28 julio, 2021

OPINIÓN SOBRE LA FERIA DEL SEÑOR DEL GRAN PODER DE QUITO, ECUADOR, SIN LA SUERTE SUPREMA.

El 6 de octubre, en Burladero.com, no en la entrada del portal, sino en la sección dedicada a Ecuador, leí una noticia que informaba que la empresa Citotusa, que regenta la Plaza de Toros Quito daría tres novilladas de preferia, a celebrarse los días 28, 29 y 30 de octubre. Exactamente diez días después aparecía otra noticia en el mismo portal en la cual la misma empresa anunciaba el programa de la Feria del Señor del Gran Poder de Quito 2011, a celebrarse desde del 26 de noviembre hasta el 6 de diciembre, y componiéndose de seis corridas de toros, dos novilladas y un festival.

El 6 de octubre, en Burladero.com, no en la entrada del portal, sino en la sección dedicada a Ecuador, leí una noticia que informaba que la empresa Citotusa, que regenta la Plaza de Toros Quito daría tres novilladas de preferia, a celebrarse los días 28, 29 y 30 de octubre. Exactamente diez días después aparecía otra noticia en el mismo portal en la cual la misma empresa anunciaba el programa de la Feria del Señor del Gran Poder de Quito 2011, a celebrarse desde del 26 de noviembre hasta el 6 de diciembre, y componiéndose de seis corridas de toros, dos novilladas y un festival. Además, realzaba la inclusión en los carteles de las figuras Enrique Ponce, Sebastián Castella, El Fandi y Alejandro Talavante junto a varios toreros notables, entre ellos David Mora, Iván Fandiño y el mexicano Diego Silveti que confirmarían la alternativa.
Curiosamente, ninguna de las dos noticias mencionaba, lo que ya sabíamos los que estamos al día de lo que sucede en el mundo del toro, que estos festejos se celebrarían sin que los toreros ejecutaran la suerte suprema. Otras publicaciones hicieron eco de esta noticia, pero ya en ellas aparecían aclaraciones similares a esta:
En los festejos taurinos de esta feria, siguiendo la controversial nueva normativa emitida por el Gobierno de Ecuador y ratificada por el Municipio de Quito no se dará muerte a los toros en público, o sea se eliminará la suerte suprema. Sin embargo, sí serán picados y banderilleados.
Pensé que hubiera sido pertinente que la empresa hubiera incluido en sus notas de prensa la información sobre la prohibición de matar los toros en los ruedos quiteños. Pero, para que tirar piedras a su propio tejado.
También, el día 18 del mismo mes en Mundotoro.com se publicó una noticia anunciando que el 25 de noviembre en la Plaza Belmonte de Quito se celebrará el tradicional y típico festival nocturno en honor a la Virgen de la Esperanza de Triana. Igualmente en esta noticia no se daba a conocer que en el festival tampoco se matarían los novillos en la plaza.
Incluso ya cuando era un hecho la supresión de la suerte suprema no parece que se hiciera un esfuerzo en diseminar este hecho, pues el 30 de octubre leí en ABC.es un comunicado de EFE, noticiero que sirve a la prensa internacional, que reportaba que en Quito “El novillero ecuatoriano Alfredo Cobo indultó hoy a un bravo ejemplar de La Viña en la tercera novillada de pre feria” , y reseñaba que el novillero “Lárraga estuvo voluntarioso y con entrega, cerrando su actuación con el corte de una oreja en el novillo que terminó el ciclo ferial”. De nuevo, con poco sentido común, el reportero de la agencia no aclaraba para los lectores que la oreja y el indulto eran puramente simbólicos, ya que ninguno de los novillos fue estoqueado en el ruedo por los novilleros.
Menciono esto porque un lector casual que leyera estas noticias, y no fuera un celoso seguidor del toreo, podría creer que nada taurinamente había cambiado en la tauromaquia quiteña, cuando en realidad los cambios van a ser considerables, aunque en los medios fuera del Ecuador no se le ha dado la atención debida que el asunto merece, ya que estas modificaciones pudieran, a la larga, afectar al mundo del toreo, como ya están afectando a la tauromaquia quiteña.
