24 julio, 2021

EL “BAM BAM”… SIN AÑADIDO SE FUE A VESTIR ROPAS RELIGIOSOS, ¿AHORA SERÁ A LA INVERSA?…

Venimos regresando de San Miguel el Alto, Jalisco, donde vimos grandes adelantos en la monta del caballista Jorge Hernández que tuvo dos enemigos que no se prestaron a que el potosino se luciera, desgraciadamente como contraste está mal con los aceros, escucho palmas en su lote.

Venimos regresando de San Miguel el Alto, Jalisco, donde vimos grandes adelantos en la monta del caballista Jorge Hernández que tuvo dos enemigos que no se prestaron a que el potosino se luciera, desgraciadamente como contraste está mal con los aceros, escucho palmas en su lote.
El primer espada, en la lidia ordinaria fue el michoacano Fernando Ochoa, le vimos torear con clase y gustándose, que dejó ir al menos un apéndice por culpa de la espada. En el quinto, lances a la verónica con cadencia y temple y posteriormente fuimos testigos de algo insólito ya que encontrándose en el callejón, vestido de civil naturalmente, el ex subalterno local Armando Ramírez, “El Bam Bam”, fue invitado por Fernando a cubrir el segundo tercio ante el asombro de quienes nos encontrábamos presentes, pues como es conocido por todos desde hace varios meses, Armando hizo público se despedía de los ruedos para ingresar a un convento religioso edificado por América del sur, y ahora de visita por la tierra que le vio nacer, acepto la invitación para recordar sus viejos tiempos y lo hizo de forma excelente. Pero…
Pero eso no quita que la falta ética y de conocimientos al reglamento taurino afloro a un cómico y exhibicionista juez de plaza llamado Rubén Ramírez, quien por lo visto sabe de toros lo que un analfabeto conoce de trigonometría en griego o japonés. Inclusive ya había cometido la pifia de no devolver al tercero de la tarde que se había roto un pitón dentro del tiempo legal para autorizar el cambio del burel. Retomando con la labor de Ochoa…
Fernando pasa por un muy buen momento profesional, con actitud, puesto y dispuesto y hoy le acabamos de ver una faena por ambos lados que le reditúo abandonar el coso en hombros y luciendo dos apéndices bien ganados.
“El Payo”… Con el primero de su lote tuvo que abreviar, fue el despitorrado. En el último del festejo quizás pecó de ahogar un poco la embestida de su enemigo, tandas largas por ambos lados e intercalando adornos y desplantes fueron suficientes para alborotar la plaza “Carmelo Pérez” que lucía llena y después de una buena estocada se le otorgaran los máximos trofeos.
Los toros del rejoneador eran de Santa Rosa de Lima, los de los de a pie fueron de San Pablo de juego muy desigual. Desde luego que la mayor incidencia de este festejo fue la ya comentada de este tipejo que se dice taurino, Rubén Ramírez. La Asociación Nacional de Matadores debe boletinarlo a las alcaldías regionales para prohibir este dizque taurino vuelva a hacer de las suyas al confundir un coso taurino con un circo de tres pistas… Nos vemos.

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