25 julio, 2021

“PENSABA QUE MI HERMANO YA HABÍA PAGADO EL PRECIO POR PISAR ESE SITIO”.

La familia se vuelca con Juan José Padilla en sus primeros días en planta esperando un alta que se va a dilatar unos días y animando al espada jerezano en cuya evolución no se está dando la temida infección.
Oscar Padilla, banderillero, hermano del matador Juan José Padilla reflexionaba en las largas horas pasadas ante la puerta de la UCI del Hospital Miguel Servet de Zaragoza esperando para ver a su hermano: “Yo no me lo esperaba ni que fuera tan fuerte. Yo pensaba que mi hermano ya había pagado el precio por pisar ese sitio que pisa en la cara del toro”.

La familia se vuelca con Juan José Padilla en sus primeros días en planta esperando un alta que se va a dilatar unos días y animando al espada jerezano en cuya evolución no se está dando la temida infección.
Oscar Padilla, banderillero, hermano del matador Juan José Padilla reflexionaba en las largas horas pasadas ante la puerta de la UCI del Hospital Miguel Servet de Zaragoza esperando para ver a su hermano: “Yo no me lo esperaba ni que fuera tan fuerte. Yo pensaba que mi hermano ya había pagado el precio por pisar ese sitio que pisa en la cara del toro”.
Una carrera que se cuenta por triunfos y cornadas, puertas grandes en plazas y con ganaderías que otros toreros ni sueñan conseguir y cornadas, más de treinta, en una geografía marcada en la piel. A las terribles y gravísimas cogidas de Arcos, Huesca, Pamplona y muchas más hay que sumar la del viernes en Zaragoza.
El post operatorio es favorable, el torero es un atleta de élite, hecho al hule y disciplinado frente a los de la bata verde, pero ayer en rueda de prensa los médicos decían lo que no queríamos oír.
Ester Saura, jefa del Servicio de Cirugía Maxilofacial del hospital ve difícil que Padilla pueda viajar a América para torear a finales del próximo mes de noviembre, como es su vehemente y enrazado deseo. “Me parece prematuro”, ha dicho la doctora, quien ha considerado que no estará “en disposición de torear”.
El jefe del Servicio de Oftalmología, el doctor Luis Pablo, ha explicado que, aunque Padilla corre el serio riesgo de perder el ojo izquierdo, hay antecedentes de toreros que han desarrollado, tras una cornada de este alcance, la suficiente capacidad física como para volver al ruedo. Ha dicho que el torero conserva el globo ocular, pero este podría perder su función, se iría cegando al no cumplir su cometido y tendría que ser extirpado.
Oscar Padilla nos cuenta que al torero, consciente de los daños que sufre, también le hace presa el desánimo: “él, y toda la familia, está sufriendo y padeciendo esta cornada tan a destiempo pero también le damos gracias Dios porque lo tenemos entre nosotros, aunque haya secuelas, pero está entre nosotros”.
Dice Oscar Padilla, banderillero de El Fandi, que “la mejoría es leve y estable pero quieras que no es un asta de toro y hay riesgo de infección. Ahora poco a poco va mejor en la planta pero hay que esperar seis o siete días para que no salte la fiebre y baje la inflamación”.
Todos está muy afectados: “Su mujer y mi padre están sufriendo lo suyo pero tiran para adelante, igual que mi padre y mis hermanos”. Oscar tenía que torear el domingo en la plaza de Zaragoza: “pero no pude, se lo dije a mi matador -Óscar Padilla es banderillero de El Fandi- y me comprendió. Ahora solamente quiero estar aquí con mi hermano y pendiente no voy a torear hasta que Juan no salga de esta. Psicológicamente nos necesita y aunque suframos y padezcamos con él solamente cariño, calor, ánimo y apoyo y tirar para adelante. Y a vuestro diario muchas gracias por cómo os estáis portando y a todo el rincón taurino por volcarse con Juan”.

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