Sin entrar en detalles primero resumiré el extraño proceso que culminó con la prohibición de matar a los toros, tanto en los ruedos de las plazas de Quito como en los de otras plazas de ciertas ciudades ecuatorianas, mientras que al mismo tiempo, permite que se den las corridas en su forma integral en ciudades situadas en otros lugares de la geografía ecuatoriana, tales como, por ejemplo, Ambato y Riobamba. Luego, expondré algunos ejemplos de las fuertes y controvertidas reacciones que esta prohibición ha causado en El Ecuador, mientras que en los medios de comunicación taurinos de otros países sorpresivamente el asunto ha sido tratado muy ligeramente. Finalmente completaré este escrito opinando sobre los posibles efectos de la cambiada tauromaquia quiteña, como el título OPINIÓN de este artículo implica.
En enero del presente año el presidente ecuatoriano Rafael Correa presentó diez preguntas a la Corte Constitucional ecuatoriana para que fueran incluidas en una encuesta popular. Cinco de las mismas se referían a enmiendas para reformar la Carta Magna nacional, mientras que las otras cinco eran sobre asuntos generales. Una de estas era la “Pregunta 8” que pedía la prohibición de que se mataran los toros en el ruedo en los festejos taurinos.
En febrero la Corte Constitucional aprobó que se incluyeran las diez preguntas propuestas en la encuesta, aunque con algunas modificaciones. Por ejemplo, se comentaba en algunos medios que la intención del Presidente Correa era prohibir las celebraciones de festejos taurinos, pero se conformó, al menos por ahora, en pedir que solo se prohibiera la muerte del animal bravo en el ruedo. En Ecuador no es secreto que a su actual presidente le disgusta el toreo, habiendo permitido que bajo su mandato se haya prohibido la asistencia a los toros a los menores de doce años y se haya instituido reglas que dificultan el televisar las corridas a ciertas horas del día.
El plebiscito se llevó a cabo en mayo para que los ciudadanos votaran las diez propuestas. Ecuador está dividido en cantones y los resultados de las votaciones de la “Pegunta 8” afectarían independientemente a cada cantón. Los resultados de la encuesta fueron que una mayoría de los ciudadanos de los cantones de Ambato, Riobamba, Rumiñahui, Mejia y Cayambe votaron en favor de que en sus localidades los festejos taurinos se dieran sin sufrir ninguna modificación, mientras que, entre otros, en el cantón en donde está situado Quito la mayoría votó en favor de que se prohibiera la muerte de los toros en los ruedos de sus plazas.
Fue completamente inesperado y sorprendente que una mayoría de los ciudadanos del cantón de Quito votara por la prohibición, pues en esta ciudad, desde la era colonial, existe una sólida tradición taurina, reside la mayor y mejor afición del país, y desde el 1960 se celebra allí la Feria del Señor del Gran Poder, que hasta hoy ha sido una las de más prestigiosas ferias de América.
Estos resultados sembraron el pánico entre los aficionados capitalinos, que temieron que su popular feria dejara de darse. Hubo que esperar hasta el 12 de septiembre cuando el Consejo Metropolitano del Municipio de Quito falló que los espectáculos taurinos se seguirían dando, aunque sin dar muerte al toro, el que será devuelto a los chiqueros, después de que el torero (ya no debe decirse el matador) haya concluido la faena de muleta. Solamente se permitiría que el toro fuera apuntillado en el ruedo en el caso de que el animal se inutilizara durante la lidia. Sin embargo, la nueva norma permite que el toro sea picado y banderilleado.
La Comisión Taurina Municipal estará a cargo de hacer cumplir la nueva ordenanza y de afinar otros puntos. Al mismo tiempo se legisló el dar permiso a la Empresa Citotusa para que bajo esas condiciones continuara organizando la edición 2011 de la Feria del Señor del Gran Poder.
Como ya hemos apuntado al inicio de este articulo, la empresa no perdió ningún tiempo, y a mediados de octubre anunció a bombo y platillos los carteles de un ciclo ferial, que cuenta con el mismo número de festejos y con similar participación de figuras que en las ferias pasadas, aunque sin enfatizar las restricciones impuestas por el gobierno. O sea, como si todo siguiera igual, como alardeaba un optimista eslogan promocional de la empresa: “En Quito, capital taurina de América, la feria vive… la fiesta sigue! nueve días de fiesta brava…”.
