24 julio, 2021

¡LAS LAGRIMAS, LAS LAGRIMAS!… LOS VALIENTES TAMBIÉN LLORAN AUN SIN UN OJO.

LAGRIMAS SE derramaron al conocer, y ver, la nota, e imágenes, de la cornada de Juan José Padilla. Espantosas y dantescas escenas, la cara destrozada, el ojo fuera de su lugar, su sangre bañándole lo que le quedaba de rostro, mismo que con total seguridad ocultaban las lagrimas del propio torero que sin embargo “se dejaban ver” por medio de sus gritos que más que la cornada le dolía entender el tormento que iban a sufrir sus hijas al enterarse del percance… “No veo, no veo, por Dios, mis niñas”… ¡¡¡Los toreros también lloran!!!

LAGRIMAS SE derramaron al conocer, y ver, la nota, e imágenes, de la cornada de Juan José Padilla. Espantosas y dantescas escenas, la cara destrozada, el ojo fuera de su lugar, su sangre bañándole lo que le quedaba de rostro, mismo que con total seguridad ocultaban las lagrimas del propio torero que sin embargo “se dejaban ver” por medio de sus gritos que más que la cornada le dolía entender el tormento que iban a sufrir sus hijas al enterarse del percance… “No veo, no veo, por Dios, mis niñas”… ¡¡¡Los toreros también lloran!!!
ES MÁS que entendible el sentimiento del de Jerez de la Frontera, es torero, de los guerreros, de los que llevan la etiqueta y la cruz que tienen que cargar con la responsabilidad de matar las corridas duras, las que “las figuras” no ven ni en el campo, y por lo general a la opinión pública le pasa desapercibido el ser humano, el que lleva una vida fuera de los ruedos de manera normal y común. El que lleva a sus hijos al colegio, de paseo, de compras, el mismo que tarde a tarde tiene que jugarse la vida para llevar a casa el diario sustento. Todo esto es común, es, repito, solo un ser humano… pero.
PERO HUMANOS y con sentimientos también son los demás espadas, la muestra es que mientras Padilla era trasladado a la enfermería el rostro de Miguel Abellán, quien pasaportó al burel heridor, no solo estaba desencajado, él también lloraba al ver caído a su compañero. Lagrimas de amigo, lagrimas de compañero, lagrimas de humano, lagrimas sentidas y espontaneas, lagrimas derramadas desde lo más hondo de su corazón, lagrimas honestas… ¡¡¡Los toreros también lloran!!!
Y ME han preguntado el porqué de la tremenda cornada. Por lo general los accidentes los provoca el mismo torero al cometer un error, hoy recordamos con esta situación que los mismos también se dan en el ruedo, el percance nace de un verdadero e infortunado momento, puesto que al resbalar Padilla y caer, el toro, al volver, le encuentra en su camino con tan mala suerte que el pitón va a la altura de la cara y eso es todo, por lógica la cornada llega.
CON SEGURIDAD Juan José Padilla ha ganado mucho dinero en su vida profesional, el mismo que deben de tener aquellos que se la juegan, ya sea en El Valle de Terror o en cosos de mayor o menor importancia, hoy el percance de un guerrero que hizo llorar a un compañero nos apremia a recordar que el toreo es el arte de lidiar, de dominar a una animal al que la naturaleza le dio el don de acometer y defenderse pero que nadie en lo absoluto está exento de un accidente.
PADILLA TIENE 39 años, quizás no vuelva a los ruedos, es joven y le queda una vida por delante, misma que pasara al lado de quienes al momento de la cornada tenía en mente, sus adoradas hijas. A “Manolete”, cuando la cornada que le quitó la vida, decía le preocupaba la salud de su señora madre al enterarse del percance, los toreros en veces se nos olvida son humanos, humanos con sentimientos como lo lloró ayer en el callejón Miguel Abellán.
JUAN JOSÉ Padilla continua grave pero saldrá adelante, la casta que mostraba en los ruedos lo sacara avante de este trances, así lo deseamos desde México… Nos Vemos.

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