechos que, en algunos casos, fueron previstos y señalados en las premoniciones y advertencias de los profetas. Lo curioso del caso es que, hasta donde yo sé, en el toreo mexicano no han habido iluminados que se hayan convertido en celebridades por anunciar, adivinadas con certeza, sus premoniciones proféticas.
De haber existido profetas en el toreo mexicano ¡de cuántos males nos hubieran evitado!.
Los profetas, vistos como seres que iniciaron vigorosamente movimientos sociales en las culturas y sociedades con razonamientos serios y graves, engarzando su lenguaje expresivo a la corriente de frases fluidas, de conceptos precisos, y de vocablos propios de cada época y circunstancia, hicieron de las profecías el método crítico más depurado para anunciar, denunciar, y no renunciar.
De haber existido profetas en el toreo mexicano ¡de cuántos males nos hubieran evitado!.
Para revelar la grandeza e importancia de la enseñanza profética el iluminado profeta se valió de figuras metafóricas, de parábolas, de fábulas, de violentas comparaciones, de agudas sentencias y advertencias. Y fue con el uso de ese lenguaje figurado que anticiparon plagas, epidemias y catástrofes. E invitaron a vivir con la virtud y a repudiar el vicio.
De haber existido profetas en el toreo mexicano ¡de cuántos males nos hubieran evitado!.
Recreadas las imágenes vivas de las dramáticas épocas que circunstancialmente han afectado la existencia humana sobre el planeta, cual frescas pinturas, han recobrado vida simbólica y movimiento espiral ascendente de tal suerte que el profeta es visto como un personaje al que las sociedades le vivirán siempre agradecidas.
Así las cosas, la sociedad taurina vivirá siempre agradecida con aquellos que, sin ser profetas, anticiparon que de continuar fomentando vicios en la Fiesta mexicana vendrían plagas y epidemias para las cuales, por su magnitud, no habría remedio.
Convencidos están esos taurinos visionarios que las profecías no son simples habladurías sin piedad, ni tampoco son habladurías groseras. De ahí que sean dignos de toda admiración los taurinos que, no siendo profetas, tienen la lucidez mental y el valor civil para anunciar, denunciar y no renunciar, cualquier anomalía que pueda afectar el beneficio del ejercicio y método crítico que debe tener el toreo en México.

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