1 agosto, 2021

LA ANÉCDOTA GROSERA DE ROBERTO, “EL LOCO”, GÓMEZ.

AQUÍ EN Aguascalientes había un campeón mundial de lucha libre, de peso completo, enorme como un frondoso árbol, corrían los años de mitad del siglo pasado, le apodaban Jacobo, “El Gorila”, Macías, era barbado, lo recuerdo bien, verdaderamente imponía verlo, impresionaba encontrarlo por la calle, nosotros a la corta edad de aquellos años preferíamos cambiarnos de acera y no toparnos de frente con semejante descomunal hombre cuando al salir del colegio, ocasionalmente, nos lo tropezábamos casi de frente. Contaban había luchado y derribado a un toro de lidia a cuerpo limpio, hoy “milagrosamente” nos hemos encontrado con la fotografía de esa fecha y se las compartimos. Continuamos.

AQUÍ EN Aguascalientes había un campeón mundial de lucha libre, de peso completo, enorme como un frondoso árbol, corrían los años de mitad del siglo pasado, le apodaban Jacobo, “El Gorila”, Macías, era barbado, lo recuerdo bien, verdaderamente imponía verlo, impresionaba encontrarlo por la calle, nosotros a la corta edad de aquellos años preferíamos cambiarnos de acera y no toparnos de frente con semejante descomunal hombre cuando al salir del colegio, ocasionalmente, nos lo tropezábamos casi de frente. Contaban había luchado y derribado a un toro de lidia a cuerpo limpio, hoy “milagrosamente” nos hemos encontrado con la fotografía de esa fecha y se las compartimos. Continuamos.
OTRO HOMBRE, más bueno que el pan, era Roberto Gómez, el popular “Loco”. Dicharachero, bohemio, con una agilidad mental asombrosa, no mal torero y siempre bromeando, es él quien jalaba amigos a correr largas juergas, todos lo seguían siempre alegres y con litros y litros de toda clase de bebidas llamadas espirituosas, rones, tequilas, brandy y todo aquel liquido que alegrara las reuniones. Por lo tanto…
ERA COMÚN que seguidamente se reunieran a tomar copas, situación que por lo general duraban varios días o cuando menos la noche de la reunión terminara al salir el astro rey. Era una palomilla verdaderamente brava, de “carrera larga”, de ver el final de varias botellas y en una de ellas se suscita que el mencionado luchador se quedó dormido al llegar la madrugada. Al despertar se quejaba de cierto malestar en lo bajo de la espalda, exactamente donde usted está pensando y eso les causaba risas a quienes habían aguantado el jaleo de la batalla etílica nocturna. Y…
ANTE LAS molestas risas y miradas entre sus compañeros de parranda, que al parecer insinuaban calladamente algo, don Jacobo lo notó y exigió una explicación inmediata, cosa que hicieron ante el enojo del hombrón. “PUES ANOCHE, al quedarte dormido, Roberto se dio la libertad de violarte, pero solo fue una puntada al calor de las copas, nada serio”. Le decían al barbón deportista.
DESDE LUEGO que de inmediato la ira de don Jacobo se hizo presente y vasos y adornos de la casa se hicieron trizas al manoteo de quien se creía burlado por el entonces novillero. Acto seguido desalojo el lugar y se encamino a casa de conocido abogado a solicitar se interpusiera la demanda correspondiente. Una vez que el licenciado conoció el problema mando llamar al supuesto violador, al tenerlo de frente le comentó el motivo de su llamado, previamente había pedido al luchador que permaneciera callado en la habitación contigua y esta fue la respuesta del simpático Roberto.
“PUES POR mi parte le solicito se le haga un examen médico, si el doctor dice que yo lo viole no hay mayor problema, del consultorio nos vamos a las oficinas del registro civil y nos casamos”.
TERMINANDO ROBERTO con la explicación, y solicitud, de inmediato y a toda velocidad don Jacobo abandono el improvisado escondite, ya entendía que “el ardor” no provenía por la causa achacada, que era solo una pesada broma más del novillero y así lo fue efectivamente, por lo general esas partes son muy sensibles y más cuando son rociadas con vinagre de chile habanero.
COMO LO imaginan abandonaron las oficinas del profesionista haciendo uso del refrán aquel de que… “Para todo mal, mezcal, para todo bien también”, y se fueron a festejar la broma. ROBERTO MURIÓ muchos años después, hoy seguimos recordando su alegre carácter y lo buen torero que era. Hasta la fecha jamás de los jamases he escuchado a persona alguna expresarse mal de este simpático hombre lleno de anécdotas, ya tendremos tiempo para rememorárselas, valen la pena… Nos Vemos.

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