24 julio, 2021

EL HOLOCAUSTO ANTITAURINO.

Los partidos animalistas pretenden eliminar de manera radical 200.000 reses bravas enviándolas al matadero, o lo que es lo mismo, la práctica totalidad de la cabaña brava española. Las mismas que supuestamente pretenden proteger evitando las corridas de toros. Del mismo modo, si sus planteamientos se llevaran a cabo desaparecerían todos y cada uno de los encastes, que al fin y al cabo son especies únicas en el mundo. O acaso puede haber alguien tan ingenuo de creer que todos estos animales sobrevivirían en caso de prohibir los festejos.

Los partidos animalistas pretenden eliminar de manera radical 200.000 reses bravas enviándolas al matadero, o lo que es lo mismo, la práctica totalidad de la cabaña brava española. Las mismas que supuestamente pretenden proteger evitando las corridas de toros. Del mismo modo, si sus planteamientos se llevaran a cabo desaparecerían todos y cada uno de los encastes, que al fin y al cabo son especies únicas en el mundo. O acaso puede haber alguien tan ingenuo de creer que todos estos animales sobrevivirían en caso de prohibir los festejos.
Por más que resultara doloroso, a los ganaderos no les quedaría otra opción que enviar sus reses al matadero, porque su subsistencia depende precisamente de los ingresos que genera el propio espectáculo que pretenden prohibir.
¿Dónde queda, pues, su supuesta “defensa de los animales”? ¿En el sacrificio indiscriminado de 100.000 vacas de vientre y su correspondiente descendencia? ¿En la conversión del toro de lidia en toro de carne, para que en lugar de vivir 4 años en semilibertad lo haga ocho meses en un corral?
Más patética si cabe resulta su retórica sobre que el toro respira como nosotros, tiene sangre, corazón y cerebro y siente. Estos mismos términos se podrían aplicar al conejo, la gallina, el cordero o el cerdo. ¿O es que todos los defensores de los animales son vegetarianos?
El toro muere en la plaza y entiendo que a algunos este festejo les pueda parecer cruel. A mí me parece noble y magnifico, pero respeto a quienes no opinan igual. Lo que no entiendo es la estrechez de miras de quienes quieren acabar con las corridas de toros en aras de una defensa del animal, ya que esta prohibición produciría un daño infinitamente mayor en el punto en el que ellos pretenden defender.
El festejo puede gustar, o no hacerlo, pero en cualquier caso es el que permite la supervivencia de una raza animal única y de todas sus subespecies. Nadie ama tanto al toro como el verdadero aficionado y nadie hace tanto por él, porque del bolsillo del aficionado se sostiene todo el entramado que permite la crianza del toro bravo.
¿Nadie se ha parado a pensar porque “Geenpeace”, la gran multinacional ecologista nunca ha criticado a los toros? Quizás porque ellos, al contrario que nuestros paisanos animalistas y algunos políticos catalanes, se han preocupado de valorar la situación, con sus pros y sus contras, en lugar de escudarse en planteamientos extremistas que no llevan a ninguna parte.
No es más defensor de los animales quien más grita, sino quien más hace por ellos, y en esos aspectos pocos colectivos se vuelcan con tanta fuerza como el mundo taurino. Lo otro, lo de chillar y pintarse de rojo puede servir para exhibiciones de fin de semana, pero para muy poco más.

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