“ME RELLEVA LA TRISTEZA, QUE DESGRACIA QUE TORPEZA, QUÉ MANERA DE PERDER”…

HOY ANDO muy musical… “Ya ni llorar es bueno cuando no hay esperanza, ya ni el vino mitiga las penas amargas que a mí me matan”… Ni lloro ni me matan, menos tomo vino, pero… Como soy capaz de resistir todo, menos la tentación, pues les cuento que volví a encender la televisión para ver la corrida dominical y me salió de nueva cuenta lo de que nada nunca es malo hasta que ocurre lo peor y… Como la amiga que le dijo a la vecina que usaba la sortija de matrimonio en el dedo equivocado y ella le corrigió diciéndole que era el correcto, que se había equivocado de hombre. Vaya revoltijo solo para decirles que la corrida de Real de Saltillo no jaló. La guapura del encierro para nada sirvió. ¡Ni para meter gente a los tendidos!.
PERO YA ni llorar es bueno, esto de que las ganaderías que van a la plaza más grande del mundo no funcionan ya lo sabemos de antemano. De la entrada ni la menciono, esto va de mal en peor, si acaso mejoro fue en un porcentaje muy triste, me recuerda a un viejo anuncio de potente auto muy gastador de gasolina que atrás de él viajaba siempre una pipa cargada con ese combustible, así demostraba que si podía recorrer largas distancias. Digo esto ya que no tardan las fechas en que los españoles las saturan y luego nos dicen que estábamos equivocados. En fin, los de Carlos Peralta estaban como para calendario y fue todo, lo malo es que se llevaron entre las patas a la tercia, si acaso se salvó uno fue “El Capeíta”, que sin ser cosa del otro mundo, el primero de su lote se dejó pegar dos o tres pases, le cortó un apéndice por eso y la buena estocada, Mejía pititos y Mario nada, además se perdió con la espada, dos avisos y uno para terminar la corrida. De por si el niño es risueño y le hacen cosquillas.
“YA NI llorar es bueno cuando no hay esperanza, ya ni el vino mitiga las penas amargas que a mí me matan”… Pero me retracto, se vale… “Pero si yo ya sabía que todo esto pasaría como diablos fui a caer, me relleva la tristeza, que desgracia que torpeza. Qué manera de perder”… Nos Vemos.

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