23 julio, 2021

DIEGO VENTURA Y LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA DEL ARTE DEL REJONEO.

ARRASTRE LENTO… Vagamente, expresado como una mera hipótesis, podría escribir que estamos en la víspera de un acontecimiento que –quiera Dios- puede hacer historia. Entiéndase que hablo –escribo- desde el púlpito especulativo que nada tiene de profético.

ARRASTRE LENTO… Vagamente, expresado como una mera hipótesis, podría escribir que estamos en la víspera de un acontecimiento que –quiera Dios- puede hacer historia. Entiéndase que hablo –escribo- desde el púlpito especulativo que nada tiene de profético. Lo cierto es que atisbando la proyección que tendrá a futuro la presentación de Diego Ventura en la plaza México, lo cual ocurrirá el próximo domingo, los aficionados intuyen, sin desafiar por ello a la sensatez, que el Centauro deslumbrará con las maravillas previstas de su proceder.
Quienes lo han visto actuar personalmente dicen que han sido sus argumentos sorprendentes lo que los les convencieron de que se trata de un caso excepcional, y hablan con tal efusividad del portentoso rejoneador que se refieren a una dimensión desconocida del arte del rejoneo.
En lo personal, que he visto correr ante mis ojos algunos años, por experiencia les creo a esos aficionados que no se cansan de vaticinar una presentación deslumbrante por su perfil novedoso. Y les creo puesto que hablan de creatividad, de vida nueva –que eso es el verdadero toreo- lo cual explica su emocionada anticipación a los hechos: es normal que al nacimiento de una obra artística en el ruedo le acompañen las manifestaciones de jubilosa alegría.
Tal es la irradiación de vitalidad novedosamente torera que emana de la personalidad del rejoneador que podrá expulsar con tajante determinismo el aburrimiento de los tendidos del gran coso capitalino. Es cierto que estamos en crisis en la que no hay ni para comer. Empero, está escrito en el párrafo anterior, puesto que mis ojos han visto correr algunos años, puedo asegurar que nunca han visto a nadie morir de hambre en una plaza de toros, pero sí han visto virtualmente morir de ¡aburrimiento! a miles de espectadores.
Lo cierto es que en estos días de crudo invierno la presentación de Ventura en mucho se parecerá a las golondrinas que, siendo primicia de primavera, llegan para hilvanar el mágico nido de la expectación y el éxito. Ojalá y hubiera muchos profesionales del toreo con esas características.
De ahí que la hipótesis, que nada tiene de profética, que planteo con carácter especulativo –que la presentación en la México de Ventura puede ser un acontecimiento que haga historia- si bien puede parecer vaga, aunque no negada por los que han visto a Diego, se hermane con la idea de que el gran jinete y mejor torero al rejoneo venga a ocupar un puesto importante como factor promocional del toreo en México.
Qué bueno, por tanto, que hay personajes que tengan la palabra para que en prosa y en verso cuenten el viejo relato del toreo desde una perspectiva novedosa y se convierta en molde e inspiración. Y qué bueno que existan individualidades que junto a un caballo, torero también, despierten el interés de los taurinos conmoviendo y excitando la pasión.

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