LOS PUYAZOS DE SERGIO.

Si anteriormente las campañas menores en el gigantesco coso de la “Ciudad de los Deportes” –entiéndase unos diez años consecutivos aproximadamente- transcurrían lentas, tediosas y sin ocasionar el impulso necesario para dar movimiento de inercia al rubro de la esperanza de la fiesta brava, la que acaba de terminar, “en caridad de Dios”, ha sido aún, si cabe la expresión, de menor trascendencia y de resultados que no dieron algo de utilidad, lamentablemente.
No hubo triunfadores potenciales –que no es lo miso a novilleros que hayan cortado orejas-, sí pésimas entradas y la evidencia de que las tradicionales y necesarias series están en pleno estado agónico. En este desierto son oasis los cosos de Guadalajara y Aguascalientes, que ya se establecieron sólidamente en el calendario taurino de cada año con sus series que se proyectan de modo estupendo.
Quizás la falta de promoción de parte de la empresa y apoderados y la escasez de verdaderos jóvenes con vocación y preparación como para atraer la atención de los grandes públicos, tiene hoy en serios problemas al futuro inmediato del espectáculo taurino.
Cafés, bares, cantinas y cuevas románticas, guarida de la extraña fauna adicta a los toros, acogían la charla fresca respecto del entusiasta novillero que contagiaba con ese mismo sentimiento, sin embargo hoy el tema taurino versa sobre cualquier resultado de alguna feria de la península Ibérica, y lo de la México… ni siquiera se menciona por carecer totalmente de interés.
De cualquier forma, ya cumplido el requisito de dar oportunidad para que de algún modo la fiesta “garantice” su continuidad, a mediados de la semana pasada Rafael Herrerías convocó a los medios que todavía le dedican espacio al tema taurico, para hacer público el elenco de matadores y dehesas que se presentarán durante la campaña grande 2011-2012.
El ofrecimiento no es malo; viendo linealmente la columna que forman los espadas nacionales, tal vez el promedio sea un punto arriba de la calificación aprobatoria, gracias, sí, a que la diferencia la hacen los verdaderos jóvenes valores como Mario Aguilar, Arturo Saldívar y Juan Pablo Sánchez, amén de los que ahora son todavía incógnitas como Silveti o Angelino de Arriaga, por ejemplo.
Absurdos también los hay en la organización del espectáculo taurino, así como existe en todos los rubros mexicanos. Nuestro país está esclavizado, entre otras cosas, por el compadrazgo, motivo y vínculo afectivo bajo el cual se hacen acciones inentendibles. Mejor se paga una cuenta crecida en la cantina que se cubren necesidades prioritarias para el buen funcionamiento de la familia. Mejor se oficializa a espadas que nada aportarán ya a la fiesta como espectáculo dinámico, que se anuncia con gusto a un torero que puede por lo menos contagiar de carisma, como el “Cejas”, que nos guste o no, tiene notada aceptación en México. Herrerías, tal vez por lo barato que resulta, tratará en esta campaña de resucitar varios muertos, muy a pesar, y para coraje de los que nos decimos taurinos, a los que ya en ocasiones anteriores se les ha dado espacio para ello… con nulos resultados.
De los extranjeros están los de casi siempre: Ponce, Juli, Castella y otros, sin haber declarado con rotundidad si vendrá Tomás. También entre los peninsulares se ven nombres resecos que únicamente ocuparán tiempo y espacio que podrían ser mejor aprovechados por espadas de más claras opciones.
Enlistar las dehesas que mandarán encierros, estará de más en esta columna, lo de mayor importancia radica en que cualesquiera que sean, cumplan honradamente con su obligación de vender toros con las características exigidas en una plaza de “primera” como es, todavía teóricamente, la levantada en el sur de la rambla Insurgentes, cosa que se ve compleja.
La administración de la Monumental de Jalisco, por su parte, también presentó los carteles que darán figura a la feria-temporada de octubre y adelante.
Pobres combinaciones, la mayoría, con rescatables motivos como el cartel donde aparecen, además de un jinete, Talavante, Adame y Saldívar con bovinos de San Isidro, y la de que en ese sitio es donde se presentan mejor los encierros de toda la balaceada República Mexicana.

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