Desde que se supo en Quito los planes para llevar a cabo la encuesta, los aficionados y la gente del toro estuvieron muy unidos haciendo una activa campaña en pro de la fiesta y en contra de la prohibición de la suerte suprema. Ahora bien, una vez que se aprobó la prohibición y la Empresa Citotusa anunciara el programa de la Feria del Señor del Gran Poder, los defensores de la fiesta se dividieron. Uno expresando oposición a que se celebrarán festejos mutilados por la falta de la suerte suprema. Declaraban que ellos no asistirían a la plaza, al mismo tiempo que animaban a otros para que siguieran su ejemplo, y, entre otras cosas criticaban a las figuras extranjeras por haberse prestado al juego de la empresa, dejándose anunciar en los carteles.
Por el contrario, los aficionados y taurinos del otro grupo, aunque también defendían la integridad de la fiesta, con un aire de resignación, pedían al público local y al forastero que asistieran a la plaza y agradecían a las figuras por aparecer en los carteles para asegurar que, de momento, la fiesta no despareciera. En cierto modo, el mensaje en conjunto expresaba el temor de que si la feria de este año fuera un fracaso, existiría el peligro de que el toreo desapareciera del cantón quiteño, mientras que si esta feria y las venideras se dieran con éxito, pudiera haber posibilidades que con un nuevo gobierno las corridas recobraran la integridad. O sea que por el momento era mejor tener algo que nada.
A continuación, primero adhiero, solo como ejemplos, algunos de los numerosos mensajes que los aficionados enviaron a los portales y blogs del Internet, abogando principalmente que las corridas sin suerte suprema no se celebren en Quito. Seguidamente expondré muestras de opiniones que expresan el deseo de que sea como sea la fiesta siga:
–… vergonzoso, penoso, pero más vergonzoso es que las figuras españolas se presten a ello, todos los que vayan a Quito a hacer esa pantomima son unos traidores a la fiesta.
— Aficionados taurinos sacrifiquemos este año no concurriendo a las Feria Taurina. Así les demostraremos a Barrera y Correa los millones que perdió la ciudad. Solo este año. No seamos cobardes, ajustémonos los machos y no vayamos. ¡Ya!, o movamos la Feria a Sangolqui, Cayambe u otro lugar donde ganó el sí…
— Soy aficionado de Quito, lamentablemente yo no iré a los toros este año si las faenas no son con muerte de los astados, esto no son toros, es una estupidez del alcalde de Quito y la revancha del dictador Correa.
– eliminar la muerte del toro, pero mantener en las corridas el sufrimiento del animal por medio de puyazos y banderillas representaría una burla al movimiento a favor de los animales (Bellolio de Sánchez, Presidenta de Protección Animal Ecuador).
–Vivan las faenas con muerte de los toros.
Ahora cito algunos párrafos de unas cartas enviadas a la prensa para su publicación, en las cuales sus autores razonan porque están a favor de que las ferias de Quito se sigan celebrando, aunque sean con festejos sin la muerte del toro.
