BOGOTÁ. QUINTA DE ABONO, SEBASTIAN VARGAS A HOMBROS.

Domingo 05 de febrero. Una oreja para Urdiales, Abellán vuelta.
Encierro serio y encastado.
MONUMENTAL LA SANTAMARIA, CORRIDA DE ABONO.
TARDE APACIBLE.LA PRESIDENCIA. No debió cambiar el tercio de banderillas en el segundo par en el quinto de la tarde. INCIDENCIAS. Las nulas facilidades de la empresa “Corporación de Bogotá” para con El Albero y elalberotoro.com, al igual que con otros medios, para dar cobertura a la corrida. Al momento seguimos esperando nuestras credenciales a pesar de haber sido solicitadas por escrito en tres oportunidades y con dos meses de antelación e incluso en conversación telefónica con el Director Señor Harol Ronderos y el Jefe de Prensa Señor Álvaro Umaña; en ninguno de los dos casos han tenido la deferencia de responder a los comunicados ni regresar la llamada de teléfono como se comprometieron. Con todo, estuvimos presentes en los tendidos para llevarles a ustedes todo lo acontecido con la imparcialidad y objetividad que nos caracteriza.
DESTACABLE. La buena impresión que dejó Urdiales.
6 toros de la ganadería de Santa Bárbara de buena presencia, serios, encastados, de capa variada y que se prestaron para el lucimiento empleándose. El segundo, el mejor del encierro, se le dio la vuelta al ruedo.
SEBASTIÁN VARGAS, dos orejas y saludo desde el tercio.
MIGUEL ABELLÁN, vuelta al ruedo y silencio.
DIEGO URDIALES, oreja y silencio.
VARGAS con el mejor del encierro se acopló y se mostró vistoso y valiente, sobre todo en un par de banderillas al quiebro muy cerrado en tablas; había calentado el ambiente con unas ceñidas chicuelinas y lo encendió en banderillas; todo a su favor para la faena. El toro repetía con bondad y fijeza, lo entendió Sebastián ligando e hilvanando unas tandas que enardecieron al respetable. Agarró una entera en buen sitio. Con el cuarto, que requería sosiego y temple, lo entendió y fraguo una faena más para la galería que con la profundidad que permitía las condiciones del morlaco. Una entera para recibir una ovación.
ABELLÁN tuvo que pechar con su primero, un ejemplar brusco, con la cara arriba, mucho genio, al que había que dominarlo y poderlo; lo logró el madrileño a base de insistir y con mucho mando al natural en un par de series; poco más ante las complicaciones del burel; certero con el acero. El quinto muy rebrincado creaba muchas dificultades, lo trasteo y abrevio; nada se podía ante semejante marrajo.
URDIALES, que confirmaba alternativa, dejó una excelente impresión; con el de la ceremonia un toro muy alegre, lo cuidó en varas para hacerle el toreo serio, ortodoxo, mando, temple; series profundas por naturales y en redondo. Con mucha decisión el riojano, demostrando que tiene sitio en las grandes ferias del orbe taurino. El sexto peligroso, defendiéndose y buscando creaba muchas dificultades; Diego con poder y mando consiguió salvar las complicaciones e intentó sacar de donde no había. Muy seguro con la espada le instrumentó una entera.

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