5 agosto, 2021

APENAS EL JUEVES PASADO NACIÓ SU TERCER HIJO… TRÁGICA MUERTE DE JOSÉ MARÍA LUÉVANO.

Como balde de agua fría se recibió la funesta noticia de la muerte accidental del matador de toros José María Luévano, quien en la madrugada de este lunes, pereció en el trébol de entrada a la población queretana de San Juan del Rio, donde tenía tiempo de residir en unión de su mujer Laura Fernández, con quien había procreado tres hijos, el ultimo, el primer varón, apenas había venido a este mundo, el pasado jueves, irradiando de felicidad al matrimonio, ahora enlutado y entristecido, ante tan funesto contingente.

Como balde de agua fría se recibió la funesta noticia de la muerte accidental del matador de toros José María Luévano, quien en la madrugada de este lunes, pereció en el trébol de entrada a la población queretana de San Juan del Rio, donde tenía tiempo de residir en unión de su mujer Laura Fernández, con quien había procreado tres hijos, el ultimo, el primer varón, apenas había venido a este mundo, el pasado jueves, irradiando de felicidad al matrimonio, ahora enlutado y entristecido, ante tan funesto contingente.
A esta hora, aun existen muchas circunstancias que no son clara, salvo la perdida de la vida del joven matador, que por fin había logrado encausar su carrera, al hilvanar varias fechas y resonantes éxitos, donde por su puesto se incluye su última actuación como toreo fue precisamente en Arandas Jal., tarde donde corto dos orejas al lado del salamantino Pedro Gutiérrez El Capea e Hilda Tenorio, viéndole la afición capitalina por última vez, el 9 de diciembre cuando alterno con el español Matías Téjela y el michoacano Juan Chávez.
A lo largo de una carrera marcada con claros altibajos, logro estoquear y burlar muchos toros, mas a este último toro, enfundado en un tráiler, le fue imposible torearle, yéndose a estrellar en la parte trasera del chasis, explotando e incendiándose inmediatamente su camioneta, suponiéndose que la muerte del buen torero acalitano fue instantánea.
Atrás quedan sepultados tantos años de una lucha más que fraterna con su apoderado inicial José Luis Rodríguez, El Padrino, cuando formando un frente común se dieron a recorrer la legua, desde que el Negro, como cariñosamente le conocíamos, propiamente desde sus primeros pasos en esa carrera tan azarosa del toreo.
De ahí se fue con el ganadero Teófilo Gómez, quien le recibió en su casa como un miembro más de su familia, permaneciendo a su lado varios años, hasta que cambio de rumbo, parando ahora con José Manuel Espinosa, bajo cuyos poderes no paso absolutamente nada, a no de un tropezón, siendo su ultimo apoderado Adolfo Guzmán, quien apodero a Valente Arellano, aquella fulgurante estrella del firmamento taurino, que encandilo cuanta plaza piso, e hizo concebir grandes esperanzas, aparte de ser un revulsivo del toreo. Pues bien, Adolfo, con su singular entusiasmo, se convenció de las facultades del Negro Luévano, así como un día lo hiciera su descubridor El Padrino, y tiro pa´ delante con el torero, ahora fallecido, formando una dupla importante, en cuyo último tramo se perfilaba con intensidad al futuro, y de paso enderezaba la carrera de un torero todo humildad, todo sentimiento, todo bondad, como siempre fue José María Luévano.
Sin embargo, su lucha no será estéril ni caerá pronto en el olvido, pues supo hacer grandes amigos en la vida, como Rogelio López Jr., con quien seguramente ya se encuentra charlando sobre dos temas fundamentales; El toreo y las carreras de toros.
Más frescos en mi memoria guardo para los restos su primera aparición en el ruedo del coso San Marcos, impactando fuertemente a los tendidos, al torear con majestuosa elegancia a la verónica, tirando el capote hacia adelante, para traer muy toreado templando mucho al novillo, haciendo recordar, por su trazo y clasicismo a otro torero de piel canela como lo fue el tlaxcalteca Jorge El Ranchero Aguilar, quien se distinguió por sus grandes facultades y elegancia a la hora de interpretar el lance fundamental del toreo de capa.
Desde estas planas, todos quienes integramos este gran diario, nos unimos al pesar tan grande y nos solidarizamos con su familia y amigos allegados a este fino torero, ante esta desgracia tan grande, enviándoles un abrazo y nuestras muestras de afecto.
Descanse en Paz José María Luévano.

Deja un comentario