12 enero, 2011

LA HORA DE LA VERDAD… ZAPATERO Y SUS VAIVENES.

Después de haber transcurrido cinco meses y días de aquel infausto 28 de julio cuando el Parlamento Catalán, asesto artera puñalada a una de las tradiciones más antiguas de España, a una de las industrias generadoras de un porcentaje muy importante del ingreso bruto de ese país, de una fiesta mundial que nació en la tierra de Cervantes, de Velázquez, del Guerra, de Cuchares, de Franco, de Belmonte, Joselito, Manolete, y de tantos y tantos hombres ilustres que le dieron lustre a la fiesta brava en España

Después de haber transcurrido cinco meses y días de aquel infausto 28 de julio cuando el Parlamento Catalán, asesto artera puñalada a una de las tradiciones más antiguas de España, a una de las industrias generadoras de un porcentaje muy importante del ingreso bruto de ese país, de una fiesta mundial que nació en la tierra de Cervantes, de Velázquez, del Guerra, de Cuchares, de Franco, de Belmonte, Joselito, Manolete, y de tantos y tantos hombres ilustres que le dieron lustre a la fiesta brava en España, fiesta a la que han pintado desde Goya, Domínguez, y han cantado La Niña de los Peines, Pastora, la Pastora Imperio, Camarón y el recién fallecido Morente, todos ellos a quien el pueblo español ha llorado intensamente.
Pues bien, a las claras se ha visto el claro desinterés a intervenir de un presidente como Zapatero, al que cuando no le llueve le llovizna, al que cada vez que se para en el Parlamento, se le derrama la bilis, cuando en su cara le dicen sus errores sin tener algún burladero donde taparse.
Ahora, de pronto, cuando había permanecido totalmente al margen de la aprobación de abolir la fiesta en Barcelona, o Cataluña, de pronto ante los micrófonos de Onda Cero. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha asegurado que «habría votado no» a la prohibición de las corridas de toros en Cataluña y que «no le ha gustado» la decisión tomada por el Parlamento catalán. Así, ha afirmado que «no se debería haber prohibido, más allá de que guste o no y se tenga más o menos afición a una fiesta que tiene tradición».
Estas declaraciones han desatado un gran revuelo entre quienes están a favor de la fiesta, y en aquellos animalistas que dan como inicio a un gran triunfo la nefasta declaratoria del Parlamento Catalán.
Al respecto el presidente de la Mesa de Toro, don Eduardo Martín-Peñato ha vertido su opinión con respecto a las declaraciones del presidente Zapatero calificándolas como «muy positivas, aun sabiendo que, en principio, el presidente del Gobierno no es muy taurino».
Mientras por la contra parte la activista furibunda y recalcitrante Pilar Cañizo, que comanda la Asociación Nacional de Amigos de los Animales, al conocer las declaraciones del presidente español, las ha considerado, ha considerado «un error» porque la prohibición «ha sido fruto de una iniciativa popular».
Yo me hago una pregunta, porque no defienden con el mismo ahínco el sacrificio millonario, que cotidianamente se llevan a cabo en los rastros con pollos, reses, equinos, ganado caprino, con inocentes recién nacidos leones marinos, con indefensas tortugas, iguanas, reptiles, y para acabar pronto, con otra especie de seres vivos, con las pobres lechuguitas, remolachas, jitomates, rabanitos, y porque no dejan de calzar zapatos y prendas de piel.
En fin, ojala y no cunda en México este tipo de movimientos, los que al parecer empiezan a asomar las narices como en Durango, Colima, Puebla y lo más reciente, en el D.F. donde un diputado golpeador de su propia progenitora, ya empezó a mover las aguas. Y amigos esperando que esto no trascienda, es todo por ahora… Buena Suerte.

Deja un comentario