5 agosto, 2021

SE ESCUCHAN CANTARES DE IMPACIENCIA POR ESTAR EN LEÓN VIENDO A JUAN PABLO SANCHEZ.

ARRASTRE LENTO… ¿Qué le vamos a hacer?.
Qué le vamos a hacer si la animación es de las fiestas solemnes. Su nombre está en boca de todos. El torero, al que se le ha metido en la cabeza hacerse millonario explotando su vocación, es pasto de todas las conversaciones.

ARRASTRE LENTO… ¿Qué le vamos a hacer?.
Qué le vamos a hacer si la animación es de las fiestas solemnes. Su nombre está en boca de todos. El torero, al que se le ha metido en la cabeza hacerse millonario explotando su vocación, es pasto de todas las conversaciones. Y no son pocos los aficionados que intuyen hasta el convencimiento más racional que están ante la presencia de un torero de época. ¿Qué le vamos a hacer?.
Me viene a la mente la novela de Pérez Lugín, Currito de la Cruz, y de ella tomo las palabras que Copita, apoderado del personaje central de la obra, pronunció como alabanza a su torero: “como triunfes la mano se te hinchará de tantos contratos firmar”. Hago valer el equivalente para afirmar que a Juan Pablo Sánchez, de seguir triunfando en la contextura que lo viene haciendo, -¡como se quede parao y le pegue los muletazos que encandilan!- (Pérez Lugín) se le hinchará la mano de tantos contratos firmar. Bueno, mejor digamos que a su apoderado. ¿Qué le vamos a hacer’.
Qué le vamos a hacer si la animación es de las fiestas solemnes, pues solemnes serán las dos actuaciones que tendrá en la meca de la industria zapateril el joven diestro que las corrientes de opinión van izando hasta el mismo cielo, poniéndolo en el pedestal de las nubes. Lo cierto es, y no poco romántico por cierto, que la efervescencia tan animada que se vive en Aguascalientes ha generado cantares de impaciencia por ver a Juan Pablo mañana jueves, al lado de El Zotoluco y Castella en León. ¿Qué le vamos a hacer?.
Y orondos, con el pecho henchido por compartir la cuna de la nacencia con él, los aficionados de Aguascalientes están en la puerta de zaguán en espera del vehículo que los transportará a la industriosa ciudad cuerera para ver el domingo a Sebastián Castella alternando con Juan Pablo Sánchez. Mano a mano que, al adquirir perfiles de acontecimiento, todo aficionado querrá presenciar.
No exagero si afirmo que la curiosidad pública en Aguascalientes está concentrada en el torero que como novillero lograra sendos triunfos en Madrid que a partir de entonces se lo mira iluminado por el reflejo de la aureola gloriosa con la que la admiración ya mira al Juan Pablo. ¿Baño de gloria anticipada? ¿Qué le vamos a hacer?.
¿Y qué decir –escribir- de Castella?.
Mi compadre, mi afamado compadre que no me abandona cuando me refugio en el merendero de costumbre –René- para hablar de toros, critica los comentarios encomiásticos que hago sobre el francés. Aún así está de acuerdo conmigo cuando, en plan laudatorio, le pregunto de qué tendrían los pulmones hechos los aficionados capitalinos que, luego del reciente indulto de Sebastián en la México, el estruendo de sus voces todavía se percibe como lejano eco. ¿Qué le vamos a hacer?.
La pareja –Castella y Juan Pablo- está en boca de todos. Ello explica el entusiasmo tan elevado que se vive taurinamente hablando en León y Aguascalientes. Los aficionados de uno y otro lugar están convencidos que por vocación la pareja de ases no permitirá que el toreo pierda su consistencia de arte mayor. ¿Qué le vamos a hacer si estamos ante dos artistas fuera de serie del toreo moderno?.

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