2 febrero, 2011

PERERA LO TORERO, ORTEGA RATONERO Y OCHOA CON VOLUNTAD.

Con muy poco resultado artístico y económico se llevo a cabo la primer corrida de la feria de La Chona, en una tarde muy a la cuesta arriba para los toreros, en virtud de la constante intromisión de un viento más que fresco, y el descastamiento exagerado de las reses de Cerro Viejo

Con muy poco resultado artístico y económico se llevo a cabo la primer corrida de la feria de La Chona, en una tarde muy a la cuesta arriba para los toreros, en virtud de la constante intromisión de un viento más que fresco, y el descastamiento exagerado de las reses de Cerro Viejo, y en la cual los tendidos de la plaza La Macarena, lucieron acaso un tercio de su aforo total, en una entrada desastrosa, tomando en cuenta la importancia de un cartel propio de la México, en que alternaron Rafael Ortega, Fernando Ochoa y el español Miguel Ángel Perera.
De la dehesa jalisciense vino una corrida muy joven, sin trapío, gorda, con algunos astados muy atacados de carne, cortos de caja y cuello, la mayoría sin desplazarse, como el primero que se aplomo desde antes del último tercio. Todo el encierro exhibiendo una sosería desesperante, carente por completo de bravura, sin malas ideas, sobresaliendo los lidiados en cuarto y quinto lugar, por manejables.
Los bureles fueron bautizados con nombres alusivos al recién desaparecido José María Luévano, hasta completar la frase de Chema, Amigo, Negro, Diamante, Hidrocálido y Hasta Luego.
El tlaxcalteca Rafael Ortega, de pavo y oro, ha dado una demostración clara y objetiva del toreo propio para las galeras demostrado con su habitual facilidad, y por lo tanto, gozando de la ingenua y generosa respuesta popular, siempre apoyado en lo ventajista de su toreo. Con segundo encandilo a la masa hasta obtener del juez una oreja que finalmente dejo en manos de su cuadrilla, juzgando quizá, que merecía mayor premio. Antes con el que abrió plaza, derrocho voluntad, ante un astado acochinado corto de caja y cuello, que no pudo desplazar los muchos kilos de más, acabando hecho un marmolillo.
El segundo espada Fernando Ochoa en su primero no encontró materia prima dada la sosería y carencia de emotividad de la res, mientras con el otro, se estiro en series con temple llevando el engaño en la mano diestra, logrando que el público le respondiera. Al final escucho palmas en sus dos enemigos.
Se presentó el diestro español Miguel Ángel Perera, ataviado de malva y oro, perdiendo las orejas de su primero ante lo mellado de su espada, después de haber realizado una faena muy interesante, que inicio con el capote al bregar con aterciopelados lances por la cara, donde enseño propiamente a la res a seguir el engaño con temple. Ya con la muleta, se prodigo al correr la mano diestra, aun y con la molestia del aire, con mucho temple y dándole al trazo mucha longitud, hasta construir una faena maciza, de brillantes ribetes áureos, cuando engarzo los pases al dejar puesto el engaño para obligar a la res a volver sobre la tela, expuesta, para esto, bien cuadrada y citando con la bamba de la sarga, sin trampas, con autenticidad y con un sello único. Por desgracia se puso pesado con el acero perdiendo los trofeos, resolviéndose todo a una salida al tercio. Con su segundo, cuya faena inició con siete pases estatuarios por alto sin enmendar el terreno, con desencanto vio como el manso de Cerro Viejo muy pronto se rajo yéndose a tablas, y se diluyo lo que tan bien empezó.
La feria taurina concluye mañana viernes, con otro cartelazo al anunciarse a la sensación del rejoneo español Diego Ventura y su cuadra de excelentes y valientes caballos toreros, alternando con los matadores Israel Téllez y Antonio García “El Chihuahua” con toros de Medina Ibarra.

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