24 julio, 2021

DE LOS TOROS… CON VERDAD.

NO VALIÓ LA PENA… El cerrojazo de la temporada novilleril simple y llanamente no valió la pena…
Y no la valió, que sí, porque cuando la falta de casta; la carencia de bravura y el exceso de debilidad que consigo acarrea la nula emotividad son el tenor del ganado a lidiarse, a más, debo mencionarlo, de una deficiente presentación dado lo terciado y contrastante de tipo que tuvieron las reses de Rosas Viejas que se jugaron, concentrándose la labor de los toreros en detalles más que en faenas conjuntadas con trazo y desarrollo, sino en trasteos de pegar pases faltando planteamiento estructurado, la tarde se desenvolvió en un ambiente de anodina mediocridad aburriendo mucho más que entusiasmando.

NO VALIÓ LA PENA… El cerrojazo de la temporada novilleril simple y llanamente no valió la pena…
Y no la valió, que sí, porque cuando la falta de casta; la carencia de bravura y el exceso de debilidad que consigo acarrea la nula emotividad son el tenor del ganado a lidiarse, a más, debo mencionarlo, de una deficiente presentación dado lo terciado y contrastante de tipo que tuvieron las reses de Rosas Viejas que se jugaron, concentrándose la labor de los toreros en detalles más que en faenas conjuntadas con trazo y desarrollo, sino en trasteos de pegar pases faltando planteamiento estructurado, la tarde se desenvolvió en un ambiente de anodina mediocridad aburriendo mucho más que entusiasmando.
Hubo “rositos viejos” que sacaron claridad y nobleza como blandenguería lo que derivó en nada de transmisión. Y cuando en el ruedo la emotividad es ausente…
Angelino de Arriaga deja ver sus buenos procedimientos adquiridos en su temporada española. Tiene técnica y recursos como un toreo de elegante corte muy fincado en el extremo cuidado de posturas y formas, del que bien se conoce como toreo de espejo, y sabe de temple ligando buenos momentos tanto de capa lanceando a la verónica como quitando por chicuelinas, como con la muleta engarzando ayudados con la diestra que se le corearon. ¿Su falla..? Torea muy distante, extremadamente despegado; me da la impresión que no se embragueta ni toreando de salón. Siempre lleva al burel con la punta de la muleta y eso…
Con el que abrió plaza, un castañito debilón estuvo con buenas maneras pero sin entusiasmar pasando la negra con la tizona y con la corta de descabellar para silencio. Lo mejor resultó una gran estocada, aprovechando su buena estatura y largueza de brazos al cuarto, en el que la ejecución resultó impecable volcándose en corto y por derecho, atracándose de toro, para cortar una oreja entre notoria división que lo marcó como triunfador del festejo. Ojalá que medite sobre la distancia con la que torea para beneficio propio suyo, que en donde él se pone… Se ponen todos. No así las figuras.
Actitud, voluntad, disposición y bullicio en la expresión del regiomontano Alberto Valente que conecta pronto con el tendido en los tres tercios. Variado con la capa se aplicó recibiendo a los tres que lidió con largas cambiadas de hinojos que le valieron las palmas, como quitando por navarras y tafalleras, para con los palos verse espectacular y bullidor más que igualado cuarteando y poniendo el par a una mano, — bisutería pura para el villamelonaje en pleno –, para con la flámula estar valiente iniciando con cambiados por la espalda. Éste sí se lo pasa por la bragueta, motivando al cónclave en series de toreo por abajo con las dos manos y por ambos lados llevándose sendas volteretas sin herida que lamentar más que la taleguilla rota. Regaló un sobrero amoruchado que para nada valió, lo que hizo que la salida del coso fuese ya con las lumbreras al filo de las ocho de la noche. Tres horas, pues, de función.
Con la espada se va desde que se perfila, defecto perfectamente corregible, como el de quedarse en la cara y no pasarse en el instante del embroque lo que le provoca pinchar y cobrar estocadas defectuosas. Tiene lo que un novillero debe tener, cosa pues de darle pitones y que con el aprendizaje y viéndole la cara al toro se vaya curtiendo.
Al colombiano Germán Rodríguez se le fue su primero vivo al escuchar los tres avisos de rigor mirándose impotente para estoquearlo teniendo el bovino que ser apuntillado, desfalleciente pero en pie, en el ruedo mismo.
De capote destacó por chicuelinas y con la tela en algunos muletazos con la diestra y al natural acusando el defecto de chicotear la muleta adoleciendo de falta de mando lo que indudablemente fue en detrimento de su expresión. Curiosamente al sexto lo despenó de senda estocada de excelente ejecución empero…
Empero, debo comentar que el que un toro se vaya vivo para los toreros con vergüenza propia y orgullo profesional es significado, no se dude, de fracaso… Aunque un público sensiblero le haya palmeado luego de su petardo, es inconcebible que se salga a saludar como si de un triunfo se tratara.
La vergüenza, joven, es fundamental en la esencia y el fondo de un torero que así como se muestra orgulloso, desafiante y, — como decimos en el argot, “jarifo” –, cuando se tiene el éxito, la discreción y no el descaro, debe de hacerse presente cuando se fracasa…
Correo electrónico: francisco@baruqui.com

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