He aquí parte de cómo Juan Sebastián Roldán, expone su posición en su carta enviada el 12 de septiembre a Burladero.com. Roldán es un buen aficionado, ganadero y político, que hasta el pasado enero tuvo un cargo importante en el Gobierno de Correa y que desde adentro luchó en contra de la encuesta:
Nosotros no sabemos vivir sin toros. Nacimos con ellos y queremos morir viendo cada diciembre nuestra plaza llena. Para ello, que el mundo del toro se vuelque con nosotros es indispensable. Para ello que vengan las figuras del toreo es esencial…Hoy, esas figuras del toreo que han decidido venir, son más figuras que nunca…Debo comentarles que hay aficionados muy buenos, que por opción personal, después de este tan duro golpe, han decidido no volver a la Plaza de Toros. Nosotros, quienes hemos optado por empujar el carro y reinventarnos en esta nueva fiesta, los respetamos profundamente…Ojalá, en los lugares que ellos dejan vacíos, se sienten miles de nuevos aficionados…
Por otro lado, también Augusto Barreiro, Secretario de la Unión de Toreros del Ecuador en su carta también parece exponer un criterio similar, aunque naturalmente por su posición es obvio que además de abogar por el toreo también defiende su trabajo y el de sus compañeros:
Presentamos nuestro total apoyo a la Empresa Citotusa organizadora de la Feria de Quito por mantener viva la Fiesta en nuestra ciudad, a pesar de los negros nubarrones que sobre nuestra querida plaza han puesto grupos de fanáticos que, mientras por un lado dicen defender la vida de los animales por otro promueven el aborto de seres humanos en total contradicción moral y ética…Solicitamos a nuestros compañeros de profesión (Las Figuras del Toreo) el apoyo a esta Feria que tanto les brindó y a la que es necesaria mantenerla viva y vigente. Exhortamos a la prensa en general y a la taurina en particular a sumarse a este esfuerzo…Pedimos a la afición qué, dejando (de momento) conceptos de aficionados cabales y de hueso colorado, se adhieran todos a la causa de mantener nuestra Feria, asistiendo masivamente a nuestro escenario natural…
Termino estas manifestaciones en pro de la feria 2011, citando párrafos de la carta de una aficionada anónima, también publicada en Burladero.com de Ecuador:
Creo de igual forma, que este año más que nunca debe darse la feria, y entre más figuras vengan mejor, pues la Feria de Quito del 2011 debe ser el caldo de cultivo de la inconformidad, de la protesta, del rechazo, de la futura revolución social que reclame la reivindicación de nuestros derechos, que durante 9 días seguidos, 150.000 aficionados les recordemos a grito limpio y al oído a nuestras autoridades, lo que realmente se merecen oír por su incapacidad y desvergüenza. Las figuras que vengan además, deben servir para que los taurinos organicemos una serie de actos reivindicativos, bien estudiados y preparados, para que su voz de protesta y rechazo se haga igualmente llegar al poder de la forma más contundente posible.
Personalmente, siento muy adentro de mi todo lo que afecte negativamente a la fiesta brava, y me duele cuando leo u oigo tantas noticias de aspecto anti taurino, o veo imágenes relacionadas con esos asuntos. Ahora bien, aunque había seguido con interés el largo proceso de la encuesta, me llegó al alma, por lo insólito, el leer que, por el resultado de la encuesta, tanto en los festejos de la Feria del Señor del Gran Poder, como en cualquier otro que se celebre en el cantón quiteño, no se permitirá que en ellos se ejecute la suerte suprema.
La razón por la que este desafortunado resultado me ha afectado sobremanera tiene que ver con que mi vida profesional estuvo muy ligada al Ecuador, ya que desde que hice mi debut como matador en la vieja Plaza de Toros Las Arenas de Quito el 16 diciembre del 1956 hasta que en Guayaquil el 4 de enero del 1959 toreé mi última corrida en Ecuador, actué allí en bastantes corridas y triunfé en casi todas. Además los ecuatorianos, tanto en sus plazas como en la calle me acogieron y me hicieron sentirme como si fuera uno de ellos (MI PRIMERA CAMPAÑA AMERICANA: EL ECUADOR 1956-1957 y DE VUELTA EN AMERICA, 1957-8).
Y por si eso no fuera suficiente para amar al Ecuador, en el aspecto sentimental también estoy muy agradecido a esas tierras, pues en Quito conocí a Sally Norton, y con ella me casé en Guayaquil, donde vivimos junto a nuestro recién nacido hijo, que había nacido en Cali, Colombia, durante los siete primeros meses después de mi prematuro retiro, antes de emigrar a los Estados Unidos.
Durante esos años pude apreciar las buenas cualidades de los aficionados capitalinos, y afirmo que no he conocido una afición tan alegre, entusiasta y apasionada que sin complejos aplauda lo que le gusta. En 1960, ya retirado, como aficionado asistí a la primera Feria del Señor del Gran Poder en la recién inaugurada Plaza Monumental Quito, que sustituyó a la de Las Arenas. En esa ocasión debuté escribiendo de toros, pues por encargo del diario El Universo de Guayaquil escribí un resumen del triunfal ciclo ferial para ese diario.
Que poco me imaginaba entonces, que esa incipiente feria quiteña poco a poco iba a crecer en prestigio hasta convertirse en una de las más importantes de toda América, y aun menos adivinaba que una puñalada política podría abrirle una herida, por donde ese merecido prestigio comenzara a derramarse.
