5 TOROS DE TEÓFILO GÓMEZ PITADOS EN EL ARRASTRE. FAENA DE APOTEOSIS DE SALDÍVAR.

No por nada el hidrojaliciense Arturo Saldívar obtuvo altas notas en su importante campaña española. Ayer dejo plena constancia sus alcances y talento taurómaco al cuajar una gran faena al sexto de la tarde, único toro potable de la tarde, a base de actitud, de entrega total, de ver consumada su ilusión de triunfar en Aguascalientes, al lado de una figura del toreo mundial como es el galo Sebastián Castellá, pero triunfar con rotundidad al tumbarle el rabo a un toro, que si bien no metió el morro siempre, en cambio ha tenido una embestida clara, con calidad, rompiéndose toro y torero, al grado de poner en ebullición el caldero de la Monumental, toda vez que los cinco toros restantes y el sobrero de Fernando de la Mora, no sirvieron ni pal ‘gato, como solían decir los revisteros antiguos.
Esta fue una tarde muy a la cuesta arriba para los toreros, porque los toros de Teófilo Gómez, aparte de mostrar una manipulación exagerada en su sangre brava, hasta llegar a perderse en tales inventos muy rentables, perderse también la acometividad impregnada de bravura, perderse la emotividad que emana de ella y que al final es el elemento básico de un rito como es la fiesta brava, hasta convertirla en fiesta mansa, y para acabarla de amolar, una parada de bueyes débiles que lastimosamente rodaron por la arena, ante la desesperación de los matadores, y el desencanto de un público, sostén de la fiesta, que contempló con desagrado pero sin rechistar lo debido, el desfile de mansos, inválidos, y peligroso toros del campo manso queretano, pitando con fuerza en el arreste a 5 toros (1, 2, 3, 4 y 5º), nada más. Y no pitaron más, porque de chiquero no salieron más.
Caro le salió a Sebastián Castellá, ataviado regiamente de nazareno y oro con bordados en palmas, la imposición de esta ganadería, porque al final, no pudo tocar pelo, por mas y haber echado el sobrero de Fernando de la Mora, porque aparte de pechar con lo menos toreable, le han tocado toros con mucho peligro, con ese peligro sordo que no trasciende muchas veces al tendido, pero que en cambio si pone en muchos aprietos al torero, en una nueva tendencia de los toros de Teófilo, porque ayer adosaron a su lidia ese sentido que hizo a varios de ellos volver sobre los tobillos del nativo de Bézier Francia (2º).
Por esfuerzos de Sebastián, por exposición, por disposición y actitud no paró la cosa, pero todos esos afanes se estrellaron con singular estrepito ante el descastamiento manifiesto, la debilidad a prueba, y ese sentido tan desarrollado a peligroso, razón más que lógica, que impidió al torero hacerse de alguna orejilla, aparte de…
Su primero, sin malas ideas, también sin vigor alguno, claudicó constantemente por la arena, por más que el torero le imprimió mimo y deseos a su trasteo. Mato de estocada muy trasera, caída y contraria. Silencio.
Con el que hizo tercero, cambio de lidia, para tornarse tobillero y con tal sentido que llegó a tocarse con su propia sombra, producto de la iluminación artificial, en una tarde carente del calor y luminosidad de los rayos emanados del astro rey, que por ayer, no se hizo presente en una tarde de prematura oscuridad. Varias veces puso en apuros a Castellá, habiendo necesidad de dejarle estrellar en la muleta a cambio de evitar algún percance. Le despeno de media estocada. Silencio acorde al tiempo.
Su tercero, otro más pitado en el arrastre, fue otro ejemplar deslucido y débil, permitió al francés y gracias a su empeño, solo una tanda por la derecha, cuando su actuación ya había traspasado por mucho el ecuador de la faena. Solo una tanda en que el público contempló el derroche de voluntad del diestro, reconocida con sonoras palmas. Paso muchas fatigas con la espada de cruceta. Palmas.
El primero de Arturo Saldívar, que vistió de azul pavo y oro y bordados en jarrones, perdió a cada pase la verticalidad, por más esfuerzos realizados por el esteta, toreándole con la muletita a media altura y sin exigirle nada al inválido, que lo único que causo fue lastima.
El segundo enemigo del hidrojalisiense, fue otro toro de pésimas ideas, que hizo pasar tragos amargos a los banderilleros, al ganarles la salida, adelantándose a las intenciones de las infanterías, como lo hicieron varios de sus hermanos. Y bajo esos augurios, acabó sus días preñados de aviesas intenciones, jugándose la epidermis en cada pase Arturo, con tal de ser reconocido como un torero deseos de triunfar. Después de una estocada, fallo varias veces con la espada de cruceta. Silencio.
Mas cuando todo parecía perdido, de pronto salto el único toro potable del encierro, astado muy en el tipo inicial de esta ganadería, de nombre Manos Morenas, al que Saldívar le ha cuajado una faena de apoteosis, con estructura, variedad y buen gusto, al plasmar sobre el platillo de la Monumental, series muy conjuntadas, con sus respectivos espacios para que se oxigenara la bestia, y pronto hizo explosión en los tendidos del coso, hasta hacerlo rabiar de emoción, al contemplar a un torero de savia nueva, como un bálsamo sagrado, renovador, al surgimiento de una próxima figura de la baraja taurina mexicana, como otros jóvenes toreros de la tierra, que hacen renacer la ilusión en un público que ayer hizo menos de media entrada, y que al final vitoreo a Saldívar con maciza entrega, con emoción, porque la entrega del torero que le condujo a cometer la misma equivocación dos veces en que se lo hecho al lomo al quedar atravesado e indefenso al viaje natural de la res, saliendo ileso en ambas, dotando al asunto mayor emoción, hasta consumar una estocada en todo lo alto, haciendo rodar al burel muerto sin puntilla a los pies del torero, en un triunfo a golpe cantado por el gobernador Ing. Carlos Lozano de la Torre a sus contertulios, cayendo a sus manos los máximos trofeos, orejas y rabo, trofeos con los cuales dio clamorosa vuelta al ruedo, y como punto final a la segunda corrida del Festival de Calaveras, abandonar la plaza a hombros de un nutrido grupo de entusiastas aficionados, escena que fue la rúbrica de la corrida. Hoy inaugura la temporada grande de la Plaza México, como testigo de la confirmación de alternativa de Diego Silveti, otra nueva baraja mexicana, al lado del valenciano Enrique Ponce en la lidia de un encierro de San Isidro, propiedad de los señores Guerra Estébanez y Guerra Ibarra.
La corrida, como toda la temporada, se podrá ver por Unicable a partir de las16.25 de la tarde.

Deja un comentario