29 julio, 2021

¿ES CIERTO QUE AGUASCALIENTES TIENE LA AFICIÓN MÁS CALIFICADA DEL PAÍS?.

ARRASTRE LENTO… El incendio quiere llamas, y en ellas se extasía consumiéndose a sí mismo: el mar a pesar de su insondable profundidad, las aguas busca para ser a plenitud: la noche sabe que sin la oscuridad no podrán las estrellas hablar de su magnificencia, y en ella se recrea. Doy por entendido que el aficionado a los toros, sin nunca extenuarse, desea ver cada vez más y más toros. Y toreros si usted quiere.

ARRASTRE LENTO… El incendio quiere llamas, y en ellas se extasía consumiéndose a sí mismo: el mar a pesar de su insondable profundidad, las aguas busca para ser a plenitud: la noche sabe que sin la oscuridad no podrán las estrellas hablar de su magnificencia, y en ella se recrea. Doy por entendido que el aficionado a los toros, sin nunca extenuarse, desea ver cada vez más y más toros. Y toreros si usted quiere.
¿Quiénes son las personas que, gozosamente adictas, van a los alrededores de la ciudad, e inclusive al Distrito Federal, a presenciar su espectáculo favorito? Desde luego los que tienen tiempo y ¡dinero!
Aguascalientes está rodeada de plazas de toros: Guadalajara, León, Zacatecas, San Luis Potosí, y de ferias como las de Jalpa, Juchipila, Villa Hidalgo, Encarnación de Díaz, Cañadas de Obregón, más las que se me olvidan, y a ellas, con la puntualidad del sol, van los mismos aficionados: las mismas caras, los mismos nombres, los mismos de siempre. ¿Será cierto que Aguascalientes tiene afición, y es la más calificada?
Lo cierto es que, visto desde la perspectiva que ofrece una amplitud panorámica realista, Aguascalientes es una entidad privilegiada. Al menos lo es por el hecho de haber sido dotada por las misteriosas intrigas de la naturaleza con el don del gusto por el toreo, y eso ya es apartarla del común de la generalidad social. Hay entidades que se inclinan en su apego a los caballos, otras a los gallos, unas se distinguen por preferencia simbólica por los alacranes, o por las iguanas, o por los chapulines, o por los peces. Como vecino tenemos a una región que dice venerar, en términos relativos al toro, como es Zacatecas.
Es un hecho indubitable que Aguascalientes no se entiende sociológicamente a cabalidad sin la Fiesta de toros. Sin embargo…
Sin embargo hay algo que no se puede entender con la simpleza que un niño entiende la sonrisa maternal: ¿por qué numéricamente son tan reducidos los aficionados que no ocupan ni la mitad de los tendidos de la plaza San Marcos a la hora que se les convoca para celebrar el festín –novilladas- de la Fiesta?
En lo personal no puedo dejarme convencer por el poder verbal y descriptivo de los medios locales (Ags.) que a toda costa intentan sobornar a quienes afirmamos que, planteado el hecho como verdad, los llamados aficionados al toreo y su mística cultural se cuentan con suma facilidad toda vez que su reducido número lo propicia. ¿Cómo definir a los llamados aficionados de Aguascalientes cuando éstos se desentienden del espectáculo –y no van a la plaza- cuando no se anuncia algo fuera de lo común?
Doy por cierto el hecho de que el aficionado no lo es si no obra en consecuencia de su pretendida inclinación. Es un hecho que a la Fiesta en Aguascalientes la mantienen los medios de comunicación y los cien aficionados de siempre. Pongo en duda -relativa- la existencia de una afición tan cuantiosa como sensible, calificada y participativa, y pongo en duda la existencia de una afición que no reacciona a la convocatoria de su propio llamado.

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