3 noviembre, 2011

DIEGO Y “EL CUBITAS” CORTARON OREJA.

Noche interesante fue el resultado del festival de Escuelas Taurinas de la republica, y de no haber pinchado algunos de los jovencitos actuantes, la cosecha de apéndices habría sido más abultada.
Bajo el marco de una estupenda entrada, se lidiaron astados de Los Lobitos, manejables, sobresaliendo el cárdeno claro, uno del Ing. Castorena con poca fuerza y calidad, otro de Santa Barbará, bravo, emotivo y con buen fondo de calidad, y uno de Toribio Buendía sin un pase.

Noche interesante fue el resultado del festival de Escuelas Taurinas de la republica, y de no haber pinchado algunos de los jovencitos actuantes, la cosecha de apéndices habría sido más abultada.
Bajo el marco de una estupenda entrada, se lidiaron astados de Los Lobitos, manejables, sobresaliendo el cárdeno claro, uno del Ing. Castorena con poca fuerza y calidad, otro de Santa Barbará, bravo, emotivo y con buen fondo de calidad, y uno de Toribio Buendía sin un pase.
Han actuado Jorge Pérez de la escuela queretana, muy variado de capa, viéndose con la muleta valiente, con oficio, voluntad y muy enterado, ante un becerro débil con un buen pitón derecho. Falló con la espada y saludó en el tercio.
David Adame, derrochando voluntad y entrega, ante un novillo carente de bravura y energías, al que banderilleo con mucha voluntad. Al tercio mortal su enemigo llegó con la cabeza suelta, rematando las embestidas muy por encima del palillo, resolviendo el espigado torerito por buscar las cercanías. El publico valoró su actitud antes de que fallara con el pincho. Dio la vuelta al ruedo.
Sebastián Palomo, vaya responsabilidad de nombre, venido de Huamantla, quien se enfrentó un buen novillito de Los Lobitos, al que entendió muy bien, y toreo mejor, porque tiene muchas cualidades, y sobre todo una cabeza de idas muy claras. Cobró series muy importantes de pases en redondo, luciendo enormidades en los trincherazos de trazo torero y elegante. Emborronó la plana con el estoque y todo quedo en salida al tercio.
Diego Sánchez ha dejado en claro que su deseo es hacerse torero, y planta y cualidades las tiene. A él le tocó lidiar un novillo con bastante percha de Santa Barbará, mas aparte de ello, con mucha bravura, emotividad y bastante motor, cualidades que al unisonó le exigieron mucho al hijo de Luis Fernando, que sin amilanarse, tiro pa’delante con valor y asentamiento de plantas, con mucha actitud, cuajando tandas de redondos, templando y mandando largo, mientras que por el izquierdo, a base de sobar al novillo, finalmente logro desengañarlo hasta realizar el trazo con gran belleza. Después de varios pinchazos aun logró obtener un apéndice.
Al moreliano Carlos Ortiz le tocó bailar con la más fea, porque su becerro fue un morucho de pésimo estilo, ante el cual nada pudo hacer. Es el menos toreado de todos.
Finalmente, Nicolás Gutiérrez, “El Cubitas”, logró momentos muy intensos ante un estupendo ejemplar de Los Lobitos, un cárdeno claro de buena lamina al que le cuajó una faena variada y siempre a mas, toreando con cabeza clara y mostrando grandes adelantos, lo que mantiene esperanzada a la afición en que en él existe un torero con un brillante futuro. Brindó su faena al juez de plaza Manolo Ramírez, a quien le deseo un pronto restablecimiento, y al final cortó un apéndice, abandonando la plaza a hombros al igual de Diego Sánchez.

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