23 julio, 2021

PAN CON LO MISMO.

En la arena de La México han sido lidiados un gran total de sesenta y siete toros en ésta Temporada, siendo inútiles para la lidia casi todos. Se salvarán, si acaso, unos diez. Un indulto gratis y orejas por aquí y por allá, dejando por mero descarte de pocos a muy pocos los momentos memorables

En la arena de La México han sido lidiados un gran total de sesenta y siete toros en ésta Temporada, siendo inútiles para la lidia casi todos. Se salvarán, si acaso, unos diez. Un indulto gratis y orejas por aquí y por allá, dejando por mero descarte de pocos a muy pocos los momentos memorables, (que a pesar de todo, los ha habido), en la presente temporada. Seguimos en nuestra senda triunfalista, queriendo que todo mundo corte orejas para tener algo qué aplaudir.
Diez corridas y contando. Diez corridas que, a excepción de una o dos, siguen sin saciar el hambre de bravura y calidad en los aficionados. Bellísimos toros, con kilos en exceso y con poca calidad, casi un eslogan para la décima corrida de la Temporada Grande en La México.
No importa cuántas tardes se anuncie al incondicional de la empresa Manolo Mejía, y tampoco importa de qué tamaño sean los toros que sortee. Mucho menos va a importar con quién comparta cartel. Manolo Mejía, siempre fiel y puntual va a ser el primero en salir por su cuenta al tercio después del paseíllo. Tampoco le importa si le pitan o no, él, como quiera, no va a torear ajustado nunca. Ni va a cargar la suerte, ni dejará de torear con el pico y retrasando la pierna.
La única novedad es que ahora lució cansado y sin condición física. Y es que para cualquiera sería poco menos que imposible cargar sobre los hombros con el peso un capote, una muletota, una montera, una autoproclamación del “número uno”, suficientes años y unos kilos extra, todo esto vestido con un traje de luces apretado.
Bien librado salió Pedro Gutiérrez Lorenzo, que tiene algo de escuela y que con todo y el peso de su nombre le pudo a su primero, lo dominó y con algo de mérito le cortó una oreja un tanto excesiva. Aún así, saboreó su mejor tarde en ésta plaza con un sombrero de charro en la cabeza. Ojalá que tenga para más.
Mario Aguilar acrecentó su deuda con la afición capitalina, pues sigue sin tener suerte en los sorteos. Y es que Aguilar lleva ya varias tardes quedándose con voluntad y nada más, y a veces no es del todo suficiente. La gente terminará por exigirle más cada vez, pues desde que tomó la alternativa, la afición de La México no ha podido verle nada más que chispazos. Se queda, una vez más, inédito, pero con una oportunidad menos. Esperemos que no se las acabe.

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