Volví a asistir a la madura feria quiteña en su edición 1998 y la gocé en su apogeo. Entonces pude comprobar que la afición había crecido y que el ambiente taurino que se respiraba en la plaza, en los alrededores del coso y en toda la ciudad era único. Esas buenas impresiones las reflejé en mi artículo LA TAUROMAQUIA ECUATORIANA VISTA POR UN PROTAGONISTA.
Antes que se anunciara el programa de la feria, que comenzará en apenas tres semanas, pensé erróneamente que sin la suerte suprema este año se daría una feria para cumplir con el transmite, con menos festejos y con carteles modestos sin figuras, y que de alguna manera las ferias ecuatorianas de Ambato y Riobamba crecerían en importancia anunciando carteles con algunas figuras para atraer a los aficionados quiteños, quienes estarían ansiosos por ver corridas que incluyeran el último tercio completo. Obviamente, no va ser así por ahora, pues la Empresa Citotusa se ha jugado su dinero organizando una feria que no tiene que envidiar a las pasadas, excepto, claro, por la falta de integridad de las corridas.
Dado que vivo en un país no taurino, para mantenerme al día de lo que pasa en el mundo del toro, a través del Internet recibo diariamente una serie de enlaces que me llevan a la prensa taurina, y me ha chocado la poca atención, con raras excepciones, que la prensa española y mexicana le ha puesto al hecho de que se ha prohibido la suerte suprema en las corridas de Quito. Además, la poca información que se ha dado ha sido en forma de estricta noticia, y no ha promovido la publicación de editoriales lamentando la prohibición, y opinando sobre las posibles consecuencias, como ha sucedido, por ejemplo, con la saturación de noticias y opiniones sobre la prohibición de los toros en Cataluña, sobre las desagradables actividades de los grupos anti taurinos, o con un asunto más trivial como fue la posibilidad que hubo de que las figuras españolas participaran en las corridas “bloodlless” (sin sangre) a celebrarse en 2009 en Las Vegas, lo que en parte motivó que estos no participaran, aunque los festejos se dieron con toreros de menos nombre (SOBRE LA CONTROVERSIA DE TOROS EN LAS VEGAS).
Mi opinión es que, en cierto modo, la prohibición taurina en el Ecuador es más compleja y extraña que la de Cataluña y que el remedio no ha satisfecho ni a los aficionados ni a los anti taurinos. El gobierno catalán, con su legislación, aunque a los amantes del toreo nos doliera, satisfizo a los animalistas y a los nacionalistas catalanes, y unió a los aficionados y taurinos en defensa del toreo. En cambio, el triunfo de la Pregunta 8 en Quito satisfizo a pocos, ya que ha dividido a los aficionados quiteños y disgusta a los anti taurinos y a los grupos animalistas, que resienten que la fiesta, aunque herida, siga en pie, y permite que el toro sea picado y banderilleado, para luego en frío, cuando los efectos de la adrenalina se le haya pasado, sea apuntillado donde el público no lo vea.
La supervivencia del toreo en su nuevo modelo en Quito depende primeramente en que el público local y visitante responda llenando la plaza a la atracción de los buenos carteles de esta Feria del Señor del Gran Poder, y en que, si después de experimentar una forma de corrida light, los aficionados mantengan el mismo interés para volver a la plaza en las ferias venideras.
Como quiteño de sentimiento deseo que la entrante feria sea un éxito para que el toreo, aunque herido, siga vivo en el centro del mundo. Ahora bien por otro lado, como aficionado universal temo que si esto sucede, esta forma de corridas mutiladas pudiera ser adoptada por los taurinos de otras naciones como trinchera para proteger la fiesta de los incesantes ataques de las fuerzas anti taurinas.
Concluyo expresando mi dolor por el estado de la fiesta brava en Quito, que con la prohibición de la suerte suprema, va a padecer un grave cáncer, cuyas consecuencias son difíciles de diagnosticar. Puede ser lo mismo morir lentamente por falta de integridad, como pudiera ser tener una recuperación total si se aplicara el tratamiento adecuado para salvarla. De momento el buen programa de la Feria del Gran Poder 2011 pudiera ser una radiación que la mantenga viva por ahora. Así sea.

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